¿Cómo se puede hacer para que en el contexto latinoamericano se tenga en cuenta la información del centro minero de Huanuni y de los centros mineros?
Ramiro Ramos
Locutor independiente
Radio Cooperativa
Huanuni, Bolivia
Un tema o una idea llegan a ser tenidos en cuenta en el mundo de los medios informativos por el interés, la actualidad, la presentación oportuna y el impacto de la información en lo público.
Hay otros caminos: las relaciones públicas, el apoyo de publicistas o las presiones del poder, pero una información manejada así tiene un efecto transitorio y le resta dignidad a la entidad, idea o hecho que están de por medio.
Cuando se trata de noticias importantes, estas se imponen por sí mismas y no necesitan adjetivos ni los artificios de lo publicitario; sin embargo esto no basta. Siempre será necesaria la capacidad de valoración del periodista y del consejo de redacción con que trabaja.
Esa capacidad puede ser disminuida o anulada, por una formación deficiente, o por el influjo de intereses personales o institucionales que limitan el horizonte informativo al propio provecho.
El ideal, en efecto, es un sentido de lo público, abierto a todos los temas que afectan a la sociedad y a los seres humanos, sin exclusiones.
Ante las dificultades que esto supone, aparece el peligro del recurso a los ya mencionados caminos fáciles en que todo se resuelve con propuestas de relaciones públicas, publicidad o de compra de voluntades. Estas prácticas no garantizan una información creíble y acaban degradando al periodismo y a las propias noticias que así se inducen.
Documentación.
Mi obsesión tiene que ver con el apocalíptico despliegue y la posterior sumisión de los norteamericanos, después del atentado de las torres gemelas de Nueva York, a los dictados del señor Bush. Me refiero a esa misma descarada voz del amo que repiten nuestros medios como un eco obligado inevitable, pero también cada día más insoportable.
Este es el primer ingrediente que nos ha puesto en la mesa esa voz que es la de los periodistas, los que están viviendo esa esquizofrenia desde dentro y en lucha con ella: la ausencia de relatos y, por tanto, de vida cotidiana y capacidad para entender lo que está pasando en este país. Por eso resulta pertinente llamar a la agenda predominante de los medios como agenda machista porque sigue asociando lo importante con lo que concierne a la política como “asunto de hombres.”
La cuestión es, entonces que en los medios no caben los temas que hacen la vida cotidiana de la gente, sus preocupaciones y sus sueños con respecto a la educación de los hijos y a la salud que es lo que obsesiona a la mayoría de los colombianos.
La relación de la inmensa mayoría de los periodistas con la realidad sigue siendo una relación elemental. Y entonces, ¿para qué sirven los saberes universitarios si no permiten descifrar la complejidad de lo social de hoy? Ya no podemos acudir a aquella queja de los viejos periodistas empíricos diciendo “ es que los jóvenes egresados no saben lo que solo sabemos quienes estamos en la vida y en la bohemia,” como hasta hace poco decía nuestro amigo Gabriel García Márquez. Frente a lo cual repetidas veces he escrito que lo que hoy necesita un periodista es una mayor capacidad intelectual y crítica.
Otro déficit aún más grave, que llegan a los medios sin la más mínima capacidad subversiva que uno espera de un adolescente o de un joven. ¿Qué estamos formando entonces?
El tercer aspecto se refiere a las contradicciones en que se mueven cuando, por un lado, un buen porcentaje dice que no son independientes pero, por otro lado, no perciben en su vida cotidiana la influencia de los grandes poderes políticos y económicos. Considero que esto no se relaciona, en modo alguno, con una alta autoestima sino algo muy diferente, con el autoengaño que proviene de una enorme ingenuidad y de una profunda autocensura, tanto que han perdido la conciencia de ella. En lugar de autoestima lo que percibo es que tienen un “yo” muy chiquito y un “super-yo” gigantesco. El superego de la normativa de la empresa actuando como conciencia que a cada rato alerta que la independencia les puede costar el empleo. Y entonces no es extraño que los periodistas no tengan conciencia de la dependencia, de las condiciones reales en que ejercen su oficio, de las deformaciones de un discurso moldeado por intereses muy densos – y ciertamente opacos, nada transparentes, provenientes del mundo de la política y la economía.
No aparece en la agenda de los medios: ¿ de qué guardan memoria los medios? ¿Qué horizonte de futuro construyen los medios? ¿Qué horizontes de futuro elaboran? ¿De qué ingredientes está hecho el futuro de este país en la agenda de los medios?
Jesús Martin Barbero en ¿Qué es la noticia? Foro convocado por la fundación Konrad Adenauer y Universidad Javeriana. Ediciones Antropos, Bogotá, 2004. Pp. 127, 128, 129.

¿Estoy obligado a entregar la información periodística a particulares o autoridades? ¿Hay alguna legislación sobre el tema?
Anónimo
Aguachica, Colombia
El periodista maneja la información como un bien público, es decir, como algo que pertenece a todos y a nadie en particular.
Su información, además, se refiere siempre a asuntos públicos o que pueden afectar el interés público. Este hecho le da al periodista el perfil de servidor de lo público, sin ser funcionarios y de trabajador particular sin dedicación a lo privado porque su esfera es lo público.
Por tanto no investiga para ninguna autoridad: policía, jueces o alcaldes, no les debe a ellos más de lo que debe al ciudadano común; a todos sirve por igual con la información.
Si algún funcionario encuentra útiles los datos del periodista, puede utilizarlos, ampliarlos, comprobarlos y tomar nota de ellos; pero no es obligación del periodista entregar su documentación ni los nombres de sus fuentes, ni es conveniente que lo haga, porque la sola apariencia de ser informador de la policía o de las autoridades, le cerraría fuentes de información necesarias para la información que ofrece a la población en general.
La obligación de entregar información sólo se daría cuando está de por medio algún proceso contra el periodista, por injuria o calumnia, caso en el que debe responder a los jueces como cualquier ciudadano con la entrega de los documentos relacionados con el tema de la acusación.
Como se verá en la Documentación, este derecho del periodista está amparado en Colombia por el artículo 74 de la Constitución y por el artículo 385, literal g del Código de Procedimiento Penal, y por el artículo 214, 3 del Código de Procedimiento Civil.
Documentación.
El nuevo Código de Procedimiento Penal, inserta un reconocimiento expreso al periodista, frente al secreto profesional, con lo cual alivia una posible confusión sobre el tema.
A principios de febrero de 1994 la Corte Constitucional en relación con asuntos de flagrancia expresó que la policía podrá allanar sitios públicos y privados cuando existan motivos fundados como la comisión de un delito. Además la corporación consideró que la policía puede conducir testigos de actos ilícitos cuando estos se nieguen a cooperar y siempre que, según el caso, no exista una violación al sigilo profesional
En síntesis, el ejercicio de una actividad periodística, no podrá generar fundamento para imputar autoría, complicidad o encubrimiento, en el caso, por ejemplo, de entrevistar a una persona al margen de la ley y el comportamiento posterior a que podrá dar lugar, es decir, el silencio del periodista está amparado por el ejercicio de un derecho: el sigilo o secreto profesional.
Elker Buitrago: El periodismo y su régimen legal. Librería Ediciones del Profesional, Bogotá 2005 P. 256.

¿Se puede considerar periodístico, publicar noticias sobre la vida privada de una figura del entretenimiento? Me refiero al caso de Tiger Woods convertido en noticia por los principales medios del mundo.
Jairo Echeverri García
Coordinador editorial
FNPI
Cartagena, Colombia
Hay una característica del periodismo, que define su condición de servicio público, y es su universalidad. El periodista informa para todos porque su tema es lo público y su actitud es la defensa y fortalecimiento de lo público. Esto excluye como tema los asuntos privados, y como actitud la satisfacción de curiosidades individuales y de morbos colectivos que no tienen que ver con lo público.
Las figuras del espectáculo, las celebridades sociales, los poderosos, llegan a ser temas periodísticos, no porque concentren la atención y la curiosidad pública, sino cuando afectan el bien público: cuando tienen que ver con el orgullo colectivo de una sociedad, cuando representan el afán de superación de los seres humanos, cuando demuestran que el esfuerzo mantenido logra éxitos, es decir, cuando encarecen los valores con que se sostiene o incrementa el bien público. También son tema periodístico cuando ponen en riesgo o destruyen esos valores: el campeón que asesina o estafa, el que se dopa, la estrella homicida que no responde por su acción homicida, etc. Si el periodista, al desarrollar estos temas, defiende el bien público y da elementos y motivos a los receptores para hacerlo, cumple su función.
Pero el acercamiento periodístico a estos asuntos, cuando se hace por la vía fácil del curioseo y de responder a la curiosidad y al morbo, produce una forma degradada del periodismo, y una información del más bajo nivel. Entonces no se defiende el bien público, sino la circulación o el rating, no se genera la dignidad de lo humano, sino que se la ofende y destruye, que son los logros del sensacionalismo. La información sobre el golfista fue un curioseo sobre su intimidad, a través del ojo de la cerradura, como era el periodismo en su más remota infancia.
Documentación.
El Consejo de Juristas de los países nórdicos celebrado en 1967 publicó un interesante texto sobre la intimidad y vida privada. Parte de que es un derecho natural de las personas, que debe ser respetado por los informadores y protegido por las leyes. Un derecho, además, con limitaciones.
El derecho a la vida privada implica que las personas sean dejadas en paz para vivir su propia vida con el mínimo de injerencias exteriores. En consecuencia, tal derecho debe ser protegido: contra toda injerencia en la vida privada, familiar y doméstica contra todos los ataques a la integridad físico mental, a la libertad moral e intelectual, contra las agresiones al honor y a la reputación, contra toda interpretación perjudicial dada a sus palabras o a sus actos.
La intimidad y la vida privada son derechos naturales que han de ser celosamente respetados con garantías legales suficientes. Lo cual no significa que sea un derecho absoluto sin limitaciones. La regla de oro para los informadores responsables en esta materia es no apartarse jamás del auténtico bien público, que nada tiene que ver con la mera curiosidad malsana, lo mismo de los informadores frívolos que de la gente que disfruta morbosamente metiéndose en la vida de los demás.
Niceto Blazquez en Ética y Medios de Comunicación, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1994. P 264 265.

Muy de acuerdo con la respuesta. Este comentario debería ser entregado oficialmente en copia impresa a cada productor/editor de la "prensa rosa" o de farándula. Ahí está la debilidad de este tipo de periodismo.
Encuentro el comentario refrescante y atinado.
La pregunta que me formulo ahora es si en aras de aumentar su tiraje o número de clics en la web los editores no están incurriendo en el delito de difamación al publicar foitografías de cadáveres de narcotraficantes o de futbolistas heridos en sus primeras planas. Sé que la experiencia colombiana puede ilustrarnos en tierras aztecas.
Saludos.
Una respuesta inteligente y argumentada. Felicidades, aquì un foro para seguir la conversasción bit.ly/brLEs6
es obvio que los antivalores periodísticos que se adueñaron del ejercicio de la profesión hace que a algunos se les olvide que todos los ciudadanos tenemos derechos entre ellos el de la privacidad. es cuestionable que desvergonzadamente se utilice el derechon a la libertad de expresión para soslayar la imagen de ciertas personalidades que seres humanos al fin, cometen errores que se pueden remediar.
¿Cómo se debería titular: el hijo del Presidente fue llamado a juicio, la esposa del fiscal fue detenida, etc. O fulano de tal fue llamado a juicio, o tal señora fue detenida?.¿ Tiene algo que ver con la forma correcta de titular el deber de velar por el buen nombre de las familias?
Alvaro Cotes Córdoba
Rdactor judicial
El Informador
Santa Marta, Colombia
Salvo que se trate de una acción emprendida conjuntamente por padre e hijo, en una empresa familiar, por ejemplo, las responsabilidades son individuales y sólo han de afectar a su autor. Un padre no tiene por qué sufrir en su buen nombre por las acciones de un hijo calavera, ni al hijo debe afectarle socialmente la mala conducta de su padre.
Teniendo esto en cuenta constituye una injusticia estar recordando en toda información que el narcotraficante, el estafador o el asesino son parientes de….
Es cierto que el dato agrega elementos a la información, pero san datos que, además de innecesarios, hacen daño a terceros inocentes. Nadie tiene por qué cargar con los errores de otros si no está de por medio una relación de complicidad. El periodista que, para darle un mayor atractivo a su información, se vale de este recurso resulta responsable del daño moral que se les causa así a personas inocentes.
El asunto, pues, va más allá de la trivial defensa del buen nombre de una familia; es un deber de justicia, hacer responsable de sus actos a cada persona y no a sus allegados; debe recordarse, también, que la verdad no debe hacer daño y por eso está rodeada de precauciones y defensas que impiden que la verdad se vuelva agresión u ofensa.
Documentación.
En “La política como profesión,” Max Weber utiliza la tipología de la ética de los valores absolutos y la ética de la responsabilidad para analizar las acciones políticas y periodísticas.. Un eticista que sostiene únicamente los valores absolutos rechaza la responsabilidad por las consecuencias de sus acciones. Weber lo describe: “el mundo es estúpido y detestable, no yo; la responsabilidad por las consecuencias no me corresponde a mí sino a los demás en cuyo servicio estoy trabajando y cuya estupidez y detestabilidad voy a erradicar..”
La cuestión de los resultados de su acción no es responsabilidad del actor. El actor se ve obligado a perseguir el valor absoluto con todos los esfuerzos posibles pero no le preocupan sus resultados. Si el éxito es imposible, el martirio es el único curso aceptable. El elemento característico de la ética de los valores absolutos es la obligación absoluta de la verdad. Debe ser enfatizado que la ética de los valores absolutos no tiene que ver con la irresponsabilidad, así como la ética de la responsabilidad nada tiene que ver con la falta de valores.
La acción éticamente responsable significa que se tiene que ver no solamente con la selección de los medios para lograr un fin específico, sino también con la evaluación de los valores, es decir, los objetivos finales, el uno comparado con el otro, y los posibles efectos de un cierto curso de acción, no solamente en relación con el logro de un objetivo inmediato o final en una secuencia directa, sino directamente o a través de canales indirectos sobre los otros valores.
El actor que es responsable éticamente acepta la responsabilidad por las consecuencias intencionadas así como no intencionadas de la acción.
Michael Kunczik.
Conceptos del Periodismo. Fundación Ebert, Bonn, 1991. P. 25

¿Cómo debe responder un periodista ante un dirigente ofendido por una información que, sin embargo, es cierta?
Dagoberto Carrascal Villegas
Director de deportes
UFM Stéreo
Ocaña, Colombia
El de la verdad no es un valor absoluto. Como sucede con los valores y con los derechos, hay en ellos unos límites que no deben convertirse en fronteras de separación o de comienzo de una agresión, o de una defensa, sino puntos de encuentro para una armonización y complementación.
No basta que una información sea verdadera, además debe ser útil y no debe hacer daño.
Por tanto han de complementarse las técnicas de investigación que permiten el hallazgo de la verdad, con las consideraciones sobre el impacto que pueda tener su redacción y con las técnicas para su presentación. Estas técnicas son necesarias porque de ellas depende en parte, que la verdad sea entendida, que la verdad estimule la participación y que enriquezca a la sociedad.
Una reacción negativa ante la publicación de un hecho verdadero puede obedecer al impulso de defensa de un derecho que se considera violado, por ejemplo el derecho a la intimidad; también puede ser la reacción de quien quiere ocultar algo para mantenerse impune. En el primer paso es obligación del periodista mantener a salvo el derecho de la persona que reclama; en el segundo, es el derecho de la sociedad a conocer, el que debe defenderse.
Documentación.
¿Qué verdades hay que decir, , qué opiniones hay que transmitir? ¿Se tiene derecho a decir cosas con tal que sean la verdad o que caigan dentro de la libertad de opinión? Terreno delicado que nos muestra que la referencia a la verdad no es absoluta, sino condicionada.
Es ya un lugar común indicar que los periodistas están sujetos a una triple referencia, a la hora de decidir lo que cabe decir.
Por un lado el criterio de lo que es merecedor de ser destacado de cara a los objetivos internos del propio periodismo y pensando en los receptores; este debería ser el criterio decisivo, que nos remite al valor del respeto a las personas
Por otro lado está el criterio de la rentabilidad económica que no se puede ignorar aunque debe quedar subordinado al anterior.
Además está la orientación ideológica que tiene el medio en que se ofrece la información, referencia legítima, con tal que se haga dentro de los marcos del pluralismo mediático, dentro de la transparencia y coherencia y de la democracia.
Aceptados estos tres criterios, ¿puede el periodista decir lo que quiere con tal que sea la verdad? La verdad no aparece en este momento como un valor absoluto e independiente. De acuerdo con la finalidad del periodismo, lo que se diga, además de corresponder a la verdad, debe responder al respeto debido al otro y a la responsabilidad social.
De hecho el respeto debido a las personas es el valor decisivo, desde el que discernir lo que debe decirse y cómo decirse aunque la concreción del mismo en cada circunstancia y su conexión con la libertad del periodismo como con el interés público no es nada fácil y pide lo que éticamente podemos llamar ejercicio de la libertad práctica.
Xavier Etxeberría.
Valores éticos de la actividad periodística. Cuadernos Diakonía, La Paz, pp 10,11.

¿Como periodista, es bueno tener sentimentalismo con personas que perdieron un juicio en el que defendían a un criminal?
José Moreira Bazurto
Reportero de crónica roja
La Marea
Manta, Ecuador
El periodismo es equilibrio, o sea justo medio entre dos extremos. El sentimiento, como guía, es un extremo; el otro es la frialdad de quien solo razona.
Son necesarios, desde luego, uno y otro. El sentimiento, más cercano a la vida, y por tanto artífice de la compasión; sin él, la descripción de las realidades humanas es incompleta; por su parte el razonamiento previene contra los excesos del sentimiento que distorsionan la visión de la realidad; él mismo, víctima de sus propios excesos cuando pretende que todo debe ser sometido al razonamiento, incluidas las manifestaciones del sentimiento.
Teniendo en cuenta lo anterior, el periodista, como el abogado, mantiene el equilibrio entre los sentimientos y la razón cuando se atiene a la investigación y conocimiento de los hechos, y a los valores fundamentales de la justicia, del apego a la verdad y de las responsabilidades para con la sociedad.
En un juicio, no importa quién sea el fiscal o el defensor, están en juego esos valores que son fundamentales para la vida de la sociedad. El periodista se debe a esos valores, lo demás es lo de menos.
Documentación.
El periodista es una persona viva que, viviendo, toma posición. Tiene emociones, siente, y sentir y tener emociones ya es tomar partido. No creo en el periodismo que se llama a sí mismo, impasible, tampoco en la objetividad en su sentido formal.
Lo que se puede entender por parcialidad es conocimiento de los hechos, entendimiento de las causas que motivan los hechos. Cuando estudias y conoces las fuerzas que están detrás, comprendes las razones que mueven a las partes en conflicto. El periodismo es una profesión apasionante pero, si solo la mueve la emoción, está lejos de cumplir su cometido: si a esta aúna el conocimiento, entonces el resultado puede ser realmente importante.
No puede ser testigo impasible; debe tener eso que en sicología se llama empatía. Algunos no se sienten vinculados, comprometidos, o apasionados y les parece que es una vida muy peligrosa. Para llegar a la verdad, esta tiene que ser más importante que tu vida, y solo teniendo esa actitud es posible trabajar en países agitados y peligrosos. Es por eso que el periodismo objetivo, desapasionado, para mí no puede existir en situaciones de conflicto. Lo que quiero decir es que por tratar de ser objetivo en realidad se desinforma.
Ryszard Kapuscinski.
Entrevista con Gilberto Mesa en La Jornada, México.

¿Cuáles son los elementos fundamentales que le dan confiabilidad a un comunicador social?
María del Pilar Angel
Ama de casa
Cali, Colombia
Los códigos de ética y los manuales de estilo tienen en cuenta esos elementos fundamentales para la construcción de la credibilidad. Al fin y al cabo el mayor capital del periodista y de un medio de comunicación es su confiabilidad, o credibilidad.
La primera de esas normas relaciona la credibilidad con la independencia. Es ilusoria la creencia de que la tecnología avanzada, o los titulares audaces pueden crearle una imagen confiable al medio de comunicación o al periodista. Son elementos prescindibles para los lectores; la independencia, en cambio es imprescindible.
Crea confianza saber que el medio de comunicación y el periodista se deben al lector, que así lo transparentan sus acciones y que no se inclinan ante nadie.
Es fuente de desconfianza la comprobación, o la sola sospecha de que el medio de comunicación mantiene alianzas, pactos o arreglos con algún poder, institución o persona, para alterar o recortar, o silenciar la verdad de los hechos.
El otro valor generador de confianza es el compromiso del medio y del periodista con la verdad. Cuando se les ve cuidadosos en su trabajo de informar, rigurosos en sus investigaciones, exactos en todos los datos, dispuestos a rectificar, corregir o aclarar cuando es el caso, el lector les otorga su confianza y se abre paso su influencia. Es el mayor logro de un medio y de un periodista: influir en sus receptores porque en ellos han creado confianza.
Lo cual es, además, un deber del periodista. El periodismo no solo tiene el deber de buscar y decir la verdad, esta es solo una parte de sus deberes. La otra parte es crear las condiciones para que el receptor crea cuanto dicen el medio y el periodista; este es el logro de la confianza.
Documentación.
Cuando un periodista merece que otras personas le crean, especialmente si son receptores de sus informaciones, eso se llama credibilidad. Esta es una cualidad que hace creible cuanto una persona hace o dice. La credibilidad es, por tanto, reconocida por otros, o sea, por quienes están dispuestos a creer a alguien o a algo.
A un periodista se le reconoce credibilidad
Estas calidades se dan cuando el periodista mantiene una actitud de independencia frente a los temas y las fuentes.
Y cuando a los ojos de los lectores aparece con una transparencia total, que les permite conocer los intereses y objetivos que guían su ejercicio profesional..
J.D. Restrepo.
Cuarenta Lecciones de Ética. Lección 26. Random House, Caracas, 2006, pág. 160.

¿Existe alguna penalización para los medios que difamen o violen la intimidad de un candidato a la presidencia?
Nancy Julieta Borja
Radio Bálsamo
Zaragoza, El Salvador
En la legislación penal de los distintos países se sancionan la calumnia y la violación de la intimidad, puesto que se trata de defender los derechos de las personas, de todas las personas, no solo los candidatos. Un candidato a la presidencia o a cualquier cargo público, es un ciudadano que busca empleo, por tanto, tiene el derecho a los derechos, a que se respeten su intimidad y su buen nombre, como cualquier otro ciudadano.
Como se ha repetido en otras consultas, el eje de los deberes éticos es la apertura al Otro, quien quiera que él sea. Los derechos humanos se convierten así en un objetivo y una guía de la ética que, al señalar las claves para el desarrollo y dignificación de las personas, ponen en primer lugar la relación con el otro. Para que esto se pueda dar, los derechos destacan todo lo que se les debe a los otros seres humanos, y entre esos deberes está el respeto a su dignidad, que implica la defensa y reconocimiento de su buen nombre y la preservación de su intimidad.
Documentación.
La íntimo es solo informable si se dan estas condiciones: primero que la intimidad haya sido exteriorizada libremente, voluntariamente por la persona que es su sujeto; y la segunda, que esta exteriorización voluntaria tenga relevancia comunitaria.
Lo privado no es, en principio objeto de información y comunicación pública, la regla general es, pues, la exclusión de lo privado del objeto de la comunicación. Pero, precisamente, por tratarse de una regla general admite excepciones. Cabe el consentimiento, a través del cual se legitima la transferencia de lo que es privado al ámbito de la información pública. Y cabe también informar de lo privado, aunque no exista consentimiento, o incluso contra la voluntad del interesado, si esos hechos, acciones o circunstancias privadas, tienen una conexión inmediata, directa y clara en el ámbito de lo público.
Lo público es el ámbito propio de la información y la comunicación social. Lo público ha de tratarse públicamente. Las excepciones a la publicidad de lo público, si existen, han de ser mínimas y plenamente justificadas por la defensa y salvaguardia de un derecho que sintetiza a todos los intereses sociales, el derecho a la paz.
Carlos Soria.
La ética de las palabras modestas. Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, 1997, p. 52, 53.

Si entrevistamos en la clandestiidad a un prófugo de la justicia, vinculado con un grupo armado de izquierda que en este momento retiene secuestrada a una persona, ¿es ético publicar la entrevista? Si la publicásemos, en qué condiciones debemos hacerlo: íntegra o parcialmente?
Mario Rubén Álvarez
Diario Última Hora
Asunción, Paraguay
Los periodistas que entrevistan secuestradores o terroristas, deben ser conscientes de los riesgos que corren con esta clase de materiales informativos:
La forma correcta de manejar esta información se descubre a la luz de un propósito: ayudar a las víctimas y a sus familiares, y aportar a la sociedad la información necesaria para que el hecho no se repita y los delincuentes sean sancionados.
Se descarta, por tanto, el aprovechamiento comercial de esta información, y se entiende que el entrevistado no será la única fuente, ni la suya será la última palabra sobre los hechos. Debe quedar en evidencia y sin lugar a dudas, el rechazo del periodista y del medio al secuestro en todas sus formas, pero especialmente cuando se utiliza como arma política o de extorsión.
Documentación.
Loa informadores proporcionan una plataforma desde la que expresar ideas extremistas que provocan violencia y socavan la autoridad del Estado.
La descripción de actos terroristas espectaculares produce un efecto contagioso que aumenta la posibilidad de que otros grupos o individuos emulen la violencia de que se da noticia.
La información de un incidente en curso resta efectividad a las operaciones policiales y puede poner en peligro las vidas de los rehenes y de la policía.
La información de un incidente en curso puede someter a una inapropiada presión a las autoridades, que limita su capacidad para tomar decisiones.
El gran número de periodistas y la extensión con que se informa de un acto terrorista refuerza el sentido de poder del terrorista y sobre todo, en el caso de terroristas insanos puede contribuir a prolongar mucho el incidente o a aumentar la gravedad de sus consecuencias.
En relación con el efecto contagioso, se aduce que un excesivo detalle de las operaciones terroristas y antiterroristas proporciona a otros grupos extremistas una información táctica y estratégica y un conocimiento técnico que dificultan aún más la resolución de futuros incidentes terroristas.
La información instantánea de incidentes terroristas y la existencia de ciertas prácticas de recogida de noticias ( como contactos telefónicos en curso de un incidente) convierten a los periodistas en participantes de un acto terrorista en lugar de observadores del mismo y reducen la facultad de los medios de comunicación para informar con objetividad.
Grant Wardlaw.
Terrorismo político, Madrid 1986, pp. 145-146.

¿Cómo se puede desde una ley, como la actual ley de comunicación, evitar la precarización del trabajo del periodista, mal pagado y mal tratado?
Ela Zambrano
Asesora de comunicación
Quito, Ecuador
Cuando una ley de prensa o de comunicaciones se propone corregir las deficiencias del periodismo, puede escoger, entre otros caminos, estos:
Documentación.
En 2002 la Fundación Knight le pidió a la universidad de Princeton que hiciera una encuesta sobre cuál era la frustración más grande del periodista estadounidense. Los resultados fueron que no recibía capacitación. El entorno está cambiando y se necesita capacitación. Este es un campo que pierde al 60% de la gente que ingresa, para cuando tienen 40 años. Esto implica que la mayoría de la gente inteligente se está yendo porque no recibe capacitación en su lugar de trabajo.
No he escuchado que se dijera en ningún momento que lo que iban a usar para la capacitación del periodista incluyera la historia del periodismo. No estoy hablando de historias grandes, de Watergate, de los héroes estadounidenses, de la teoría de triunfos. Estoy hablando de retrotraernos a los romanos, las primeras personas que escribían en la pared lo que estaba ocurriendo.
Yo no he escuchado que nadie dijera haber identificado las cien más importantes historias del periodismo, o cincuenta. Si nosotros nos proponemos darle un título a alguien sin que estudie los más importantes trabajos de la historia, los analice, los examine para que sepa qué es lo que hace que estos trabajos sean buenos e importantes, no estamos haciendo bien las cosas.
Charles Eisendrath.
Desafíos del Periodismo Real. El desafío de la capacitación. Clarín, Buenos Aires 2006. Pp 53 y 54.

¿Es ético que un periodista ofrezca a sus fuentes una fiesta para rendirles homenaje?
Víctor Hugo Vargas
Independiente
Bogotá, Colombia
La ética y la técnica de la profesión se unen para indicarle al periodista la necesidad de mantener independencia frente a las fuentes.
Esta independencia garantiza que el acercamiento del periodista a la verdad de los hechos no estará interferido por los intereses o condiciones de las fuentes.
Es inevitable que la fuente quiera influir sobre el periodista para imponer su punto de vista o sus intereses como persona, como parte de una institución, de un gobierno, de un partido, de una iglesia o de un grupo cultural o económico.
La distancia frente a la fuente, además, permite una libertad de crítica, indispensable para el examen riguroso de los materiales suministrados por la fuente. Una proximidad a la fuente, por comunidad de intereses, de sentimientos o de simples puntos de vista, interfiere en esa tarea crítica y expone al periodista a presiones que le impedirán tener su punto de vista profesional sobre los hechos.
Por estas razones, manuales y códigos coinciden en señalarle al periodista la inconveniencia de tener con las fuentes relaciones de proximidad que acentúan y fortalecen la dependencia, al mismo tiempo que hacen aparecer al periodista como un asesor de imagen o relacionista de la fuente, y no como un profesional de la información, independiente y digno de credibilidad.
Documentación.
Bajo ninguna circunstancia el periodista debe dejarse utilizar de sus fuentes. Ni ponerse a su servicio. El comunicador se debe al público, a los lectores. Es su representante. Se conocen a diario casos de fuentes de la mayor idoneidad y seriedad que suministran datos falsos a los reporteros. Por lo tanto, es aconsejable no creerle todo a la fuente. Dudar, dudar; cruzar la información obtenida, con otras fuentes alternas, permite confirmar o descartar lo que puede ser una noticia.
El periodista no puede aceptar regalos ni dádivas de las fuentes (romance, sexo, entradas gratuitas a eventos, transporte, alimentación, etc.) Todo esto tergiversa una relación que debe estar marcada por la distancia y la desconfianza. Hace perder independencia y, en consecuencia, la crediblidad del reportero y la del medio. Y la credibilidad en cualquier actividad humana, pero sobre todo en el periodismo, es un tesoro invaluable. Cuando se pierde, como en el amor, es muy difícil de recuperar.
Donaldo Alonso Donado.
De la información a la opinión, Cooperativa Editorial Magisterio, Bogotá, 2005. Pp. 48, 49.

¿Cómo hacer periodismo ético en medios dirigidos por empresarios que ven los medios como negocios y que ignoran su función social?
Margarita Moreno
Asistente de dirección de comunicaciones
Medio institucional
San Salvador, El Salvador
Quien debe hacer el periodismo ético es el periodista, y esta es una tarea intransferible. Para hacerlo no se puede poner como condición que el medio opere en condiciones ideales. En consecuencia:
En conclusión, el dilema es claro: o se ejerce el periodismo de acuerdo con el capricho o los intereses de alguien, y se puede dar por seguro que será un periodismo de mala calidad; o se ejerce de acuerdo con una conciencia ética profesional y será de buena calidad. También se puede asegurar que un periodismo ético no se da sin obstáculos. La ética no facilita las cosas, las dignifica.
Documentación.
Si esa es la situación existen terapias que pueden aplicarse para salir de aquel círculo ciego. Una es la autocrítica: si el medio quiere que el público lo perciba más amplio y pluralista, tiene que empezar por abrir espacios de reflexión entre sus propios periodistas. Espacios que incluso lleguen a que los periodistas tengan una oportunidad diaria para criticar, de una manera sistemática que implique una pedagogía colectiva, a sus propios jefes, haciendo una lectura crítica de la edición diario, y otra autocrítica de sus textos escritos.
Toda esta pedagogía colectiva implica que toda la redacción entre a un proceso en el que esta corriente autocrítica se convierta en un elemento cotidiano, exento de malicia, pero lleno de madurez que va de la mano con un sentido de superación por medio del reconocimiento colectivo de los errores. Hay mecanismos como las carteleras colectivas para mostrar errores y aciertos en el trabajo cotidiano. Así los jefes entregan un elemento diario de entendimiento del grupo de que el periodismo siempre será un trabajo perfectible, que no hay trabajo perfecto y que aprende del error y de la virtud ajena orienta para evitar el error y superar el acierto.
Rubén Darío Buitrón y Fernando Astudillo.
Periodismo por dentro. Ciespal, Quito, 2005. Pp. 80, 81, 82.

¿Qué clase de ética debe manejar un periodista que tiene la responsabilidad de informar desde una entidad pública?
Sandra Lorena Cardona Buitrago
Practicante
Pereira, Colombia
Es la misma ética que asume como deber personal un periodista en cualquier medio de comunicación. Tiene las mismas obligaciones respecto de la verdad, de la independencia o de la responsabilidad social. Sólo que, dada su condición, deberá poner un especial acento en aspectos como estos.
Documentación.
Kant enunció el principio fundamental según el cual “todas las acciones referentes al derecho de otros hombres, cuya máxima no pueda ser publicada, son injustas” queriendo decir que una acción que yo estoy obligado a mantener secreta es una acción no solo injusta sino tal que si fuese publicada provocaría una reacción que haría imposible su realización; para usar el ejemplo de Kant, ¿qué Estado podría declarar públicamente, en el mismo momento en el que estipula un tratado internacional, que no lo respetará? ¿Qué funcionario puede declarar en público que utilizará el dinero del pueblo para intereses privados? De esta manera de plantear el problema deriva que la obligación de la publicidad de los actos gubernamentales es importante, no solo, como se dice, para permitir al ciudadano conocer las acciones de quien detenta el poder y en consecuencia, de controlarlos, sino también porque la publicidad es en sí misma una forma de control, es un expediente que permite distinguir lo que es lícito de lo que es ilícito. No por casualidad la política de los arcana imperii corre paralela a las teorías de la razón de Estado, es decir a las teorías para las cuales le está permitido al Estado lo que no le está permitido a los ciudadanos privados y por tanto el Estado está obligado a actuar en secreto para no hacer escándalo.
Está por demás decir que el control público del poder es más necesario por cuanto estamos en una época en la cual los instrumentos técnicos de que puede disponer quien tiene el poder, para conocer con precisión todo lo que hacen los ciudadanos, ha aumentado enormemente, de hecho es prácticamente ilimitado.
Norberto Bobbio.
El futuro de la democracia. Fondo de Cultura Económica, México 2001. Pp. 37, 38.

Desde el punto de vista ético, ¿cómo se deben manejar las imágenes de decapitados, de militares torturados, o la publicación de ejecutómetros? ¿Los medios no deberían hacer parte de la guerra contra el narcotráfico evitando la difusión de los actos de los narcos?
Frida Hernández
México D.F., México
La información sobre actos violentos en una sociedad condenada a su multiplicación e intensificación, suele guiarse por algunos principios orientadores.
Documentación.
Evitar la exaltación de la violencia es informar desde las víctimas, no desde la perspectiva de los violentos. Y es también informar de aquello que los violentos no quieren que se sepa.
Un exceso de informaciones violentas o la intensidad de la información sobre la violencia pueden insensibilizar a los ciudadanos. La insensibilización trivializa la violencia, produce hastío social, vuelve indiferentes a las sociedades, enerva los mecanismos de respuesta ciudadana.
Hay que llamar a las cosas por su nombre. Llamar homicidios a todos los homicidios: a las muertes causadas por el terrorismo, a las muertes causadas por la violencia callejera, a las muertes mafiosas, a los parricidios más vulgares o a las muertes producidas como represalia por una violación.
Hay que llamar por su nombre a las matanzas de hombre y mujeres sin cambiar esta calificación en razón de su raza, de su edad, de su condición o de su indigencia.
Hay que llamar por su nombre a la tortura, esa particular perversión que convierte a un hombre en un instrumento de otro hasta profanar su conciencia.
Hay que llamar por su nombre a todas las formas de explotación del hombre por el hombre, por el Estado, o de un pueblo a manos de otro pueblo.
Hay un modo realista y comprometido de informar sobre violencia. Interesarse por los hechos violentos, pero también por las ideas y las alternativas en que pueda basarse la solución de los problemas sociales.
Unamuno acuño una expresión con la que pretendía sustituir una noción imposible: la noción de neutralidad. Unamuno llamó alterutralidad a la actitud que permite pensar por encima de intereses, bloques y fronteras físicas y mentales. El periodismo realista y comprometido tiene que ser también alterutral al informar sobre la violencia.
Carlos Soria.
La Ética de las palabras modestas. Universidad pontificia Bolivariana. Medellín 1994. Pp 144 a 147.

¿Es ético que el encargado de mercadeo se desempeñe como periodista?
Juan Vivas
Radio Bálsamo
San Salvador, El Salvador
Las del mercadeo y la de las noticias son dos áreas que llegan a ser incompatibles cuando sus intereses entran en conflicto.
A quien se ocupa del mercadeo de un diario o de una emisora o canal le preocupa la ventaq de su producto, en este caso el noticiero, como vehículo eficaz para los mensajes comerciales. Al ofrecer ese producto tiene unas claras limitacion
El periodistra, por su parte, cuida su independencia como cuida su vida profesional. Son la una para la otra, por tanto, y de acuerdo con las normas de los manuales de estilo y de los códigos, actúa en total independencia respecto de publicistas y puclicidades. Su información ignora por completo las tareas e intereses de la publicidad, por tanto, rechaza cualquier limitación a su independencia que pueda provenir de la sección de avisos o publicidad de su medio. Solo sabe que los ingresos por publicidad deben ser tales que garanticen la independencia económica del medio, en vez de comprometerla.
Los avisos, por tanto, no le imponen ni le vedan temas ni enfoques. Esta radical independencia es la que protege la norma que prohíbe al periodista asumir las funciones de agente de publicidad, como creativo, o como ejecutivo que compra o vende espacios en los medios. Esta práctica del periodista que recibe porcentajes por publicidad pone en serio riesgo su independencia y es un grave indicio de mala calidad profesional.
Documentación.
Uno de los primeros recaudos para servir al lector es que en el diario pueda diferenciarse con claridad qué es información y qué es publicidad. En consecuencia, se usan tipografías y diagramaciones diferentes para cada uno de esos materiales.
Uno de los mayores errores que suele cometerse en este punto, es el de publicar como texto original de un periódico lo que es un aviso disimulado. La Nación no admite semejante violación de la confianza de sus lectores.
Manual de estilo y ética periodística de La Nación, de Buenos Aires.
El diario no deberá ser aliado de ningún interés específico y deberá ser imparcial, libre y puro en sus puntos de vista respecto de los asuntos públicos y de los hombres públicos.
Párrafo final de “Los principios del diario The Washington Post”.
Los aspectos éticos que norman toda información alcanzan a la publicidad.
Libro de Estilo de El Comercio, de Lima, a. 13.1
Los periodistas y editores no deben realizar ninguna transacción de manera directa para la compra o venta de espacios publicitarios.
Manual de Redacción de El deber, Santa Cruz de la Sierra. A. 2.6

Maestro Restrepo, saludos. Es común u ordinario que en Costa Rica los periodistas independientes que tenemos un medio de comunicación mensual o bimestral también busquemos publicidad. No sé si estoy faltando a la ética, aunque no me condiciono la publicidad con mis notas criticas a sector estatal y privado. es más no pauto para partidos politicos. Sin embargo me deja usted en ascuas porque no lo había visto como una transgresión a mi etica de periodista comprometido con el nuevo periodismo. Favor indicarme sus puntos de vista. gracias.
Sería aconbseajable de todas maneras desvincular las actividades del periodista, de las del gerente, responsable de financiar mediante negociación de publicidad. Esta es una práctica que se da en todos los países y que está comprometiendo la independencia de los periodistas, por una parte, y condenando a las audiencias, vale decir a la población, a tener información condicionada por los anunciantes.
Es cierto que habrá periodistas convencidos de que negociar publicidad no los condiciones, otros dicen que recibir regalos no les compra su independencia y plantean de hecho la pregunta: cuál es la cifra que señala el límite entre la independencia y la dependencia del periodista? Teniendo esto en cuenta los manuales de ética y de estilo rechazan tajantemente esta doble actividad por el peligro que implica para la independencia. Parten del principio de que sin independencia es imposible hacer un periodismo de calidad.

¿Cuáles son las bases o principios éticos para escribir un editorial?
María Saavedra
Periodista
DEM
San Salvador, El Salvador
Un editorial es la opinión de un periódico, por tanto valen para él los principios y normas que orientan a los autores de columnas de opinión para escribir las mejores e sus columnas.
Desde el punto de vista ético una columna editorial es, ante todo, un servicio del periódico al lector. Es una característica que descarta el uso del editorial como instrumento de poder, o de servicio a intereses particulares
El servicio al lector consiste en el acompañamiento del editorialista a los lectores en su búsqueda de la verdad de los hechos.
Quien opina es alguien que busca la verdad de lo sucedido, de una idea, de un personaje, de una postura política o religiosa. Lejos de cualquier posición dogmática, la opinión deja abierta la posibilidad de un diálogo con otras opiniones y corrientes del pensamiento. La columna editorial, en consecuencia, además de tolerante, hace parte de un proceso de búsqueda común de la verdad
Como cualquier redactor de noticias, el editorialista debe respetar la verdad de los hechos. Una columna editorial se fundamenta en hechos que, interpretados, son la materia prima de la opinión. Las mismas normas que definen y estimulan la objetividad del periodista, son las que rigen para el columnista. Una antigua sentencia periodística dice que la opinión es libre, pero los hechos son sagrados, de modo que en una columna se pueden encontrar lo libre y lo sagrado o intangible.
La mejor columna editorial es la que logra ese equilibrio entre la libertad de la opinión y la intangibilidad de los hechos, porque así se les presta a los lectores el más deseable de los servicios: abrirles el camino para la comprensión inteligente de lo que sucede y entregarles elementos para la búsqueda de la verdad de cada día.
Documentación.
El desarrollo de una democracia como “gobierno de lo público en público” y una opinión pública que discute y critica, implica la existencia de un ciudadano calificado para participar en el proceso deliberativo.
Por lo tanto es necesaria la existencia de una ciudadanía fuerte y consolidada. Quien conozca y exija el respeto de sus derechos y haga efectivas sus obligaciones.
Si este presupuesto no se cumple, la población verá disminuida su capacidad de participación en el debato de “lo público en público” no participará de su vida política porque no la entenderá, los que participan de la vida política comprenden los reclamos ciudadanos y, por supuesto, la esfera de lo público se convertirá así en una herramienta de oposición al Estado, antes que en un espacio de confluencia con él.
Los esfuerzos dirigidos a construir una ciudadanía empoderada, capacitada, con sentido de corresponsabilidad, autonomía y determinación para participar en mecanismos y procesos de toma de decisiones, dan cuenta de que la satisfacción de los derechos ciudadanos (libertad personal, de pensamiento, de expresión, igualdad ante la ley y derecho a la propiedad, etc.) y políticos, (elegir y ser elegido) no bastan para la construcción de una ciudadanía.
Marisol Castañeda.
Política de los medios para una democracia deliberativa. En Comunicación y Política, Centro de Producción Calandria. Lima 2005. P. 285

Un editorial es la opinión de un periódico. Parte de hechos que deben ser veraces y completos. Luego el redactor los analiza a la luz de unos principios que el lector conoce:los del periódico. Pero no deben ser presentados como la verdad, sino lo que el periódico considera, objetivamente, como su leal opinión, aceotando que pueda ser contradicha por otra mejor. Todo ello con una buena argumentación y desdde el convencimiento, no el egoísmo por defender " lo nuestro"
Al abrirse oficialmente una campaña electoral, ¿está bien que cierre mi medio a la divulgación de propaganda partidaria, aduciendo que soy editor de un medio que calificamos de educativo y cultural?
Marieduardo Sánchez
Director
Periódico de Seguridad Vial
San José, Costa Rica
La propaganda política, lo mismo que cualquiera otra clase de propaganda, tiene un espacio en los medios de comunicación, sometida a unas normas que protegen la buena fe de los lectores.
La primera de ellas es la que ordena que se la diferencie claramente de la información del periódico. Por eso se utiliza un tipo de letra distinto, un formato distinto del que tienen las noticias y una advertencia visible para el lector, de que se trata de publicidad.
Esa norma tiene su razón de ser en el hecho de que publicidad e información son de naturaleza distinta.
Mientras la información periodística muestra hechos y personas desde todos los ángulos: los que los favorecen y los que no; la publicidad solo muestra los que favorecen al producto, a la institución o al candidato, si se trata de publicidad política. Esa publicidad no alude a limitaciones, defectos o errores, lo que convierte a esta información publicitaria – en especial la política- en una verdad a medias. El lector debe saber que el anuncio publicitario político, es una verdad incompleta.
Otra norma relacionada con la publicidad es que no debe difundir mentiras, o sea la distorsión intencionada de la verdad de los hechos o de las personas, para hacer daño a un contendor. Si en el caso de la publicidad en general se limitar a callar parte de la verdad, aquí estaríamos ante un atentado directo contra la verdad. Esto sucede en la propaganda política que acusa falsamente o sin pruebas suficientes a los opositores.
Se relaciona con la anterior una tercera norma: la publicidad política no puede inducir a engaño, con falsas promesas potenciadas por las técnicas publicitarias, o con postulados maliciosamente confusos y ambíguos.
Una publicidad política sometida a estas normas puede ser aceptada en cualquier periódico.
Las publicaciones no tan especializadas como la dedicada a la seguridad vial, suelen hacer un equilibrio informativo a favor del lector elector, con informes sobre el proceso electoral que muestran la realidad política sin concesiones a la propaganda. Son informaciones que se convierten en útiles piezas de educación política para los lectores.
Documentación.
En el concepto de interdependencia los resultados de los medios masivos para la política consisten en la difusión de contenidos políticos. Sin los medios masivos, la transferencia informativa suficiente desde la política a la sociedad sería inconcebible; además no existiría la posibilidad de la autorrepresentación periodística de la política; ambas son condiciones indispensables para que funcione el proceso de formación de opinión y voluntad pública. Por otra parte, el resultado de la política para los medios masivos consistiría en ser el suministrador de información más importante para el periodismo, contribuyendo así a asegurar la función del sistema de comunicación de masas.
La transmisión política en las campañas electorales se lleva a cabo cada vez más exclusivamente a través de los medios masivos. El número de contactos directos entre políticos y ciudadanos decrece. En el triángulo de comunicación entre partidos políticos, medios masivos y electorado, este último desempeña cada vez más el rol de consumidor pasivo, en tanto que los partidos y los medios conforman actívamente los procesos de comunicación en las campañas electorales, dominándolas finalmente.
Stefen Reiner.
Medios de comunicación, democracia y poder. K. Adenauer, Buenos Aires, 1995. Pp 169 y 172.

¿Hasta qué punto es ético que un canal privado de televisión tenga trato con el gobernante de turno?
Andrea Rodas
Estudiante
Universidad Autónoma de Occidente
Cali, Colombia
Cualquier medio de comunicación que preste el servicio de información pública, se debe a la sociedad en forma tan completa que cualquier intento de ponerlo al servicio de un interés privado, adquiere el carácter de una usurpación.
Está en su derecho la textilera, o la ensambladora de autos, o la embotelladora de refrescos que tiene tratos con los gobernantes, si no está de por medio el interés público. Pero la situación es más severa con un medio de comunicación porque allí es más claro y amplio el interés público. Siempre estará de por medio ese interés.
Losa medios de comunicación, aún si son privados, manejan información pública y esta no es propiedad del gobierno, ni del medio, sino de toda la sociedad. Se trata, por tanto, de un bien público, que pertenece al público y en su nombre ha de manejarse.
En la práctica, los medios que han decidido actuar éticamente toman distancia de los gobiernos porque saben que su función frente al poder y sus representantes, es sobre todo crítica. Y la crítica en nombre de la sociedad impone la distancia que da la independencia.
Es, pues, necesario tener en cuenta que la proximidad de un periódico, canal o estación de radio a un gobernante, expone:
Las razones anteriores son las que inspiran en los códigos y en los manuales de estilo las normas sobre la necesaria distancia entre medios y periodistas con el poder político, gubernamental, o económico.
Documentación.
El principio de libertad ha puesto mucha confianza en la aceptación de todo aquel que desea comentar algo, la diversidad de intereses y de perspectivas expresadas en el debate, la insistencia en la prueba racional empíricamente probada y el hecho de evitar el cierre de una propuesta hasta que el público esté satisfecho de que cada aspecto de la misma ha sido discutido a fondo. Aunque es generalmente reconocido que este proceso de debate público pueda no dar certeza absoluta ni satisfacción absoluta a todos los intereses, se espera que las diversas posiciones se hagan lo suficientemente fuertes y persuasivas a fin de que los reclamos morales de todos sean respetados en la realización de la propuesta final.
El principio de libertad en el debate público demanda que la sociedad haga todos los esfuerzos posibles para evitar una concentración de poder social. Las grandes acumulaciones de riqueza son consideradas como una amenaza para la libertad y el bienestar de la sociedad. La responsabilidad de todos los funcionarios públicos es esencial, el dominio de las leyes y la rotación contínua de los líderes electos se considera correcta. Una prioridad es evitar todo monopolio por parte de los medios y proveer una fácil entrada de nuevas formas a los medios de comunicación en el campo de la comunicación pública. Resulta especialmente importante el acceso de los pobres, los marginados, las minorías y otros grupos menos poderosos a los medios. Las oportunidades para la educación son importantes a fin de que todos tengan la capacidad de expresarse y de usar los medios.
Robert White.
Comunicar Comunidad, La Crujía, ediciones. Buenos Aires, 2007. P. 145

¿Los derechos de los alumnos pueden llegar a limitar la libertad de cátedra? ¿Los problemas de la ética son ajenos a los asuntos prácticos?
Valentín Orozco
Profesor de teatro
Morelia, México
La libertad de cátedra es un derecho que está al servicio de otro derecho: el de los alumnos, cuyos conocimientos serán más amplios si el acceso a ellos está protegido por la libertad de cátedra. Esta mutua causación configura un círculo virtuoso.
Los derechos obtienen su validez en cuanto permiten el servicio de los demás; cuando se los considera y aplica para la sola satisfacción individual, los derechos se deslegitiman; y así como en este caso un profesor no puede alegar derechos para sí y en perjuicio de sus alumnos, en otros órdenes: el derecho al trabajo, o el derecho a la expresión libre, por ejemplo, es aplicable la misma lógica: el ejercicio de los derechos preserva y fomenta la dignidad de las personas, en cuanto las habilita para integrarse a la sociedad mediante su servicio.
Esta filosofía de los derechos corrige la idea del derecho humano como poder; una concepción ampliamente superada en la historia merced al desarrollo de los criterios sobre el hombre y la sociedad.
Por otra parte, y en respuesta a la segunda pregunta, la ética es un saber práctico que tiene como punto de partida el examen de las costumbres para determinar si se ajustan o no a los requerimientos de la naturaleza humana. Esta descripción de la ética como saber práctico se debe a Aristóteles quien muestra, como ajena a la realidad, la idea de la ética como abstracción o categoría distante de lo concreto de cada día.
Documentación.
La ética es un producto de primera necesidad porque sin ella no funcionan las grandes instituciones del mundo moderno y postmoderno, es decir e Estado, la economía, las empresas, las actividades profesionales y el tercer sector o Sector Social. Y no funcionan por múltiples razones:
Adela Cortina.
Hasta un pueblo de demonios. Taurus, Madrid 1998. Pp. 99 a 105.

Una joven de 19 años se presentó ante las autoridades para denunciar una presunta violación de parte de su padre. Este resultó ser una autoridad importante. Un diputado, rival político suyo, convocó a conferencia de prensa para denunciar que el fiscal no había actuado a favor de la joven. Según el fiscal la joven no había hecho denuncia formal. La mayoría de los medios de comunicación ocultó la identidad del supuesto agresor y de la víctima, pero un medio escrito publicó la nota en la tapa, con la contraparte de la autoridad en el párrafo final. ¿Cómo actuar en tales casos?
Oscar Díaz
Columnista
La Razón
Sucre, Bolivia
Si un periodista cualquiera llegare a encontrarse frente a una acusación semejante contra él, esperaría de sus colegas todo el cuidado que requiere una información que, de ser inexacta o mentirosa, podría concluir en la condenación de un inocente a llevar una marca infamante de por vida.
Ese estricto cuidado impondría un examen severo de las fuentes; y, como se sabe, la pregunta más elemental sobre una fuente tiene que ver con los intereses que la mueven a informar.
En el caso propuesto la condición de rival político descalifica al diputado que convocó a la rueda de prensa. En la lucha política se pueden esperar todas las formas del juego sucio, y es de elemental sentido profesional detectarlas.
Es muy grave que, no obstante ser tan evidente el juego innoble del político rival, periodistas o medios se conviertan en cómplices, movidos por el interés económico o de aumento de su circulación o sintonía, práctica que los convierte no solo en mercaderes de carne humana, algo menos grave que este tráfico de famas y prestigios ajenos.
Es evidente que noticias como estas aumentan la circulación y los beneficios del negocio, pero ¿a costa de qué? ¿Y de quién?
Silenciar los nombres de los involucrados es lo mínimo que debe hacerse; pero anterior a ese deber es el de evaluar profundamente el hecho mismo y la calidad de las fuentes que promueven su conocimiento. En un tema tan sensible y con tan considerable potencial de daño, un medio responsable prefiere esperar los resultados de la acción de la justicia.
Cuando esta se pronuncia con sentencia, el periodista cumple con su deber al difundirla. Si es condenatoria, para alertar a la sociedad; si es de absolución para consolidar el buen nombre del acusado.
Documentación.
El honor y la honra potencian socialmente la capacidad de comunicación, la capacidad de atraer, impulsar o hacer partícipes a otros de la luz que irradia el honor.
Esta capacidad de comunicación, de hacer comunidad es, desde el punto de vista social, equivalente a la idea de servicio. El honor resulta, por tanto, uno de los puentes de unión más fuertes entre la persona y la sociedad, y uno de los instrumentos más eficaces para la constitución de la sociedad. El honor coopera con la información en la creación, conservación y consolidación de la comunidad social.
No se puede concebir una información recta que pueda ir contra el honor, ni que el honor, en su doble aceptación esencial y existencial, pueda constituir un límite la información.
Si la comunicación es la que hace la sociedad, el honor también. Si la opinión pública es importante para constituir y conservar la comunidad, también lo es la justicia. Y actuar contra el honor es actuar contra la comunidad. Tanto como lo es limitar la información. En uno y en otro caso se corta la comunicación, En uno y en otro caso se comete una injusticia.
La fuerza comunicativa de todo valor y de todos los valores, su potencia expansiva, la clara incidencia social de las acciones radicadas en el honor, aumentan una de las dimensiones que tiene siempre la libertad humana personal: la contribución al interés general. La siembra de cohesión social, al servicio de la comunidad, rompe la estrechez del individualismo, dilata aun insensiblemente la esfera de lo propio, confiere a las acciones honrosas y a su titular una trascendencia social.
Carlos Soria.
La ética de las palabras modestas. Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, 1997 pp 81 y 82.

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