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Foto: Pixabay.com/ StockSnap - Compartida bajo licencia Creative Commons.

"El periodista aprovecha todas las oportunidades para obtener información"

Consulta enviada por: Rodrigo Aragón. Ciberperiodista en Asunción, Paraguay

Un diputado que había sido compañero de trabajo, resultó sentado a mi lado durante un evento social en el que coincidimos. Al finalizar el almuerzo y mientras tomábamos un café, habló desprevenidamente de un tema delicado que yo investigaba. Reconstruí después esa conversación y me disponía a publicarla cuando él llamó a mi móvil para exigirme que no publicara nada de lo conversado. ¿Qué debo hacer? ¿Publicar sin mencionar la fuente?¿Buscar otra fuente para confirmar y ampliar la información?  ¿No hacerle caso y publicar de todos modos? ¿Callar la información?

Respuesta:

Numerosos casos de dudas sobre la ética profesional coinciden con este: parten de una conciencia débil sobre la identidad profesional.

La certeza de que el periodista está para servir al bien público, por sobre cualquiera otra motivación, da criterios sólidos para evaluar éticamente una información. La pregunta clave es: ¿se trata de una información valiosa para los que la van a conocer?

Si es así, usted puede poner sobre la mesa los posibles objetivos de su lealtad: ¿es aquel viejo compañero, hoy diputado? ¿Es usted mismo quien puede ser objeto de las represalias del diputado? ¿Son los lectores a quienes usted informa?

Identificados los lectores como el objetivo de sus lealtades, procederá usted a buscar el medio para servirlos de la mejor manera; o sea, buscará otra fuente para ampliar y consolidar la información que a ellos les será más útil.

Fiel a esa lealtad para con toda la población, el periodista aprovecha todas las oportunidades para obtener información, y eso lo saben sus actuales y potenciales fuentes, que pueden arrepentirse de lo dicho en sus conversaciones, pero que no podrán alegar que no sabían a qué se exponían al hablar con un periodista.

Documentación

Algunos de los pactos que es lícito hacer con las fuentes:

El uso que se le dará a la información. El entrevistado puede hablar bajo las siguientes modalidades:

On the record, para citar. Es lo deseable y debe ser la regla general que todo lo que diga el entrevistado se pueda citar textualmente y ser atribuido.

Off the record. En estos casos el redactor puede citarlo textualmente pero no atribuirlo o usar la información sin decir quién la suministró. Las fuentes anónimas son cada vez más frecuentes, lo que es entendible por los riesgos que corren las personas en medio de un conflicto armado, la información de estas fuentes debe ser sometida a un test de veracidad más riguroso. Reporteros y editores harían bien en hacerse dos preguntas antes de publicar esta clase de informaciones: ¿qué conocimiento tiene esta fuente de los sucesos? ¿Qué motivos podría tener para engañar o confundir, o para exagerar u ocultar datos importantes.

Para contexto. El redactor solo puede utilizar la información como contexto de la historia, pero no puede citarla textualmente, ni siquiera de manera anónima.

Para no usar. A veces la fuente aporta la información pero exige que no se la utilice ni siquiera como contexto sino para mejorar su entendimiento de la situación. Este compromiso se debe acordar antes de la entrevista y se debe cumplir.

Retrasar la publicación a cambio de más información. Se puede negociar si los argumentos de la fuente soN poderosos y  si el embargo no perjudica a los lectores.

Leerle la historia antes de publicarla, acuerdo válido pero no muy conveniente pues la fuente va a querer modificar ciertas cosas de la historia. Si es la condición para hablar y la historia es valiosa para el lector, es mejor ceder. Lo que sí se puede acordar es que la fuente autorice o no la historia, pero sin cambiarle nada.

Proyecto Antonio Nariño: La relación entre los periodistas y sus fuentes. Bogotá, 2004. P. 18

Respondido por: Javier Darío Restrepo

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