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Foto: Tomada desde Freepik.

¿Cómo asumir desde la ética las diferencias políticas entre colegas y medios de comunicación?

Consulta enviada por: Yessika Andrea Montes Lugo. Estudiante en Puerto Ordaz, Venezuela, República Bolivariana de

¿Cuáles son los criterios éticos que debe tener presente un periodista o un medio cuando hay diferencias políticas con un colega u otro medio?

Respuesta: 

La buena información periodística es universal, es decir, hecha para beneficio de todos. Sean las que sean las ideas políticas, o religiosas, o de etnia, o de información deportiva, o de nacionalidad, la noticia de calidad sirve para la información de todos, sin excepción.

Esta calidad hace de la noticia un instrumento de conocimiento que se crea con el propósito principal de servir a toda la sociedad, de modo que los intereses o las ideas personales quedan subordinados al interés público.

Dentro de este marco, las diferencias políticas o de cualquier orden, entre periodistas y medios, pasan a un segundo plano. Puesto que el periodista es un servidor público, sus intereses son los del público y no los de una parte de ese público. A diferencia de los funcionarios públicos que, por convicción o en defensa de su trabajo, hacen suyos el pensamiento, los programas y las lealtades de los que están en el poder, el periodista hace suyo el interés de todos. Esta universalidad está en la base de su peso moral y explica la fuerza de su influencia.

Medios y periodistas influyen porque día a día demuestran que están al servicio de todos y que identifican con claridad en dónde está el bien de todos.

Este es el criterio que rige las relaciones entre periodistas y medios con diferentes ideas políticas. Por sobre esas diferencias predomina el objetivo común de servir a toda la sociedad con la información.

Documentación

El objetivo de la democracia, declaraba John Dewey, no es gestionar los asuntos públicos con eficacia, sino permitir que el ciudadano desarrolle todo su potencial. En otras palabras, la democracia es un medio, no un fin.  Es cierto que el ciudadano no puede ser más que un árbitro de último recurso del gobierno, normalmente capaz de esgrimir tan solo las líneas generales del debate. Pero esto era, sin embargo, lo que los padres fundadores pretendieron, sostenía Dewey, porque la vida democrática no se limita a un gobierno eficaz, es mucho más que eso. Su propósito es la libertad del hombre. Los problemas de la democracia no se solucionan renunciando a ella, sino tratando de mejorar la acción de la prensa y de la educación del ciudadano.

Dewey se percató de algo que hoy, tras la caída del fascismo y del comunismo, es más fácil de observar. John Dewey creía que, si se permitía al ciudadano comunicarse libremente entre sí, la democracia llegaría por sí misma, puesto que la democracia es el resultado natural de la interacción humana y no una estratagema para mejorar la forma de gobernar.

(…) Existen tres niveles de compromiso de los lectores con toda publicación diaria, aunque lo cierto es que dentro de estos grupos pueden establecerse gradaciones más sutiles. Existe el lector implicado, con interés directo y natural para la noticia y una aguda comprensión de la misma. Hay también un lector interesado, no desempeña un papel directo en el tema que se está tratando, pero la información le afecta y en virtud de alguna experiencia personal puede provocar alguna reacción de su parte. Y existe, por último, un lector no interesado, que presta poca atención a la noticia y la leerá, si es que llega a hacerlo, una vez que otros hayan esbozado previamente una orientación sobre la misma.

Bill Kovach y Tom Rosenstiel en Los elementos del periodismo, Santillana, Madrid, 2004. P- 37, 38.

Respondido por: Javier Darío Restrepo

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