
¿Cuáles son las medidas de seguridad para trabajar en periodismo investigativo?. ¿Es ético que como periodista me involucre con una identidad falsa, por ejemplo, trabajando como contactadora de mujeres para traquetos, para realizar un reportaje sobre la dinámica de ese negocio?
Alexandra Holguín
Directora
Unidad Investigativa de Comunicación Real
Popayán, Colombia
Si el periodista cree que encontrar la verdad es su finalidad absoluta y excluyente, encontrará lógico hacer uso de cualquier recurso, incluida la identidad falsa, con tal de obtener una verdad.
En cambo, si se pregunta: ¿la verdad para qué? y concluye que su tarea no es buscar la verdad por el orgullo de encontrarla y difundirla, sino buscarla y publicarla como un servicio a la sociedad, su perspectiva cambia y descubre que no es suficiente encontrar la verdad, porque después de su hallazgo su tarea se prolonga.
Es necesario que esa verdad sea creída. Y es aquí en donde prácticas como la de adoptar una falsa identidad resultan dañinas para el compromiso periodístico con la verdad.
Mal se puede creer la verdad que cuenta alguien que mintió para encontrar su verdad. Del periodista se espera que juegue limpio, sin mentiras ni atajos y con recursos limpios y transparentes.
Lo de los disfraces, robo de documentos, grabaciones clandestinas, cambio de voz y de identidad en el teléfono y demás trucos de novela de aventuras, debilitan la credibilidad del periodista, lo hacen ver más astuto que hábil, más tramposo que honesto, más taimado que franco y veraz.
Además, como en el caso que motiva la consulta, puede poner en peligro su seguridad, porque el periodista abandona su digno papel de investigador y asume el azaroso e indigno rol de espía.
Documentación.
Principios periodísticos básicos.
• La verdad debe ser el principio básico en la investigación, elaboración y construcción de las informaciones.
• Es necesario esforzarse en la construcción de una información contrastada, estructurada, con contexto, sin opiniones personales y lo más completa posible para que el público pueda entender la realidad y formar su propio criterio.
• Deben rechazarse las presiones de aquellos que intentan poner la información al servicio de sus intereses. Cuando el periodista defiende su derecho a investigar y publicar con libertad, está protegiendo el derecho del público a ser informado.
• Los periodistas y sus medios no deben tomar partido a favor o en contra de las fuentes de información. Ni deben conseguir informaciones a través de métodos fraudulentos o a cambio de cualquier retribución o favor.
• Los casos en que la identidad de la fuente no pueda ser revelada deben ser manejados con criterio ético y sin poner en riesgo la vida de nadie. Así mismo deben evitarse las informaciones donde excedan las fuentes anónimas.
• Los medios y los periodistas deben recordar que el afán por conseguir informaciones y divulgarlas antes que los demás, no puede reñir con la confirmación de los hechos, la contextualización y la verdad. Tampoco debe poner en riesgo la vida de ninguna persona.
Fundación para la Libertad de Prensa: Manual de Autoprotección. P. 20, 21. Bogotá, 2003
¿Es ético que un periodista se comunique con un funcionario para pedirle pauta publicitaria para sus programas? ¿Es aceptable que el periodista ponga su pluma a disposición del funcionario que le da publicidad? ¿Es ético que se valga de la relación personal con los funcionarios? ¿Cuán frecuentes son estas prácticas en Latinoamérica?
Lucas Eduardo
Periodista Independiente
Buenos Aires, Argentina
Así como el pintor, el pianista o el cirujano cuidan sus manos, o el cantante protege su garganta, para el periodista debe permanecer intacta y protegida, su independencia. La independencia le da autoridad moral, le abre el camino para encontrar la verdad y es el fundamento de su credibilidad.
Sin independencia su trabajo periodístico pierde todo su valor y se vuelve sospechoso de mentira, de soborno, de lisonja interesada y de baja calidad profesional.
Por eso el periodista que se respeta y que cuida su buen nombre profesional nunca permite que en su trabajo se mezclen su nombre y la actividad de recolección de pauta publicitaria. En cualquier empresa periodística seria es una regla de oro que la consecución de pauta es un trabajo distinto y separado de la actividad periodística. No se le puede creer a un periodista que le debe agradecimiento a la persona o a la empresa que le paga el aviso y sobre la que debe informar.
Las mismas razones de independencia son las que obligan a mirar como una práctica vedada la de alquilarse para escribir a favor o defensa de una fuente. Lo pueden hacer los publicistas, de quienes no se espera que informen con veracidad y que cuentan con otros instrumentos para convencer.
Ese celo por la independencia le da un cariz propio a las relaciones del periodista con su fuente. El periodista separa lo personal de lo profesional, interroga al funcionario, como funcionario y no como amigo porque su compromiso con los lectores está por encima de la relación personal y obliga a mantener la independencia.
Esas prácticas de periodistas que buscan pauta publicitaria y que debilitan así su respetabilidad y su credibilidad; o de periodistas alquilados que ponen en juego su dignidad como personas y profesionales al actuar como mercenarios, hacen parte de la crisis de la profesión en todo el continente hasta el punto de que la erradicación de esas prácticas es condición indispensable para que el periodismo recupere su credibilidad y su influencia.
Documentación.
En la actualidad algunos o todos los países revelados en este informa están signados por una variedad de abusos en materia de publicidad oficial, entre los que se encuentran:
• Uso indebido de la publicidad oficial para condicionar contenidos. Nuestra investigación reveló numerosos casos de gobiernos a nivel local y nacional que utilizan la publicidad oficial para influir sobre aquello que se difunde en los medios. En 2004, por ejemplo, el entonces presidente de Costa Rica, Rafael Pacheco, ordenó a los miembros de su administración que dejaran de pautar en La Nación, el principal diario del país en represalia por sus coberturas críticas.
• Pagos por publicidad efectuados directamente a periodistas. En varios de os países estudiados en este informe hemos documentado la existencia de pagos publicitarios hechos directamente a periodistas individuales, en concepto de servicios publicitarios reales o ficticios, que se utilizan de modo abusivo para adquirir coberturas periodísticas favorables o silencio frente a temas conflictivos.
• Asignación discriminatoria de publicidad oficial a medios favoritos y aliados políticos. Aún en aquellos casos donde no existe un evidente e inmediato quid pro quo, la asignación de publicidad oficial suele ser abusiva, poco transparente y/o fundada en motivaciones políticas. Nuestra investigación detectó numerosos casos en los países estudiados y confirmó también que muchos de los casos de Argentina que se habían documentado en Una censura sutil, han persistido a lo largo de los años.
• Utilización de la publicidad oficial con fines propagandísticos. La publicidad del sector público ha sido utilizada también para promocionar la imagen de funcionarios o candidatos. Además de constituir una malversación de recursos públicos, los pagos publicitarios hechos con tales fines se prestan para la asignación abusiva y afectan la libertad de expresión. Las leyes en Argentina, Chile, Colombia y Perú imponen restricciones al gasto publicitario que se realiza durante las campañas electorales. Asimismo Colombia, Chile y Perú disponen límites al uso de fondos publicitarios con fines propagandísticos.
Fundación para la Libertad de Prensa: El precio del silencio. Open society institute, Elías porter y cía SRL. Buenos Aires. 2008.
¿Se puede considerar pornográfica la última campaña de Benetton”Unhate”?
Mercedes Malavé
Profesora universitaria
Caracas, Venezuela
El intento de definir qué es pornografía, ha tropezado con el hecho de que es un concepto en el que predomina lo sujetivo.
En los diccionarios se menciona su etimología: descripción de la prostitución y, enseguida, aparece como “algo ofensivo para los sentidos y las sensibilidades.”
En los códigos se asimila a obscenidad que es “lo que tiene una tendencia a depravar y corromper los sentidos y las sensibilidades.”
Y se pregunta un filósofo (Gordon Graham) “¿qué es lo que tiene la tendencia a depravar y corromper los sentidos y las sensibilidades?”
La pregunta demuestra que cualquier intento de definición resbala hacia lo sujetivo.
Si se aplican estas definiciones al material publicitario de Benetton, objeto de polémica, el resultado será que para unos son ofensivas esas imágenes: o por el respeto que profesan hacia las personas allí representadas, o por el hecho mismo del beso homosexual en unos casos, o porque se trata de material gráfico destinado al gran público.
Para otros es una hábil campaña publicitaria que promueve la polémica con imágenes provocadoras.
En lo que concierne al periodista, la presentación de materiales que ofenden los sentidos y las sensibilidades podría llegar a ser una manifestación de irresponsabilidad de mayor gravedad que la del publicista.
En efecto, de éstos se sabe que manejan materiales de ficción y que su juego es hacer que la ficción aparezca cercana a lo real; pero lo del periodista es presentar realidades, de modo que un manejo de lo obsceno puede tener el efecto de que lo obsceno y lo sórdido aparezcan como si fueran toda la realidad.
La insistencia de periódicos y noticieros en privilegiar la noticia sobre hechos sórdidos y obscenos crea esa ofensa a la sensibilidad y a los sentidos que consiste en la proclamación de la idea de que esa es toda la realidad. Es una pornografía más repugnante que aquella que comúnmente se condena.
Documentación.
Tengo o no tenga verdad el sujetivismo moral, es bastante razonable considerar que las representaciones pornográficas de sexo y violencia, y la afición a ellas son objetivamente dañinas y que al mismo tiempo su efecto es su capacidad para agredir y lastimar el alma. Lo que esta frase piadosa del Common Prayer expresa es la idea de que el principal impacto de la complacencia en ciertos tipos de fantasía se ejerce sobre la mente y el carácter y es mala en sí misma, independientemente de los efectos que lleve consigo. En este sentido, la pornografía es esencialmente subjetiva, un asunto de pureza o impureza de pensamiento, más que de rectitud o maldad de obra.
Se puede decir entonces que la pornografía es un asunto moral, conduzca o no al daño social que muchos alegan. La gente se niega a admitir esta conclusión porque teme que signifique una intrusión en la vida privada de los demás. ¡Qué me importa a mí si la gente se complace en orgías mentales de carácter pervertido! Dicha actitud me parece a mí, indica otra presuposición importante del pensamiento contemporáneo, y es que la moral tiene importancia sólo si lleva a la acción. Pero ¿por qué esto debe ser así? Existen muchos defectos –la hipocresía, la mezquindad, la intransigencia- que podemos ver claramente en los demás y contra los que anda podemos hacer. Sin embargo, que no podemos hacer nada no significa que no existan o que carezcan de importancia moral, ya que de dicha creencia se deduce un concepto de la moral como algo ligado a la acción, lo cual,por muy corriente que sea en el pensamiento contemporáneo es una distorsión y una aberración.
Gordon Graham: Internet. Fronesis, Madrid, 2001. Pp 122, 123
¿Es correcto usar en el lenguaje periodístico términos como “levantados””sicario,” “plaza”, “lugarteniente,” “ejecutado”?
Juan Carlos Rodríguez
Editor de Excelsior
Ciudad de México, México.
Cuando el periodista trabaja en zonas en donde se desarrolla una guerra, o alguno de sus equivalentes, existe el riesgo de utilizar el lenguaje de los contendientes, o sea, de manejar palabras cargadas. Un ejemplo es el uso del verbo “ejecutar” para designar la acción de asesinar. En su sentido original se ejecuta a alguien sentenciado por la justicia y condenado a la pena de muerte.
Es, por tanto, una acción que tiene un respaldo legal y que se adelanta en nombre y en defensa de la comunidad. Aplicar esta palabra para describir los asesinatos de los narcotraficantes no solo es inexacto sino que les da a esos asesinatos una apariencia de legalidad. Es sabido que las palabras se pueden utilizar como armas y que los distintos grupos –legales o ilegales- las incorporan a su arsenal.
Lo grave es que, en manos de periodistas apresurados o inconscientes, esas armas se activan y obtienen un amplísimo campo de influencia. Para evitar esa manipulación el periodista necesita conocer, en primer lugar, el sentido exactoi de las palabras con una elmental consulta al diccionario.
Hay, además, instrumentos como el que elaboró en Colombia la organización periodística Medios para la Paz con su libro: Diccionario para desarmar la palabra, en donde investiga las palabras más utilizadas por los grupos armados y se ofrecen alternativas. En segundo lugar es de gran utilidad práctica conocer y examinar críticamente el lenguaje de los subversivos manifiesto en sus comunicados y declaraciones.
Con estos dos elementos de conocimiento el periodista puede liberar su trabajo de la manipulación e impedir que se lo trate como “idiota útil” al servicio de los violentos.
Documentación.
El idioma fue democrático porque el pueblo se daba así mismo la gramática por el mero hecho de ejercerla, de decidir inconscientemente los verbos irregulares y los defectivos, de sentar las concordancias y definir el buen gusto general.
Ahora ha subido desde la base de la pirámide a su cúspide, y son los periodista y quienes aparecen con ellos en los medios informativos – políticos, jueces, banqueros, los personajes que acaparan la influencia en la televisión- los que mandan en la norma lingüística.
El ansia de poder de unos pocos no podía desapreciar ese territorio que un día perteneció a todos. En efecto, al lengua española se forjó en las aldeas, los mercados, pero se acuñó en las iglesias, los conventos, se unifica en las asambleas populares, en las fiestas, pero se esculpe en las leyes, los pergaminos. Se usa en los pueblos, se ratifica y refina en la literatura, flye de abjo hacia arriba.
En cualquier caso, la lengua se crea abajo y se consagra arriba para viajar enriquecida de nuevo hacia abajo; pero esta ratificación de los habitantes de prestigio no vulnera ni manipula el espíritu que les llega desde el pueblo, sino que se une a él para reforzarlo.
Alex Grijelmo: Defensa apasionada del idioma español. Taurus, Madrid, 1998. P. 40
La justicia ha condenado a El Universo por injurias calumniosas a un columnista. A los tres propietarios también se les condenó a tres años de prisión y a pagar cuarenta millones de dólares por “autoría coadyuvante.”¿No genera este abuso judicial autocensura y crea un grave precedente?
Gustavo Gaitán
Thornee
Re vista Lámpara
Guayaquil, Ecuador.
La autocensura, ese silencio impuesto por el miedo o por algún interés, es el efecto inmediato de medidas como las que el gobierno ecuatoriano impulsó contra el diario El Universo. El mismo efecto se produce cuando medios y periodistas son amenazados o son objeto de atentados: el instinto de la propia conservación se activa y asume el control de la actividad profesional del periodista, salvo que intervenga una viva conciencia del deber del periodista para con la sociedad, para buscar alternativas distintas a la del silencio.
Entre esas alternativas, han demostrado su valor la actuación en equipo, la colaboración con las autoridades y la calidad profesional. El periodista solo no puede hacer frente a las amenazas o a los atentados que provienen o de grupos ilegales o del propio gobierno. Por eso en situaciones como las mencionadas en la consulta, lo apropiado e inteligente es la unión de la prensa por encima de la competencia comercial que suele distanciar a los medios.
Este frente unido ha de inspirarse, no tanto en el interés empresarial de los medios, sino en el interés de la sociedad, cuyo derecho fundamental – el de la información libre- está amenazado. Demuestra su efectividad como defensa, el segundo recurso, el de la cooperación con las autoridades judiciales y de policía, cuando es el caso.
Para estas autoridades constituye un valioso recurso la alta calidad profesional del trabajo periodístico. Un periodismo de calidad en los casos de acoso judicial, aporta pruebas y fundamentación de las informaciones, que invalidan las acusaciones y muestran a la sociedad que medios y periodistas son parte esencial de la vida de la comunidad. Por tanto, este recurso garantiza un apoyo social indispensable.
Documentación.
A nuestro juicio en este campo el papel del Estado tiene particularidades que vale la pena tratar con atención. Primero, está su rol tradicional de garantizar a los ciudadanos el ejercicio de sus derechos que, en este caso, se dificulta porque desemboca en un intangible como es la libre circulación de las ideas en la sociedad. Por eso es tan importante la información protegida por el Estado. Lo que algunos consideran falso, chocante o injurioso para otros es absolutamente indispensable para expresar su pensamiento. Pero el Estado, además tiene otros roles fundamentales.
a) Un papel vital en la democratización, a través de políticas dirigidas a neutralizar la corrupción en la concesión de frecuencias, las sanciones a quienes delinquieron antes y la adopción de normas claras, transparentes y no sujetas a criterios arbitrarios de funcionarios para la concesión de frecuencias. Aun más cuando estamos a puertas de que se inicie la transición al mundo digital.
b) Es responsabilidad ineludible del Estado velar por la seguridad de los periodistas y abstenerse de pronunciamientos que puedan poner en riesgo a ciertos actores.Es necesario, por tanto, cesar el discurso estigmatizante, así como condenar e investigar las agresiones y diseñar los mecanismos de protección más adecuados.
c) El impuso en la construcción de medios públicos a través de su financiamiento estable, la garantía plena para su independencia editorial y administrativa y el desarrollo de una estricta pluralidad, dado que deben ser concebidos como propiedad de toda la sociedad.
d) La utilización de la publicitad estatal con criterios de transparencia y equidad considerando que estamos ante un mecanismo que puede significar la sobrevivencia o la muerte de medios de comunicación, con lo que esto puede significar para la vigencia de la pluralidad.
e) Eliminación de cualquier otro mecanismo de presión directa o indirecta sobre el trabajo de medios de comunicación y periodistas. Fundamedios: La libertad de expresión más allá de una durísima coyuntura.
En La Prensa bajo ataque. Editorial El Universo, Guayaquil, 2011. P. 11.
¿Cuál podría ser la relación entre ética y el rumor, como fuente de información?
Luis Ramón Viñas
Docente
Universidad Tecnológica de Bolívar
Cartagena, Colombia
Forma parte esencial de la naturaleza profesional del periodista, el compromiso con la verdad. Este compromiso le impone el deber de hacer todo lo que esté a su alcance para ofrecer a los receptores una información exacta, completa y confirmada.
Si esto se tiene en cuenta, se concluye que el rumor es un material insuficiente y de mala calidad para un periodista profesional. El rumor, en efecto, no es la verdad de los hechos sino una aproximación defectuosa, un esbozo que debe ser completado.
Por eso el periodista con experiencia y conciencia profesional lo utiliza como punto de partida, nunca como puerto de llegada. A partir del rumor se investiga, se comprueba y se reúnen los elementos que convierten una información en conocimiento. Cuando el rumor se genera y se esparce con voluntad de hacer daño, aparece el chisme, otra de las trampas en que puede caer el periodista.
Los dos, el rumor y el chisme, desaparecen en la práctica profesional cuando el periodista, consciente de su compromiso con la verdad aprende a distinguir entre una verdad incompleta y apenas incipiente, y una verdad comprobada y completa, y solo acepta esta como el aporte que profesionalmente le debe a la sociedad.
Documentación.
Un reciente caso, importante y con impacto en Chihuahua, fue el rumor de que la harina de trigo de una gran empresa dedicada a la fabricación de pan, estaba contaminada por el virus de ébola.
El rumor comenzó a correr por medio de mensajes de correo electrónico, donde avisaban que varios trabajadores de la empresa B habían muerto en el Instituto Mexicano de Seguro Social a cusa de una enfermedad rara –unos le pusieron el nombre preciso de ébola, y que, por lo tanto, la harina con que elaboraban ese producto ya estaba contaminada. La cadena de internet se fue multiplicando, pues quien mandaba el aviso pedía que se reprodujera a las amistades por ese mismo medio.
Por supuesto que nunca se precisó quiénes eran los que habían fallecido, no se daba la fuente y solo concluía con la recomendación de que no se compraran los productos de la empresa B. Cuando los medios de comunicación empezaron a trabajar para corroborar esa información se encontraron lógicamente con que no tenía pies ni cabeza el rumor, pero ya se trataba de un tema de interés local donde se involucraban vidas humanas, una empresa comercial conocida y una de las principales instituciones de salud.
El Heraldo de Chihuahua trabajó sobre dos frentes: uno, investigar si los correos que habían llegado a la redacción , aunada a la información que empezaba a llegar por teléfono, correspondía a la realidad y esto implicaba averiguar si en el IMSS había personas aisladas o con diagnóstico de enfermedades raras. Más aún: si realmente atendían a personas con ébola, a pesar de ser una enfermedad desconocida en América.
El rumor tomó fuerza porque el IMSS en vez de proporcionar información sobre una persona que efectivamente había fallecido de un mal no común, pretendió ocultar los datos. El elemento clave fue que ese paciente había trabajado anteriormente en la empresa B.
Se confirmó que no era ébola, se precisó que la harina no estaba contaminada, se precisó que la persona que había fallecido no tuvo nunca contacto con la empresa en el momento en que se le diagnosticó la rara enfermedad. Pero el rumor tuvo un gran costo comercial para pan B: le bajaron sus ventas.
El otro frente de trabajo de El Heraldo de Chihuahua fue intentar rastrear la ruta del rumor. Con varios correos electrónicos se rastrearon los orígenes de dichos mensajes y se le dio seguimiento a destinatarios para ver cómo se iban difundiendo y luego, cómo se iba transformando la información, con los agregados y datos nuevos de personas que supuestamente habían fallecido.
Se hizo la publicación y se fue relatando la cadena de los mensajes. María le platicó a Ruth, esta le puso correo a Alonso, a Ernesto, a Pedro; a su vez Alonso hizo lo mismo con Armando, con Mónica, y con Adrián; Ernesto le avisó a José Luís, a Rubén y así sucesivamente. La innovación de este seguimiento fue que se publicó tal como se fue generando, ubicando el lugar de donde se habían enviado los primeros correos.
El resultado fue que la primera persona que inició esto se sintió descubierta y exhibida públicamente por el periódico, por lo que envió un correo al director del periódico reclamándole haber publicado su nombre y el contenido de sus correos electrónicos, pero además con la amenaza de que el próximo objetivo del boicot sería el propio periódico.
Rumores: Voces que serpentean, de Javier H.Contreras, profesor de la Universidad Autónoma de Chihuahua, México.
En los últimos años los medios tradicionales están apostándole al periodismo espectáculo para sobrevivir. ¿Cuáles son los riesgos de esta clase de apuesta?
Son dos los problemas que plantea esta pregunta:
1. El periodismo de espectáculo que, contra el sentir común, estrá llamado a cumplir un importante papel. Es un periodismo bisagra, que abre o cierra. Abre al mundo del espectáculo, a la levedad, a la comercialización, a la sordidez, o a la deshumanización; mientras cierra al proceso cultural, a la apreciación de la belleza, del ingenio, del arte de la humanización por la vía de la estética, de la imaginación creadora, de la recreación del mundo y de la vida humana, de la historia.
Cuando es un periodismo que se abre a las posibilidades y se cierra a la levedad, que ennoblece la profesión y eleva a los receptores de esta información.
2. El otro problema es el de los riesgos de la apuesta por el periodismo del espectáculo cuando este se entiende como levedad informativa. Un periodismo así puede garantizar un éxito económico inmediato, pero no una permanencia a mediano plazo. La competencia de medios como internet, que proporcionan sensaciones y entretenimiento, es fuerte y especializada, de modo que más temprano que tarde prevalecen sobre el entretenimiento de papel. Creer que con mayores dosis de espectáculo sobrevivirán los periódicos es exponerse a su envilecimiento y a su conversión en material desechable.
Es una apuesta que atrae por sus resultados inmediatos y porque es un periodismo fácil; pero no de permanencia ni de dignidad profesional.
Documentación.
Comunicación y mercado: su equilibrio en la empresa. Resulta evidente pues que la estructura empresarial y la presión del mercado ejercen una poderosa influencia sobre la actividad de los medios, que a menudo se ven envueltos en tensiones derivadas de exigencias contrapuestas entre si: las de obtener el mayor beneficio posible como empresas y las de prestar un servicio a la sociedad como medios de comunicación.
No cabe abordar hoy los problemas éticos del periodismo y la comunicación sin tener presentes estas tensiones1. Son precisamente los profesionales los que experimentan de manera más directa estas tensiones. Al fin y al cabo, se han formado y preparado para realizar un servicio a la sociedad guiado por determinados valores éticos: aquellos recogidos en sus códigos deontológicos. Al mismo tiempo son empleados que realizan una labor dentro de una organización guiada por criterios de gestión comercial.
Con frecuencia es en el profesional donde se produce el desgarro entre estas exigencias contrapuestas: El periodista existe en dos mundos: ella o él se incorporan a una práctica que se caracteriza por el compromiso de decir la verdad y al mismo tiempo se trata de un empleo en el que se trabaja por un sueldo y en el que se espera que produzca una historia del tipo requerido por su periódico, su revista o su emisora de televisión. La naturaleza de tales historias está determinada por un mercado hacia el que el periodista podría experimentar escasa simpatía [...] Estas dos demandas pueden entrar claramente en conflicto.
(O´Neill, 1992: 27-28) Aznar Hugo, Comunicación responsable, Ariel Comunicaciones, Barcelona, 1999, p. 66-67.
¿Es posible que un periodista que ejerce en una radio comunitaria y elegido concejal, siga laborando como periodista? ¿Qué riesgos correría con esa dualidad de funciones?
Carolina Martínez
Responsable de Apoyo prevención de la censura
Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP
Bogotá, Colombia.
Una práctica aceptada es la desvinculación total de los medios cuando un periodista se convierte en político activo o en funcionario. Esta práctica se funda en el hecho de que como funcionario no podrá ser independiente a la hora de informar por su compromiso personal y oficial con unas políticas y unas personas.
Se ha de tener en cuenta, además, que la credibilidad de un periodista resulta severamente afectada cuando se hace un cambio tan radical de fiscal a fiscalizado, de informador a ser objeto de información. Son, pues, funciones incompatibles la de periodista y la de funcionario, salvo que se trate de las oficinas oficiales de prensa en donde el periodista debe hacer prevalecer su condición de periodista sobre la de funcionario. Otro es el caso del periodista convertido en funcionario o en político y que luego reasume sus tareas de periodista.
El cambio llega a ser tan traumático que necesitará tiempo y trabajo para recuperar la credibilidad perdida durante su paso por el sector público. En cambio, el antiguo periodista que llega al servicio público puede ser una magnífica fuente para su antiguo medio, aunque su contribución deberá manejarse con las debidas precauciones. En efecto, los valores de la profesión son sensibles a esos cambios y pueden resultar alterados en la conciencia del periodista y en la apreciación de los usuarios de los medios.
Documentación.
En el sentido más literal, el periodista debe cuidar la libertad particular bajo la cual goza de protección: la Primera Enmienda.
Hace esto porque, en palabras del código ASNE: “la libertad de prensa pertenece al pueblo. Se le debe defender contra intromisiones o asaltos de cualquier facción, pública o privada”. El New York Times, el Washington Post y otros periódicos hicieron esto en el caso de los Pentagon Papers, y tuvieron éxito para derribar el requerimiento de una corte federal que prohibía la publicación de una serie masiva de artículos que se basaban en expedientes oficiales secretos en donde se describía el origen y la conducta de la guerra de Vietnam.
La formación por los periodistas del First Amendment Congress y, antes, del Reporters Committee for Fredom of the Press (Comité de reporteros para la libertad de prensa) son ejemplos de dos enfoques específicos para defender lo que se considera ataques a la Primera Enmienda. De la misma manera, en su espíritu de discusión abierta, el periodista debe considerar e incluso solicitar puntos de vista críticos del suyo propio. Sin embargo, existe otro significado de la palabra libertad, libertad en el sentido de autonomía o independencia.
Resulta claro que la autonomía constituye un importante valor periodístico. El código ASNE habla de un “escrutinio independiente” de los bloques de poder de la sociedad. También afirma que: “los periodistas deben evitar la falta de propiedad o la apariencia de ella así como cualquier conflicto de intereses o la aparición de éste. No deben aceptar nada ni realizar actividad alguna que comprometa o parezca comprometer su integridad”. En otros códigos se prohíbe explícitamente la aceptación de regalos, de viajes gratis o con tarifas reducidas, de empleos externos, de algunas inversiones financieras, de actividades políticas, de participación en actividades cívicas, o de compromisos externos para dictar ponencias. Más molestas que estas amenazas abiertas y tangibles a la independencia de un periodista son los riesgos sutiles e insidiosos a los que el periodista se enfrenta día a día.
En un artículo clásico, Warren Breed mostraba como los reporteros pueden perder su potencial como agentes morales mediante un proceso de socialización en el cual se enseña al reportero a aceptar las políticas de la sala de prensa adversas a las necesidades del gran público. Una preocupación constante de los periodistas es el riesgo de acercarse y depender tanto de las fuentes que pierden la perspectiva crítica y se vuelven propiedad de las fuentes.
Warren Breed, “Social Control in the Newsroom”, Social Forces, Vol. 33, núm. 4, 1995, pp. 326-355. Véase Edwuar J. Epstein, Between Fact and Fiction: The problem of Journalism (Nueva York: Vintage Books, 1975), pp. 3-18. Edmund Lambeth, “Periodismo comprometido” , Noriega Editores, México, 1992, pg 46.
Cuando se cumple un aniversario de muerte de algún personaje o se le cita, el periodista usa la imagen de cuando estaba vivo. Me preocupa el efecto que esto puede tener en la familia. ¿Debe evitarse esta práctica para respetar el dolor ajeno?
Roxana Zúñiga
Directora de Noticias Repretel
San José, Costa Rica
Las normas que aparecen en los Manuales de Estilo tiene en cuenta los efectos que puede producir una fotografía en el común de las personas. Por eso coinciden en el rechazo de las fotografías de cadáveres o de personas desfiguradas por la violencia opor los estragos de una enfermedad, por el sufrimiento que pueden causar en sus aporientes y amigos y en personas sensibles.
Son imágenes que pueden servir a la curiosidad morbosa de algunos lectores o televidentes, pero que no agregan información útil al común de las audiencias. También se rechaza la fotografía que invade la intimidad de alguien, por cuanto viola el derecho de las personas a no ser molestadas en su intimidad. No se puede afirmar, en cambio, que la fotografía de alguien cuando estaba vivo y sano, ocasione sufrimiento o molestia a sus parientes. Puede ser el caso de personas altamente sensibles, pero no el de la generalidad de las personas, razón por la que no existe norma que prohíba su publicación en nombre de algún principio ético. Por el contrario, se recomienda que en el registro biográfico de personas muertas, se ilustre con fotografías que las muestren en sus mejores momentos para que el recuerdo se concentre en lo positivo. Más que los relatos escritos, el relato gráfico tiene el poder de evocar, de causar alegría o sufrimiento, de provocar esperanza o desesperanza. Si tal es su fuerza, de tal magnitud debe ser la responsabilidad para su uso.
Documentación.
Merece la pena destacar tres clases de influjo de la fotografía, detectables y éticamente cualificables. Se habla del influjo por enseñanza. No me refiero al sistema de enseñar con la ayuda de imágenes para reforzar o sustituir el discurso verbal clásico. Me refiero al hecho comúnmente conocido de que a realizar eso mismo que la contemplación de ciertas imágenes impulsa a muchos a realizar eso mismo que aparece figurativamente representado. Se habla también de influjo por sugestión. La imagen enseña siempre lo que representa, bueno o malo. Pero no necesariamente de manera sugestiva. La sugestión se produce cuando la imagen resulta atractiva y fascinadora. El espectador queda como absorto ante ella y emocionalmente conmocionado, aparecen entonces la tendencia a identificarse y adherirse a ella. Baste pensar en la concentración con que ciertos adolescentes se pegan a las pantallas o al auricular, embrujados por ciertas imágenes transmitidas por los medios.
Cuando el grado de sugestión se dispara tiene lugar lo que suele llamarse influjo hipnotizante. El espectador queda como abstraído y alienado de la realidad inmediata de la vida y como sumergido por completo en el mundo nebuloso y fantasmal de la imagen.
Niceto Blazquez: Etica y Medios de Comunicación, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1994. pp 411,412.
La radicalización de la opinión se ha exacerbado a raíz de las informaciones sobre la enfermedad del presidente Chávez y del clima preelectoral, de modo que los medios informan de acuerdo con sus convicciones políticas y no de acuerdo con la realidad. ¿La explicación? Que así buscan el bien del país. ¿Dónde queda la ética periodística: del lado chavista, o con la oposición?
Virginia Vidal
Periodista independiente
Caracas, Venezuela.
La ética queda del lado del bien común, que puede estar con uno u otro de los bandos enfrentados. Es decir, periodistas y medios llegan a ser imprescindibles para todos si, movidos por el afán de servicio al bien común, ofrecen una información útil para todos. Esto significaría que el periodista le da a sus noticias un claro sentido de “esto es lo que está sucediendo, y estos son los argumentos, los datos comprobados o los testimonios que avalan esta versión, sin importar el interés chavista o antichavista, sino el de todos los compatriotas.” Un periodismo así demanda una rigurosa consulta a fuentes de todos los lados y el recurso a expertos comprometidos con el tema y no con los partidos; De otro lado se impone el cultivo de la credibilidad de periodistas y de medios de modo que en una guerra de mentiras y de crispaciones, la del medio de comunicación se destaque por su serenidad y su evidente compromiso con la verdad. No se trata de ser neutral ni objetivo, sino de ser imparcial, es decir no militante de parcialidad alguna, y solo comprometido con el lector, a quien se le deben todos los elementos posibles de la realidad que está sucediendo. Esta ha sido la tarea del periodista siempre.
Se acentúa hoy porque en las crisis la verdad resulta secuestrada por los grupos en pugna. Es cuando el periodista tiene el deber de dar lo mejor de sí para que los receptores de su información mantengan un seguro y confiable contacto con la realidad.
Documentación.
Hoy en día el periodismo no es una profesión, es un puesto de combate. Y la información no es un insumo para comprender lo que vivimos, sino un arma para hacer propaganda. El papel d elos periodistas no es proclamar a quienes no les interesa su visión del desarrollo del mundo.
Es posible pertenecer a la oposición, o tener la posición política que nuestras convicciones nos indiquen respetando los parámetros y principios rectores de este oficio. Montar ollas, colocar titulares apócrifos a conciencia, repetir una información infundada, no conceder la réplica, no pedir disculpas, son faltas muy graves a la ética profesional, tanto como si un siquiatra se sentara a beber cerveza y a comentar en voz alta las confesiones de sus pacientes.
Son errores que le hacen un enorme daño al ejercicio democrático que algunos dicen estar defendiendo en Venezuela. Aquí se han dicho cosas insólitas en nombre de la defensa de la libertad. Ni los presidentes, ni los jueces, ni los gobernadores, ni el clero, ni el estamento militar son intocables. Tampoco lo son los medios. Todos son actores de la sociedad, indispensables porque tienen una responsabilidad pública.
La rectitud en el proceder no es un asunto reservado solo a los cargos de gobierno. Llegará el momento en el cual, empresarios, animadores, locutores, periodistas, jefes de información editores y reporteros se hagan una autocrítica e inicien, por su propio bien un diálogo honesto y civilizado con el resto de la sociedad sobre lo que ha pasado en este país en los últimos años. Marcelino Bisbal, Redescubrir el periodismo en la Venezuela del presente.
Foro: comunicación y libertad. UCAB, 2005. Pp 99, 100.
En el canal de tv en que trabajo la cámara escondida es un recurso diario. Las discusiones sobre su uso terminan cuando los responsables dicen que es la única forma de combatir eficazmente la corrupción porque el funcionario corrupto es hábil para borrar el rastro y el periodista debe ser más hábil para descubrirlo. ¿De veras, es así?
Alvaro Santiesteban
Periodista de televisión
Buenos Aires, Argentina.
En varias oportunidades se ha dado respuesta a esta pregunta con variedad de razones. Ampliamos una de ellas Hay que entender que el compromiso del periodista con la verdad es un asunto esencial; no se trata de una relación transitoria o marginal.
Así como se es médico para defender la salud; o abogado para defender la justicia, se es periodista para buscar y defender la verdad de lo que sucede. Ese objetivo esencial impone un talante, que es la exteriorización de lo que es y anima a una persona. Parte de ese talante es una personalidad contraria al disimulo y el engaño, y que mantiene como regla el juego limpio y a la vista de todos. Todo lo que tenga que ver con la astucia, con el uso de atajos o con cualquiera forma de doblez, choca con el carácter del periodista, quien se precia de la actuación transparente y sin dobleces ni trastiendas.
La razón de esto es clara: el servicio que el buen periodismo le presta a la sociedad es, ciertamente, acercarla a la realidad de las cosas mediante el hallazgo y difusión de la verdad de lo que sucede, pero además hacer que esa verdad sea creída. Una verdad que no se cree puede tener un impacto negativo en la sociedad parecido al de una mentira. Esto explica que el periodista no se limite a buscar la verdad, sino que lo haga de modo tan transparente y diáfano que nadie tenga duda sobre sus métodos e intencionalidades para obtenerla. Las cámaras escondidas, las grabaciones disimuladas, las falsas identidades obtienen verdades de modo astuto, son atajos, pero no las hacen creíbles.
Nadie les cree a los que recurren a las trampas, engaños o mentiras para llegar a la verdad. Y en últimas es el derecho de la sociedad a conocer la verdad, el que resulta pagando los costos.
Documentación.
¿Por qué los periódicos se deben apartar de las prácticas de mentir sobre su identidad y las técnicas encubiertas?
En primer lugar porque en la mayoría de los casos hay otras formas de obtener la información: el engaño es simplemente un atajo. Segundo, porque crea un entorno que tolera la mentira, lo cual es muy peligroso para una empresa periodística. Y tercero porque el vínculo más fuerte de un periódico con su público es la simple verdad. Cualquier desviación de ese vínculo, incluso cuando el público parece comprender las razones, no puede menos que debilitar la confianza que tiene la base misma de la empresa.
En una situación extrema el periódico puede hacer una excepción a la regla en contra del engaño. Un director astuto inicialmente rechazará la solicitud simplemente para obligar el equipo de reporteros a ser tan ingeniosos como puedan con el fin de buscar la historia usando otros métodos. Debido a que el pensamiento en grupo suele ser moralmente ciego será útil invitar a alguien de fuera, que tenga información, para que participe en la conversación, o tomar medidas para asegurarse de que los argumentos en contra de la excepción serán considerados a cabalidad.
Jack Fuller: Valores periodísticos., Sociedad Interamericana de Prensa, 1996, p 43, 44. R.- 1164
Estoy de acuerdo. Creo seria bastante poner atencion a lo que ha ocurrido recièn en Inglaterra por el caso de 'News of the world' y la falta de confianza en los periodistas y periodicos subsiguiente a la mala accion de solo un periodista que ha actuado sin cuidarse de la privacidad de una chica.
Efectivamente, la verdad ha de ser patrimonio del periodista y no es verdad la de quien busca un ardid para sorprender a otro y conseguir una información manipulada.
Una cámara oculta puede ser un instrumento para un policía o un detective; nunca para un periodista honrado.
Trabajar con cámara oculta es tan reprobable como violar el "of the record".
Miaguel Ángel García Brera
Profesor Asociado (jubilado) de la Facultad de Ciencias de la Información en la U. Complutense.
Cordial saludo
Siempre he pensado que no se ve bien en un periodista recurrir a estas prácticas de mentir, de ocultar identidad o de esconder herramientas para recopilar información. Existen otras maneras de llegar a la verdad. Qué bueno leerlo señor Javier Darío Restrepo.
Como periodista activa me he enfrentado en los últimos días a una petición reiterada de las fuentes para que les entregue el cuestionario de la entrevista por anticipado. Argumentan que deben preparar los insumos, que deben hacer consultas internas con su jefe que exige estar enterado de los detalles.
Elizabeth Pérez Pérez
Periodista independiente
Bogotá, Colombia
El periodista tiene como norma y principio de su relación con las fuentes, mantener su independencia con el fin de asegurar su lealtad al receptor de la información. La fuente ha de ser mirada como una ayuda para servir una mejor información y nada puede comprometer la calidad de esa información, ni siquiera los intereses de la fuente. Sin embargo, prácticas como la de la revisión previa de las preguntas de una entrevista, o de su transcripción, son rechazadas en principio por los periodistas que ven en esa vista previa una intervención indebida de la fuente. Pero esto no es una regla absoluta, más aún no se puede calificar como un principio sino como una norma Habrá casos en que esa lectura anterior aporte elementos para hacer la entrevista más exacta y completa, o para eliminar inexactitudes o temas secundarios. Una entrevista sobre física cuántica, por ejemplo, agradecería esa revisión. En cualquier caso el elemento determinante será el criterio del periodista, guiado por su voluntad de servir al receptor antes que a la fuente. La renuencia a aceptar esa intervención de la fuente se explica porque se trata de poner a los lectores en contacto con una fuente, y esos contactos han de ser espontáneos, sin artificios ni trucos de propaganda; es un encuentro para saber cómo es y cómo piensa la fuente y no para escuchar piezas preparadas o discursos escritos. El retoque de la fuente puede convertir la entrevista en propaganda, esto es, verdad a medias. No hay, pues, una norma absoluta sobre este tema. La actitud del periodista será tanto más apropiada si la dicta su voluntad de ofrecer la mejor información al receptor.
Documentación.
¿Qué obligaciones tiene un reportero con sus fuentes?
...Leerle la historia antes de publicarla es un acuerdo válido pero no muy conveniente pues la fuente va a querer modificar ciertas cosas de la historia. Sin embargo, si es la condición que pone para hablar y la información es valiosa para el lector, es mejor ceder. Lo que sí se puede acordar es que la fuente autorice o no, la historia irá sin cambiarle nada. Juanita León: La relación entre periodistas y fuentes. Proyecto Antonio Nariño. Bogotá, 2004. P.18 El no mostrar un artículo a la fuente es una regla de procedimiento, no un principio en sí mismo, es una norma de operación que pretende conservar my respetar un principio. La regla contraria a permitir a una fuente leer un artículo con anticipación es buena porque reconoce que los periodistas deben conservar el control de su trabajo. Como se ha definido, un principio es una forma de valor, una guía cuya valía no se limita a sí misma sino que también afecta el comportamiento. En ocasiones los principios parecen entrar en conflicto, la veracidad y la independencia, por ejemplo. El reportero que cede a buenas razones para mostrar su artículo a la fuente parecería conceder una relatividad a los principios. El término puede ser pernicioso y peyorativo, pero se vuelve preciso si se implica que el reportero debe buscar para ver si existen situaciones objetivas que justifiquen una excepción a la regla. Richard Morrill presidente del Centre College en Danville, escribió: “los valores originales, esos patrones de elección a través de los cuales los seres humanos están capacitados para evitar situaciones insuperables y posibles situaciones así como crear un futuro abierto, esos valores constituyen una expresión de complementariedad entre la condición humana y el mundo.
Si existe un mundo real, entonces los valores son objetivos Es bueno advertir que tener valores y participar en un diálogo no garantiza tener un comportamiento ético. Parece lógico suponer que una organización noticiosa que subraye los valores, mediante un código, un diálogo racional y el comportamiento ejemplar de sus líderes, tenga mejores probabilidades de fomentar un comportamiento ético en sus empleados.”
Desmond Lambeth: Periodismo Comprometido,. Noriega Editores, México, 1996. P 173, 174.
Estoy de acuerdo con el maestro Restrepo; depende de la publicación. Escribo para el área de investigaciones de la Universidad del Cauca, y tratamos de enviar siempre los textos a los investigadores, de manera que al ser publicados no resulten con imprecisiones. Resulta que no somos expertos en genética, telemática o química, y si no supimos interpretar al entrevistado, entonces la labor de mediador entre investigador - lector, no quedará bien hecha. Por eso es importante que sea leído primero, no para permitir intromisiones en el enfoque del artículo, por ejemplo, sino para informar bien y no perder credibilidad.
Muchas gracias por la respuesta, esclarecedora de la inquietud planteada.
Los policías de Chile podrán pedir su material informativo a los periodistas, para ayudar a los jueces en la investigación de crímenes. Esa es una disposición del proyecto de reforma del código penal. ¿Será ético entregar ese material?
Ana Mercedes Farfán
Estudiante
Santiago de Chile, Chile.
Una disposición en ese sentido convertiría al periodista en informador de la policía de los jueces, generaría hacia él la misma desconfianza que rodea a espías e informantes, echaría por el suelo su credibilidad y le cerraría las puertas de la mayor parte de las fuentes.
Es decir, el periodista no podría ejercer su profesión y perdería su derecho al trabajo, que es uno de los derechos protegidos por las constituciones en el mundo. En síntesis: una reforma de esta naturaleza puede ser demandada por anticonstitucional. El trabajo de los policías y de los jueces cuando investigan los crímenes es fundamental para la sociedad porque apresura el momento de la justicia. El trabajo del periodista y de los medios de comunicación es imprescindible para la sociedad porque hace conocer la realidad de lo que sucede y aporta el conocimiento necesario para las decisiones libres de los ciudadanos.
Ese conocimiento está supeditado a la confianza de los ciudadanos en el periodista. De esa confianza depende la colaboración ciudadana con el periodista cuando este los requiere como fuentes, o sea caminos para llegar a la verdad. Cuando esa confianza se debilita o desaparece porque se teme la cercanía o colaboración del periodista en las investigaciones judiciales, la sociedad pierde el libre acceso a la verdad. El daño no es solo para el periodista sino para la sociedad. Esta exigencia de confianza y credibilidad es la que responde el periodista cuando mantiene en su poder y protegidos por su secreto profesional, las fuentes y la integridad de la información.
Por otra parte, puesto que las informaciones del periodista son públicas, pueden ser útiles para policías y jueces, como para cualquier ciudadano.
Documentación.
Un planteamiento que merece revisión es el que trata el tema del secreto profesional desde el punto de vista legal. Es de toda lógica que conviene a la sociedad evitar la obstrucción a la justicia. Se sostiene que aquel valor es anterior a derechos como la información y por lo mismo al derecho a guardar el secreto profesional. Frente a ello, se debe concordar que el secreto profesional no es absoluto y por lo mismo si de la mantención del secreto se sigue un daño grave, como puede ser la condena de una persona inocente, el informador no puede en conciencia guardar la reserva. Pero también debe señalarse que el deber de hacer justicia no corresponde a los periodistas, ya que son los órganos del Estado los competentes para velar por ese derecho humano fundamental.
Desde esta perspectiva el informador coopera con los tribunales en la medida en que da a conocer hechos o antecedentes que pueden servir para que los órganos policiales y judiciales cumplan con su deber. Las legislaciones han reconocido tradicionalmente el secreto profesional para los médicos y abogados. También progresivamente lo están haciendo con los informadores considerando que se trata de profesionales que para el cumplimiento de su función social requieren de este derecho y deber.
Al respecto cabe citar a Carlos Soria. “La primera evidencia que muestra el secreto profesional es que desde hace un siglo aproximadamente los periodistas lo están defendiendo con tenacidad. Y también es patente que la fidelidad a este deber ético que aspira a convertirse también en un derecho y un deber jurídico, ha llevado a numerosos periodistas de todo el mundo a la cárcel. Mario Urzúa Aracena: Periodismo y ética, temas actuales.
Andros impresores, Santiago 2005. Pp 104, 105
Alrededor del nombre de Televisa hay una apasionada polémica:
- Que la poderosa empresa está en su derecho de utilizar sus medios para defenderse de sus contradictores, porque hacerlo con la palabra es algo más digno que si se valiera de la fuerza física, dicen sus defensores.
- Que el medio está para defender los interese de todos y no los suyos y menos, si usa la palabra para calumniar y mentir, responden sus contradictores y son tantos los abusos de este canal que acaba de crearse la página Telewileaks para denunciar sus acciones. ¿Cuál es el punto de vista ético al respecto?
Leonor Fernández
Editora de periódico electrónico
Ciudad de México, México.
La discusión se enriquecerá si partidarios y opositores del canal se preguntan: ¿cuál es la función social de los medios de comunicación? Es una definición que deja en claro lo digno y lo indigno de los medios de comunicación en nuestro tiempo.
En primer lugar los medios de comunicación son para servicio de la sociedad, de toda la sociedad, pese a la propiedad privada de sus equipos. Estaciones de radio o de televisión, rotativas y equipos de producción, mantienen su condición de propiedad privada, pero sus licencias para emitir lo mismo que su posibilidad de imprimir y de difundir sus impresos, están al servicio de la sociedad porque se trata de actividades para la sociedad.
Como cualquier funcionario, el periodista está al servicio del bien público, pero a diferencia de los funcionarios, el periodista actúa en una empresa privada que también participa de esa condición de prestar un servicio público. Esta naturaleza singular de las empresas de medios de comunicación, determina sus deberes éticos, más exigentes que los de cualquier empresa particular.
Documentación.
La literatura sociológica enumera un gran número de funciones de la comunicación masiva. No son solamente de importancia heurística. Como paradigmas o modelos, estas listas pueden ser de ayuda en la estructuración del proceso de investigación y en la fijación de prioridades. Se pone énfasis, por ejemplo en la fijación de las funciones de expresión de opinión, promoción, controles sobre la actividad política, la influencia de la publicidad sobre la economía, la creación de opinión pública enfocada en otras palabras, la comunicación entre los grupos que actúan activamente en el proceso sociopolítico, camarillas de cabildeo y grupos de presión, partidos políticos, etc.
Otros autores relacionan las funciones dominantes de los medios al sistema político. Algunos asignan a los medios comerciales el papel dominante de entretenimiento, y a los medios democráticos y cuasigubernamentales, funciones que son principalmente de información. El papel principal que se atribuye a los medios en los estados totalitarios es el de la calibración de opinión, complementado con el de entretenimiento superficial. Por eso en los países comunistas , argumenta este sistema de pensamiento, la política de los medios tiene un componente de agitación y propaganda.
En estas sociedades la comunicación masiva no tenía la función de difundir información tan ampliamente como sea posible, sino de indoctrinar por medio de la manipulación de la opinión, algo que se denomina “la guía socialista de conciencia” En cuanto a la función de los medios masivos en los países en desarrollo, Pye ofreció una suposición muy optimista: aún en el país más débil e inestable los medios masivos todavía conservan algo de su función más básica, la de servir de inspector general de todo el sistema político para poder proporcionar la crítica pública necesaria para asegurar algún grado de integridad política de parte de los que tienen el poder. Michael Kunczic, Conceptos del Periodismo, Fundación Friederich Ebert 1991.Bonn. P 46
En Perú se está tratando al periodista como a un enemigo. En este año se cuentan ya 79 agresiones en las que 3 periodistas han muerto, uno fue a la cárcel y dos están procesados. En estas condiciones, yo que tengo treinta años en la profesión, pienso que lo sensato es dedicarme a otra cosa. Un amigo me dice sin embargo que no sería ético abandonar así el barco. ¡Ayúdeme a pensar!
Juan de Dios Valbuena
Radiodifusor independiente
Lima, Perú.
Hay periodistas que a pesar de todo siguen en el ejercicio de la profesión porque sienten que ese es su compromiso. A algunos los matan, otros viven bajo acoso, pero están en paz consigo mismos. Estas son personas con una ética máxima. Hay otros que están convencidos del deber que tienen para con su familia y abandonan la profesión para ver crecer sus hijos. Nadie podría decir que no son éticos, pero es una ética menor que la de los del párrafo anterior. Los hay que huyen porque tienen miedo y porque no se sienten capaces de correr el riesgo; viven para proteger su vida. La suya es una ética mínima, si se la compara con la de los otros dos. Ser ético es desarrollar todo el potencial que existe en uno, y las profesiones permiten y estimulan ese desarrollo. Ser ético es proyectar hacia los demás ese potencial y las profesiones proveen los medios para hacerlo. La ética de las personas tiene el tamaño de sus ideales y de su compromiso con ellos. Uno es ético porque se impone a sí mismo un ideal de vida y vive para alcanzarlo. Si el ideal es alto y se apuesta todo para obtenerlo, la ética es máxima; un ideal pequeño y un compromiso débil son los elementos de una ética mínima.
Documentación.
Recomendaciones generales en caso de amenazas para los periodistas.
• Asumir como cierta toda clase de amenaza.
• Intentar establecer el origen y los posibles autores de la amenaza pero no actuar como lo haría un detective.
• Cambiar las rutinas diarias de desplazamiento, modificar los horarios de entradas y salidas, las rutas de camino al trabajo. Estar atento antes de entrar o salir de la vivienda y oficina, dudar de merodeadores y de cambios súbitos en las zonas aledañas al lugar de trabajo o domicilio.
• Seguir recomendaciones de autoprotección en la vivienda u oficina. • Cualquier amenaza, sin importar de donde provenga, hay que ponerla en conocimiento de su jefe inmediato y las autoridades.
• Si el periodista presume que la amenaza proviene de alguien vinculado a un organismo estatal debe avisar al organismo independiente de protección a los periodistas.
• Si el periodista tiene indicios de donde proviene la amenaza y desconfía, lo mejor es que grabe su testimonio en video, en cinta magnetofónica o escriba un relato de puño y letra, para tener constancia. Dejar por lo menos dos copias de esas grabaciones o relato con el editor del medio y con un familiar o amigo cercano.
• No buscar beneficios personales o traslados a otros países e regiones a través de los organismos de protección encargados de la seguridad de los periodistas.
• Cuando dé a conocer una amenaza no oculte nada, incluso si sabe cuáles son los verdaderos motivos de la amenaza.
• No aceptar citas a ciegas con personas que dicen poder intervenir a favor suyo. En general no aceptar entrevistas con extraños.
• No creerse invulnerable si tiene guardaespaldas. Evitar caer en el Síndrome Excalibur, es decir, confiar ciegamente en el poder de la protección que le ofrecen las armas.
Manuel de Autoprotección para periodistas de la Fundación para la Libertad de Prensa. Bogotá pp 66, 67
Discutíamos entre colegas si la costumbre de privilegiar las noticias de sangre y de sexo y los hechos de corrupción es una violación del derecho de la gente a la información. ¿Es así?
Marisol Quiceno
Conductora de radio
La Paz, Bolivia.
El derecho a la información es un derecho distinto del derecho a informar que alegan medios y periodistas cuando reciben quejas como la contenida en esta consulta. Sin embargo es un derecho que limita el derecho y la libertad de informar; por eso el Estado tiene la obligación de regular a los que informan. Legisla en consecuencia sobre el espectro electromagnético, sobre la información en tiempos preelectorales, y sobre franjas y horarios para niños en la televisión. A veces en las constituciones aparece el criterio de que la libertad de información está al servicio del derecho a la información. No se es libre para informar porque sí, se trata de una libertad para algo, o sea para servir el derecho a la información. Es, pues, un derecho a la información que debe ser servido con información veraz e imparcial con la que se debe responder a las necesidades de la sociedad. Es, como se ve, un derecho social, no individual. Aunque los medios y los periodistas son libres, su libertad tiene los límites que le señala su deber de servir el derecho que la sociedad tiene a una información de calidad. Debe rectificar cuando es el caso, debe seleccionar la información pertinente, debe procesar la información de modo que la libere de sus contenidos de engaño o de confusión. Son restricciones a la libertad de información que nacen de los derechos de quienes reciben información.
Documentación.
Debe subrayarse en la libertad de expresión, como en lo demás derechos de su misma estirpe, el carácter de fundamental pues su alcance y sentido únicamente resultan explicables si se tienen como derivados de la esencial condición racional del hombre y, por ende, anteceden cualquier declaración positiva que los reconozca. Pero a demás, cuanto toca con la expresión de los pensamientos y las ideas así como la transmisión de las informaciones, importa de modo directo, además del individuo, a la colectividad cuyo desarrollo e intereses están íntimamente ligados a su preservación. De allí que esa forma de libertad haya sido recogida desde los albores del pensamiento democrático, en las declaraciones de derechos y en las cartas políticas, reservando para ella, de manera progresiva una especial protección y particular celo de defensa. Entiéndese que el derecho a la información es de doble vía. No cobija únicamente a quien informa sino que cubre también a los receptores del mensaje quienes pueden y deben reclamar de aquel, con fundamento en la misma garantía constitucional, una cierta calidad de la información. Esta debe ser veraz e imparcial. Significa ello que no se tiene simplemente el derecho a informar, pues el constituyente ha calificado ese derecho definiendo cuál es el tipo de información que protege.
José Gregorio Hernández, exmagistrado colombiano en la sentencia T 332-93.
En un programa de radio discutimos sobre la caricatura como medio de expresión periodística. En una caricatura le desean al presidente Uribe que le pase lo mismo que al exministro Arias, hoy en la cárcel. ¿Eso es ético?
Darío Flórez
Periodista independiente
Bogotá, Colombia.
La caricatura, como la columna de opinión o los editoriales de un periódico, interpreta los hechos reduciéndolos a una imagen. Es, por tanto, síntesis y explicación y así es leída en los periódicos y revistas.
No tiene la pretensión de la noticia, la crónica o el reportaje en cuanto estos son versiones de los hechos con la mayor exactitud posible. La caricatura participa de la libertad de la opinión.
Pero esa libertad no le permite al caricaturista cambiar los hechos e interpretarlos a partir de esa visión alterada o inexacta, pero sí deja espacio para expresar un punto de vista y aventurar una interpretación.
La mayor fuerza de la caricatura radica en su capacidad de interpretar la opinión pública que, al contemplar la imagen trazada por el caricaturista siente que su pensamiento sobre los hechos ha sido expresado de modo convincente.
Otro elemento apreciable de la caricatura es su vigor pedagógico, que hace comprender a primera vista, situaciones o hechos que, aunque conocidos, no siempre habían sido plenamente entendidos. Este elemento adquiere un mayor dinamismo cuando la caricatura agrega a la comprensión, el humor que hace aprender sonriendo.
Utilizada como arma política, la caricatura revela con eficacia y con economía de expresiones, las debilidades y los errores de gobiernos y gobernantes; por eso los poderosos temen más la caricatura que la carga solemne de un editorial.
La discutida caricatura de Pepeto, publicada en El Mundo, de Medellín, fue rechazada por los seguidores del expresidente Uribe por esas razones: interpretó una situación, pero no la alteró. Opinar e interpretar no es antiético; cambiar los hechos para sustentar una opinión sí contradice los valores éticos. En cambio la verdad del caricaturista – y este parece ser el caso-es decir lo que la opinión pública está pensando y decirlo de modo simple y convincente
Documentación.
El tratamiento del caricaturista Rendón nos ofrece el efecto del comentario, tal como se reflejaba en la mentalidad colectiva, las asociaciones que evocaba de inmediato es un repertorio de imágenes, muchas de ellas acuñadas por el mismo Rendón. Cuando el motivo provenía de algún gesto o de cierta frase de un personaje público, podemos visualizar de manera inmediata la resonancia que ese gesto o esa frase tenía en los ámbitos de los cafés o de los corrillos callejeros. Presenciamos la deformación necesaria que tenía que sufrir al andar de boca en boca o el aspecto risible que había escapado al personaje al producirlos. La caricatura misma estaba destinada a producir ese efecto o reforzarlo. En algunos casis el caricaturista seguía, día tras día los ecos de una indignación pública que no se aplacaba tan fácilmente.
Se trataba casi siempre de una visión que se ofrecía al público como una interpretación de sus propias reacciones.
Lo que sorprendía en las caricaturas de Rendó a sus contemporáneos tal vez no fuera un valor estético sino su fidelidad al reproducir las reacciones colectivas. Era un proceso recíproco en el que una naciente opinión pública se veía reflejada pero se iba formando también con los apuntes del caricaturista.
Germán Colmenares, introducción a Ricardo Rendón, una fuente para la historia de la opinión pública. Fondo Cultural Cafetero, Bogotá, 1984
¿Qué es wikileaks? ¿Un fenómeno que cambia e l periodismo, o una nueva expresión de irresponsabilidad periodística? Lo pregunto porque me aterra la noticia de que W.L publicó 250 mil cables que ponen en peligro a muchas personas.
Pedro Guerrero
Periodista independiente
Santiago de Chile, Chile.
La caricatura, como la columna de opinión o los editoriales de un periódico, interpreta los hechos reduciéndolos a una imagen. Es, por tanto, síntesis y explicación y así es leída en los periódicos y revistas.No tiene la pretensión de la noticia, la crónica o el reportaje en cuanto estos son versiones de los hechos con la mayor exactitud posible. La caricatura participa de la libertad de la opinión.Pero esa libertad no le permite al caricaturista cambiar los hechos e interpretarlos a partir de esa visión alterada o inexacta, pero sí deja espacio para expresar un punto de vista y aventurar una interpretación.La mayor fuerza de la caricatura radica en su capacidad de interpretar la opinión pública que, al contemplar la imagen trazada por el caricaturista siente que su pensamiento sobre los hechos ha sido expresado de modo convincente.Otro elemento apreciable de la caricatura es su vigor pedagógico, que hace comprender a primera vista, situaciones o hechos que, aunque conocidos, no siempre habían sido plenamente entendidos. Este elemento adquiere un mayor dinamismo cuando la caricatura agrega a la comprensión, el humor que hace aprender sonriendo.Utilizada como arma política, la caricatura revela con eficacia y con economía de expresiones, las debilidades y los errores de gobiernos y gobernantes; por eso los poderosos temen más la caricatura que la carga solemne de un editorial.La discutida caricatura de Pepeto, publicada en El Mundo, de Medellín, fue rechazada por los seguidores del expresidente Uribe por esas razones: interpretó una situación, pero no la alteró. Opinar e interpretar no es antiético; cambiar los hechos para sustentar una opinión sí contradice los valores éticos. En cambio la verdad del caricaturista – y este parece ser el caso-es decir lo que la opinión pública está pensando y decirlo de modo simple y convincenteDocumentación.El tratamiento del caricaturista Rendón nos ofrece el efecto del comentario, tal como se reflejaba en la mentalidad colectiva, las asociaciones que evocaba de inmediato es un repertorio de imágenes, muchas de ellas acuñadas por el mismo Rendón. Cuando el motivo provenía de algún gesto o de cierta frase de un personaje público, podemos visualizar de manera inmediata la resonancia que ese gesto o esa frase tenía en los ámbitos de los cafés o de los corrillos callejeros. Presenciamos la deformación necesaria que tenía que sufrir al andar de boca en boca o el aspecto risible que había escapado al personaje al producirlos. La caricatura misma estaba destinada a producir ese efecto o reforzarlo. En algunos casis el caricaturista seguía, día tras día los ecos de una indignación pública que no se aplacaba tan fácilmente.Se trataba casi siempre de una visión que se ofrecía al público como una interpretación de sus propias reacciones.Lo que sorprendía en las caricaturas de Rendó a sus contemporáneos tal vez no fuera un valor estético sino su fidelidad al reproducir las reacciones colectivas. Era un proceso recíproco en el que una naciente opinión pública se veía reflejada pero se iba formando también con los apuntes del caricaturista.Germán Colmenares, introducción a Ricardo Rendón, una fuente para la historia de la opinión pública. Fondo Cultural Cafetero, Bogotá, 1984
¿Qué es wikileaks? ¿Un fenómeno que cambia e l periodismo, o una nueva expresión de irresponsabilidad periodística? Lo pregunto porque me aterra la noticia de que W.L publicó 250 mil cables que ponen en peligro a muchas personas.
Los políticos de mi país cuando están en campaña hacen promesas mentirosas para ganar votos; cuando llegan al poder, mienten sobre todo y pagan periodistas para que repitan sus mentiras. Uno me dijo: la verdad es amarga y las mentiras son dulces. Prefiero endulzarles la vida. ¿Cuál es el punto de vista ético sobre esto?
Rufino Villarreal
Periodista independiente
Asunción, Paraguay.
Para el periodista es claro que la verdad es un elemento indispensable para la vida de la sociedad. Por eso la actividad periodística se concentra en la búsqueda, consolidación y difusión de la verdad sobre los hechos que ocurren todos los días. Además, el periodismo se convierte en la institución defensora de la buena fe del ciudadano común. Esa defensa implica el examen crítico del discurso y de las acciones de políticos y gobernantes con el fin de garantizarles a los ciudadanos que no serán engañados desde el poder. El periodista, además, sabe que la verdad tiene un impacto social que es la confianza. Cuanto más fuerte sea la confianza, tanto más sólida será la sociedad porque con ella son posibles el desarrollo humano y los consiguientes desarrollos económico, político, social y cultural. Todo esto se frustra, o se da solo en apariencia, cuando la sociedad convive con la mentira. Actividades como la diplomacia que, según el lugar común, se fundamenta en el disimulo y en las mentiras, requieren de la verdad para crear un ambiente de credibilidad, indispensable para el mantenimiento de buenas y productivas relaciones internacionales. El periodista, por tanto, sirve a la sociedad en tanto en cuanto propicia y defiende un ambiente de verdad en todos los campos de la actividad pública.
Documentación.
En las reuniones del Consejo de Interacción de exjefes de Estado y de Gobierno, del que soy asesor académico, se discuten problemas de ética. Recuerdo que en 1997 no hubo ninguna cuestión relacionada con la Declaración universal de las Responsabilidades Humanas del consejo que se debatiera con tánta intensidad como la de “¿No mentir?” El artículo 12 de la declaración trata sobre la veracidad y dice: “Nadie, por importante y poderoso que sea debe mentir.” Sin embargo inmediatamente sigue una puntualización: “El derecho a la intimidad y a la confidencialidad personal y profesional debe ser respetado. Nadie está obligado a decir toda la verdad constantemente a todo el mundo.” Es decir, por mucho que amemos la verdad, no debemos ser fanáticos de la verdad. Pero no exageremos. Los políticos también son seres humanos e incluso una persona veraz puede mentir cuando se encuentra en una situación difícil. No hablo de las mentiras que se cuentan por diversión ni de las mentiras piadosas, sino de las mentiras deliberadas. Una mentira es una afirmación que no coincide con la opinión de la persona que la hace y que pretende engañar a otros en beneficio personal. O como dicen los diez mandamientos: “No darás falso testimonio contra tu vecino.” Una vez el exministro de asuntos exteriores de algún país del sureste asiático me contó con una sonrisa, que en su ministerio corría esta definición de embajador: Un hombre al que se envía al extranjero para que mienta.” Pero hoy ya no puede construirse ninguna diplomacia eficaz a partir de esa idea. En la época de Metternich y de Talleyrand dos diplomáticos podían decirse mentiras a la cara. Pero hoy en la diplomacia secreta, es necesaria la franqueza por más que se emplee todo tipo de tácticas astutas en la negociación. El juego sucio y los engaños no salen rentables a largo plazo. ¿Pot qué? Porque minan la confianza y sin confianza la política constructora de futuro es imposible. Por consiguiente la primera virtud diplomática es el amor a la verdad, según el diplomático británico sir Harold Nicholson en su obra Diplomacy que Kissinger menciona a regañadientes en su libro. Esto significa que algunos estadistas como Thomas Jefferson tenían razón: no existe más que una sola ética, sin divisiones. Ni siquiera los políticos y hombres de Estado tienen derecho a una moral especial. Los Estados deben regirse por los mismos criterios éticos que los individuos. Los fiens políticos no justifican medios inmorales. Hans Kung en ¿Está justificada la mentira en política?
la verdad es dura pero es la mejor manera de solucionar los problemas y los confictos de la sociedad y de nosotros mismos
muy interezante este tema ya que principalmente el periodista se concentra en esa búsqueda de la verdad sobre todo en los sucesos o acontecimientos que suceden en la vida cotidiana, en la cual tiene la necesidad de crear confianza en su información de manera que sea verídica y real para así crearla también a la sociedad y no quede la información como una simple apariencia o fuera de contexto para ser mejores periodistas.
En Nicaragua el art 147 de la Constitución le prohibe al presidente Ortega ser candidato a la presidencia pero él se postula basado en una interpretacion del Poder Judicial qu maneja a su gusto y antojo ? Es etico que cuando nos refiramos a el digamos candidato ilegal a la reelección?
Entre el problema de la verdad y la mentira, materia de consumo público a través de los medios de comunicación y dentro del escenario de la política, hay una vertiente de discusión que pudiera nutrir esta discusión. Esta es la vertiente-problema de las relevancias y opacidades. Recomiendo leer trabajos de Juan-Luis Pintos de Cea-Naharro, entre ellos el que estimula este comentario que se encuentra en este enlace: www.elimportuno.com/component/k2/item/6913-t%C3%B3picos-de-la-pol%C3%ADtica-0
Los periodistas que cubrieron el atentado contra las torres hace diez años, ¿lo hicieron bien o mal? ¿Cómo se debe cubrir un hecho tan horroroso como ese?
Ana Ma Lizcano
Estudiante
Caracas, Venezuela.
En los manuales de estilo, en los códigos de ética y en publicaciones especializadas (Periodismo de catástrofes, Sibilla Camps) han quedado registradas normas y prácticas dictadas por la experiencia de periodistas que han cubierto toda suerte de desastres, desde las guerras internacionales, hasta incendios, pasando por tsunamis o catástrofes nucleares como la de Chernobyl. En esas experiencias ha quedado claro que:
1. Debe pensarse en las víctimas con el fin de convencer a todos los que pueden prestar alguna clase de ayuda. No se trata del ánimo sensacionalista de curiosear o de provocar lástima, sino de potenciar la voz de las víctimas que reclaman ayuda y solidaridad.
2. Informar con exactitud y sin concesiones a la imaginación, porque así el lector tendrá una versión útil para decidir, por ejemplo, si él corre peligro, si puede prestar ayuda, si debe presionar para que se preste ayuda, también sobre la naturaleza de esa ayuda y de las acciones preventivas. Un relato inexacto, más emocional que objetivo, no es útil y convoca la curiosidad o la pasividad, y no la solidaridad efectiva.
3. Dirija su información a la búsqueda de soluciones, por tanto, investigue las causas y busque propuestas entre los conocedores del tema, y describa posibles salidas.
4. Tenga claro que muchos desearán aprovechar económicamente o políticamente el evento. Usted no puede convertirse en altavoz de esas personas, por el contrario, debe prevenir a posibles víctimas de esas personas.
5. Descarte de una vez por todas cualquier intención de aumentar la circulación de su medio con esta información. Cuanto se haga con ese propósito rebaja la calidad de la información y de su gestión profesional.
Documentación.
En las investigaciones sobre el 11 S con análisis de contenido de la cobertura televisiva en Estados Unidos se tuvieron los siguientes resultados, registrados en el capítulo How TV/views covered the crisis de Mogemen, Lindsay, Perkins y Beardsley, tras el estudio de 1117 reportajes emitidos durante las 8 primeras horas desde ela tentado de las torres gemelas. Porcentaje de temas en ABC, CBS, NBC, CNN, Fox.
World Trade Center: 35
Presidente y Gobierno: 18
Criminalidad y terrorismo: 10
Panorama general: 10
Pentágono: 8
Tráfico aéreo: 6
Seguridad: 3
Medio oriente: 3
Enemigo: 3
Negocios: 2
Historias personales: 2
Población de E.U. 2
Eventos pasados: 2
Internacionales: 1
Comunidad ÁRABE EN E. U.. 0 Otros: 3
Porcentaje de publicaciones clave. Descripción del incidente: 18 Gravedad del desastre: 18
Terrorismo: 15
Reacción del gobierno: 14
Aspectos de seguridad: 14
Esfuerzos de rescate: 13
Víctimas:3
Musulmanes o árabes: 3
Impacto económico: 1
Reacción internacional: 1
Comunidad árabe en US. 0 Otros: 6
En definitiva, no existió un énfasis desproporcionado en historias de interés humano. Fue la descripción del atentado, información sobre las consecuencias políticas y de seguridad, las que impusieron el tono sobre cualquier sensacionalismo. En las entrevistas a directivos de CNN y de Fox News responsables de las transmisiones, al preguntarles sobre el criterio para dar o no dar imágenes de las víctimas señalaron que el gusto jugó un papel importantísimo en las decisiones. CNN no mostró imágenes de la gente saltando desde las ventanas. Y eso fue una decisión. CNN fue también cuidadosa en limitar la visión de la carnicería humana en pantalla. Aunque esto fue facilitado también por la destrucción del mismo escenario en el que todo ocurría, hubo momentos en los que podíamos haber mostrado muchísimo más de lo que realmente transmitimos. Y el corresponsal Gary Tuchman apuntaba: recuerdo que iba caminando hacia la tienda de ropa Brooks Brothers y ví que se había habilitado como morgue, se usaban cubos para recoger los restos humanos que estaban esparcidos por todos lados con los trajes de la tienda. La destrucción era tan absoluta que yo nunca vi una sola víctima. Fui muy cuidadoso con las palabras que empleaba.No quería hablar sobre trozos de cuerpos, ni que la gente los viera en los cubos.Las decisiones sobre qué mostrar y qué decir estuvieron basadas en nuestros propios estándares profesionales. Si yo hubiera dicho algo que causara repulsa en la gente de aquí, de la sede de Atlanta, me hubieran llamado y me lo hubieran dicho. Pero creo que todo esto era parte de lo que esperaban de nosotros, tener el tacto para saber qué decir, cómo decirlo y cuándo.” Ana Azurmendi en Sala de Prensa.
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