
En el debate sobre límites a las corridas de toros, algunos medios que patrocinan las temporadas de toros informan sobre el tema. ¿Sería recomendable que aclararan que son patrocinadores de las temporadas taurinas?
Andrés Monroy Gómez
Coordinador del proyecto Sociedad Informada
Bogotá, Colombia
Es una práctica sana la de los medios de comunicación que advierten a sus lectores, oyentes o televidentes, cuando informan sobre temas en los que tienen interés preestablecido.
Es sano porque se le juega limpio y con todas las cartas sobre la mesa, al receptor de la información. Se supera así, por tanto, la práctica tramposa de mover intereses por debajo de la mesa, mientras se aparenta desinterés y una posición neutral.
También es sano porque estimula una posición independiente, esto es, por sobre los propios intereses. Sea en este caso de la disputa entre taurófilos y opuestos a la fiesta de los toros, o en el caso de las apasionadas preferencias por un equipo de futbol, o de las enconadas disputas entre partidos políticos, lo deseable es que el periodista decida servir con información válida para todos los receptores de su información.
El periodismo, en efecto, tiene una característica de universalidad que les impone a sus profesionales una actitud de tolerancia activa y de apertura a las convicciones ajenas, distintas de la suya.
Así, además de las implicaciones de juego limpio, la advertencia mencionada en la consulta, es una notificación de independencia que consolida la credibilidad de un medio.
Documentación.
Ustedes afrontan la elección entre dos tipos de periodismo. Por un lado, el periodismo que no acepta obligaciones con la sociedad, ni tiene escrúpulos morales porque sólo aspira a ganancias pecuniarias... La gente ávida de dinero que se dedica al periodismo ha producido una clase de periódicos que son una especie de extorsión matizada aquí y allá por la mendicidad y que no son más respetables que cualquier clase de prostitución. Este grupo de diarios atrae a un tipo de lectores de baja condición, a los débiles mentales que nada aprenden y lo olvidan todo, que razonan exclusivamente con sus emociones y aceptan sin dudas todo lo que se les presente en términos sensacionales. Este negocio es muy lucrativo y completamente perverso. Por lo tanto, al final solamente depara las satisfacciones que proporciona obtener dinero en sus formas más crudas. Para pertenecer a una profesión que sólo se interesa en hacer dinero se debe poseer cierta sicología especial: la que nace de un absoluto descreimiento de todo, excepto de que a cada momento nace un tonto y que la principal finalidad del hombre consiste en despojarlo de su dinero. Cada fase de este género de periodismo requiere del engaño de todas sus formas sutiles, desde la flagrante mentira hasta los más elevados dominios del prevaricato. Si ustedes quieren obtener un éxito rápido y fugaz, dedíquense a ese estilo de periodismo. Pero manténgase alejados de él si estiman el autorrespeto como una perla de gran valor. La otra clase de periodismo se ocupa simplemente de ofrecer noticias, interpretándolas con veracidad, sin miedo ni favoritismos para con partidos, facción o clase alguno. Esta es una tarea ardua, requiere inteligencia, exige un sentido moral, y sobre todo un valor moral. Una y otra vez tendrán ustedes que arriesgar dinero, dejar que se lo lleve el competidor para conquistar la estima del grupo más sensato y decente de su comunidad.
William Allen White.
Un reportero común y corriente, Arthur Krock, puesto a definir la independencia, optaba por describirla: “Cuando ninguna presión interna o externa es capaz de inducir a la supresión u omisión de una sola línea de noticia u opinión legitima, o de lograr que se publique todo aquello que deliberadamente signifique una injusticia para con alguien o que demuestre una preferencia especial por alguna persona.”
Hace unos días asaltaron las oficinas del portal digital LadoB y se llevaron sus equipos de trabajo. ¿Es ético pedir ayuda económica a la ciudadanía para recuperar parte de lo robado y reiniciar el portal digital?
Suzana De Los Ángeles
Reportera
Periódico Síntesis
Puebla, México
Las solicitudes de ayuda son tolerables si no comprometen la independencia del medio y del periodista.
Este celo por la integridad de la independencia se explica por estas razones:
a. La existencia de una relación entre independencia y verdad, que lleva a concluir que no se puede llegar a la verdad si no es por el camino de la independencia. Independencia y verdad forman un círculo virtuoso porque para llegar a la verdad es necesaria la independencia pero, a su vez, llegar a la verdad da independencia. De ahí la sentencia evangélica: “La verdad os hará libres.”
b. La independencia es el componente más importante de la credibilidad. Los receptores de la información creen en ella y en quien informa, cuando los ven independientes y liberados de condicionamientos. Tener la obligación de agradecer un favor, introduce un sesgo, una contaminación de la información y reduce la fe que se pueda tener en la información. En cambio, cuando se ve limpios a los periodistas y a los medios, sin condicionamientos que impidan la libertad para informar, se les otorga amplia credibilidad.
c. La independencia, o sea la eliminación de dependencias, es el paso previo indispensable para ser libre. Puesto que es imposible informar sin libertad, la eliminación de cualquiera dependencia es condición necesaria para ejercer el periodismo.
Documentación.
La libertad de información, de expresión y de opinión.
ONU
“La libertad de información y de prensa es un derecho fundamental del hombre y la piedra de toque de todas las libertades reconocidas en la Cara de las Naciones Unidas y proclamadas en la Declaración Universal de Los Derechos del Hombre; por otra parte constituye una exigencia esencial del progreso, de la pacificación y del mantenimiento de la paz” (Del preámbulo)
PE
“El periodista tiene el deber de defender la libertad de prensa como derecho natural (Art. 5). Mientras la crónica debe ser objetiva y fiel, el comentario es libre, aunque inspirado en principios sanos” (Art. 6)
FIP
“Defender la libertad de información, del comentario y de la critica” (Art. 2).
CA
“El periodista hará uso de la libertad de expresión con rectitud y siempre para el bien común” (Art. 5)
CH
“Es deber imperativo del periodista evitar, por todos los medios, que se dicten disposiciones que disminuyan, dificulten o anulen el ejercicio de la libertad de expresión. En caso de estar vigentes leyes o reglamentos de ese carácter, deberán trabajar a favor de su derogación” (Art. 2.)
“Ningún periodista podrá hacer uso de leyes que lesionen la libertad periodística, ni aún a pretexto de hacerlo fuera del ejercicio profesional” (Art. 4). “El publicista debe ser leal con la opinión pública, no pudiendo hacer nada que sirva para engañar a esta” (Art. 15 d., refiriéndose al trabajo de la publicidad).
FRA
“No utiliza la libertad de prensa con una intención interesada, reivindica la libertad de publicar honradamente sus informaciones” (del Art. 6 de la Carta del periodista francés). Presupone como indiscutible la libertad de expresión, información y opinión.
IT
“Constituye un derecho inalienable del periodismo la libertad de información, es decir, la libertad de investigar noticias, de publicarlas y de someterlas a juicio de la critica, de acuerdo con la verdad sustancial de los hechos” (Art. 1). “En la vida de las instituciones del Estado democrático constituye un deber cooperar a la recta información de la opinión pública”. (Art. 4)
PERU
“El periodista profesional... se esforzará por robustecer... estos postulados: Libertad para la verdad, responsabilidad en la expresión...” (Art. 19)
YUG
No hay referencia directa a la libertad. Sin embargo se destaca: “En la crítica y polémica con las opiniones y posturas opuestas, el periodista respeta la igualdad de todos los hombres y de sus puntos de vista” (del I a). “El periodista investiga los procesos, fenómenos y contradicciones sociales y, mediante la información objetiva, forma su opinión y sus posturas y de ellas, a su vez, informa al público. Como trabajador socio-político comprometido, el periodista incita y mueve la opinión social más amplia y proporciona su óbolo a la actividad de las fuerzas socialistas en la constante transformación de nuestra sociedad a base de la autogestión socialista”. (del I b)
Luka Brajnovic, “Deontología periodística”, Universidad de Navarra, Pamplona, 1978, pg. 222- 223.
En Uruguay los medios no dan noticias de suicidios, salvo cuando son personas públicas. ¿Eso es así en todos los países? Si es así, ¿en qué norma se basan?¿Es vinculante?
Antonio Aguirre
Inspector General de Sicópatas
Ministerio de Salud Pública
Montevideo, Uruguay
En algunos manuales de estilo figura la norma relacionada con las informaciones sobre suicidio. Según ella, debe ser tratada con especial cuidado.
El diario El País, de Madrid, prescribe que “el periodista debe ser especialmente prudente con las informaciones relativas a suicidios.”
Y explica que “en primer lugar, no siempre la apariencia coincide con la realidad.” De hecho, son las autoridades las que determinan, después de una investigación, si se trata de accidente, homicidio, asesinato,o suicidio. Cualquier ligereza por parte del periodista atenido a las apariencias, o a testimonios de personas inexpertas, conduce a inexactitudes dañinas y dolorosas para parientes y amigos.
Agrega el Libro de Estilo de El País: “la sicología ha comprobado que estas noticias invitan a quitarse la vida a personas que ya eran propensas al suicidio y que sienten en ese momento un estímulo de imitación.”
Concluye el libro de Estilo: “Los suicidios deberán publicarse solamente cuando se trata de personas de relevancia o si agregan un hecho social de interés general” (Libro de Estilo de El País, a 1.6.)
En efecto, la responsabilidad obliga al periodista a prevenir el daño que pudiera derivarse de la publicación de sus informaciones, puesto que el daño hecho a través de los medios, nunca puede repararse totalmente. Se trata de un compromiso ético que obliga como deber personal y profesional; no es una obligación legal.
Documentación.
No es fácil describir en qué consiste la competencia profesional del periodista, pero se pueden dar cinco orientaciones:
a. Un periodista competente tiene que ser capaz de saber dónde está la noticia (la importancia intrínseca de un hecho, su interés humano, su actualidad, su novedad, sus eventuales causas y consecuencias).
b. Tiene que utilizar el lenguaje adecuado.
c. Tiene que saber organizar y dar forma a la información de modo que entre en el ámbito limitado- de tiempo o de espacio- de un medio impreso o audiovisual.
d. Tiene que saber comprobar los hechos con rapidez y seguridad.
e. Tiene que saber equilibrar los distintos elementos de la información para que se encuentran adecuadamente representados en el producto final.
La información sobre suicidios exige, además una fuerte carga de delicadeza ética.
De un suicidio sin ninguna trascendencia pública no hay que informar.
Si el suicidio se ha producido en un ámbito público de calle, el río, el viaducto, la torre, el tren, pero el suicida no es una persona pública, se puede informar del hecho, pero no es preciso identificar informativamente al suicida.
En cualquier caso, al informar de un suicidio, hay que cuidar de manera especialísima el lenguaje informativo que se emplee, y ser prudente al tratar de establecer sus posibles causas, no inventarse las causas, ni aceptar, sin más que sean las causas que el suicida haya podido reseñar por escrito.
El equilibrio en la información de suicidios es difícil: hay que ser rigurosos en la información, pero también hay que ser compasivos.
Carlos Soria: La ética de las palabras modestas. U.P.B. Medellín, 1997. Pp 189-193-194.
¿Qué hacer cuando el periodista tiene una información mejor que la de la policía o la de los jueces?
Javier Sinay
Periodista
El Guardián
Buenos Aires, Argentina
Hay que recordar y tener presente que el periodista no es investigador judicial que suple o compite con los funcionarios. Es un ciudadano experto en obtener y procesar información sobre asuntos públicos o judiciales; cuando lo hace, se propone estimular el interés público sobre asuntos policiales o judiciales que ponen en peligro la seguridad ciudadana y el ambiente de armonía de la sociedad.
Esta es la finalidad inmediata de la información; cuando ésta busca otros objetivos, como responder a la curiosidad o al morbo de las personas, pervierte su objetivo.
Otra intencionalidad de esta clase de información es la de urgir a policías y a jueces la aplicación oportuna de la ley en beneficio del ciudadano. La publicación de estos materiales alerta a la ciudadanía y envía a las autoridades una señal clara: “la ciudadanía está advertida y espera el cumplimiento de los deberes de sus autoridades.” Es, pues, una forma de veeduría sobre la actividad que las autoridades deben desplegar cuando la seguridad de todos está amenazada. Crear ese ambiente de fiscalización ciudadana es un objetivo de la reportería policial y judicial.
Aún hay otro objetivo: es el de convocar a la solidaridad con las víctimas. Convertirlos en objeto de la curiosidad y el chismorreo de la gente, es un mal que transforma a la prensa en una institución dañina; por el contrario, llega a ser indispensable y elemento de progreso social cuando promueve la solidaridad como reacción ante el crímen.
Teniendo esto en cuenta, la información no hallada por las autoridades y obtenida por el periodista debe ser compartida con los ciudadanos, con dos propósitos:
a) Que el ciudadano, bien informado, haga suyo el problema que representan las acciones de la delincuencia y participe activamente. Cuando la información es escasa, o de mala calidad, el ciudadano mantiene una actitud pasiva y se convierte en un peso inútil cuando más se necesita su participación.
b) Esa información suplementaria en manos de los ciudadanos se convierte en argumento para urgir la acción investigativa eficaz de las autoridades. En efecto: da pié para el argumento: “si los periodistas pudieron obtener esos datos, ¿por qué las autoridades no?”
Utilizar esa información para resolver el problema judicial o policial antes que las autoridades, sólo ocurre en las películas y series de televisión. Cuando eventualmente sucede en la realidad significa que el periodista ha asumido un papel que no le corresponde y que las autoridades no están capacitadas para hacer su tarea.
Documentación.
La teoría del “morbo” o la idea de la violencia como remedio barato del tedio social termina siempre igual. Traduciendo la violencia pura y simplemente en un entretenimiento informativo. La vida se convierte entonces en una película. La realidad social se hace un medio informativo. La cultura de la información pasa a ser cultura comercial. Se escarba y comercia con el dolor ajeno. Se meten las cámaras y los micrófonos dentro de las heridas o de las muertes violentas. Se fomenta la histeria. Se excita el sentimentalismo más lacrimógeno. Se prostituye el dolor, Algunos medios informativos buscan la sangre como las pirañas. Y algunos editores y periodistas se comportan voluntariamente como carroñeros.
El alto costo social y ético que se paga por convertir la violencia en entretenimiento informativo es éste: maquillar los verdaderos problemas sociales, desintegrar a la comunidad sembrando el descompromiso y la falta de seso; hacer aún más difícil de comprender el dolor y el sufrimiento de los hombres; poner en riesgo vidas humanas; difuminar la importancia ética de la violencia; tomar en serio lo que no es y convertir en trivial lo que es importante, herir los sentimientos de mucha gente; intensificar la violencia difundida para que no decaiga el espectáculo; desprestigiar a la información.
Carlos Soria: La ética de las palabras modestas. UPB. Medellín, 1997. Pp133,134.
¿Hasta dónde puede llegar la cooperación del periodista con policías y jueces?
Javier Sinay
Periodista
El Guardián
Buenos Aires, Argentina
Debe ser como la de cualquier ciudadano, aunque con una diferencia: el periodista debe mantener su credibilidad, que es un instrumento profesional al servicio de la sociedad.
a) Es la colaboración de cualquier ciudadano que testimonia lo que ha visto u oido ante las autoridades. Por razón de su oficio el periodista ofrece esos datos, que el ciudadano común ofrece individualmente y requerido por las autoridades, pero desde su medio de comunicación, de modo público y sin necesidad de requerimiento por parte de jueces o policías.
b) Pero la suya es una colaboración sometida a las condiciones profesionales. Una condición es que al periodista no le basta decir la verdad de los hechos. Debe decirla de modo que sea creído. A la verdad debe agregarse, pues, la credibilidad. Esa credibilidad se mengua cuando el periodista aparece ante los ojos del público como asociado o ayudante de policías o jueces y no como ciudadano.
c) El papel del periodista no se reduce a contar lo que vió. La verdad de los hechos tiene un impacto social del que el periodista es responsable. Por eso no dice la verdad solo por decir la verdad, sino con una intencionalidad de beneficio a la sociedad. De ahí que haya verdades que el periodista debe comunicar, a pesar de todo, porque según su entender la sociedad debe y necesita conocerlas: vg. La evidencia de actos de corrupción, la inminencia de un peligro para la economía, para la salud pública o para la institucionalidad.
Hay, por el contrario, verdades que no se deben decir, porque hacen daño, porque son irrelevantes y sin pertinencia.
Esta característica de la verdad del periodista –su impacto social- es la que le da al ejercicio periodístico toda su importancia social y su dignidad profesional. Limitarse a decir verdades sin que importe su peso social, es despojar a la profesión de su peso específico.
Las verdades de Taneski al revelar en tercera persona sus propios crímenes, carecen de ese peso y se convierten en trucos truculentos para acceder a la verdad de los hechos.
Documentación.
Hay un modo realista y comprometido de informar sobre violencia. Interesarse por los hechos violentos, pero también por las ideas y las alternativas en que pueda basarse la solución de los problemas sociales.
Unamuno acuñó una expresión, difícil de pronunciar con la que pretendía sustituir una noción imposible: la noción de neutralidad. Unamuno llamó alterutralidad a la actitud que permite pensar por encima de intereses, de bloques y fronteras físicas y mentales. El periodismo realista y comprometido tiene que ser también alterutral al informar sobre violencia.
Detrás de toda violencia suele haber un problema real, o al menos los flecos finales de un auténtico problema real. Por este motivo la violencia, toda violencia, se asiente en un fondo magmático, de verdades a medias, de sombras de verdades que confieren a la violencia su capacidad de propagación.
La información no puede ser indiferente ante ese fondo de verdad que subyace tal vez en toda violencia.
Cuando se conculca la justicia y se pone en peligro la paz. Cuando se desencadena la violencia física o moral, entonces es la hora de que el periodista oponga al espíritu de discordia su voluntad de concordia, ponga paz en donde no haya paz, intente vencer a la violencia con la fuerza de una información clara, justa, recta.
Carlos Soria: la ética de las palabras modestas: UPB Medellín, 1007, pp 147, 148.
¿Cuál debe ser la actitud del periodista cuando la noticia es él?
Javier Sinay
Periodista
El Guardián
Buenos Aires, Argentina
Es el caso del periodista secuestrado que recupera su libertad, o víctima de un atentado al que sobrevive, o protagonista de episodios de peligro (cubrimiento de una guerra, de una catástrofe natural, o de una tragedia social)
En esos casos el dilema es claro:
a) O asume la información en primera persona con todos los riesgos de credibilidad que le generan: la posibilidad de construir un discurso egocéntrico y vanidoso; o la de ofrecer un relato desde la sensibilidad, con todas las inexactitudes de quien usa más los sentidos que la inteligencia.
b) O informar en tercera persona y poniendo distancia entre sus propios sentimientos y el relato de los hechos, con el aplomo y autoridad moral de un testigo fehaciente.
El dilema ético se resuelve adecuadamente con la ayuda de los principios que definen la identidad del periodista:
a) La suya es una profesión de servicio público. Como los funcionarios, está al servicio de lo público; a diferencia de ellos, lo hace desde el sector privado y no para obtener poder sino para prestar un servicio.
b) Es un profesional que difunde información como materia prima de las decisiones de sus receptores que al decidir apoyados en una información de calidad, fortalecen su libertad.
c) Por tanto, toda la información del periodista tiene la intencionalidad de servir a la sociedad y de hacerla más libre.
No hay cabida, por tanto, para el uso de la información en provecho propio aún en el caso del periodista que resulta protagonista de un hecho violento, sus intereses y sentimientos personales se subordinan al interés común.
Documentación.
Debe aparecer libre de prejuicios la información acerca de los procesos de investigación y de los procesos judiciales en trámite. Por eso se debe evitar en la explicación y en la titulación cualquier toma de posición unilateral o prejuzgativa antes del principio o de la celebración de dichos procesos.
Código de Alemania Federal, a. 12.
En reportaje de crímenes debe ser solamente observado que el acusado es inocente hasta tanto no sea hallado culpable por un tribunal competente.
Birmania, a 6.
Se recordará que el acusado es inocente hasta que esté probada su culpabilidad. Sin embargo cuando un sospechoso es acusado formalmente se podrán omitir los títulos honoríficos que acompañan a su nombre.
Corea del Sur, a 3.
En las noticias que se refieren a ofensas criminales, el nombre del sospechoso, del encarcelado, del convicto no debe ser mencionado a no ser que lo requiera el interés público. La publicación del nombre de una persona supone una pena mayor que si su nombre no hubiera sido mencionado causando, además perjuicios innecesarios.
Finlandia, a 13.
Recuerda que en la información judicial se presume que todo acusado es inocente hasta quye se haya declarado culpable, incluso aunque las evidencias, los testigos y las pruebas parezcan acusarle; no prejuzga las decisiones de los tribunales de justicia y no influye en ellas con relatos tendenciosos.
Francia, a 22.
¿Cuáles son las medidas de seguridad para trabajar en periodismo investigativo?. ¿Es ético que como periodista me involucre con una identidad falsa, por ejemplo, trabajando como contactadora de mujeres para traquetos, para realizar un reportaje sobre la dinámica de ese negocio?
Alexandra Holguín
Directora
Unidad Investigativa de Comunicación Real
Popayán, Colombia
Si el periodista cree que encontrar la verdad es su finalidad absoluta y excluyente, encontrará lógico hacer uso de cualquier recurso, incluida la identidad falsa, con tal de obtener una verdad.
En cambo, si se pregunta: ¿la verdad para qué? y concluye que su tarea no es buscar la verdad por el orgullo de encontrarla y difundirla, sino buscarla y publicarla como un servicio a la sociedad, su perspectiva cambia y descubre que no es suficiente encontrar la verdad, porque después de su hallazgo su tarea se prolonga.
Es necesario que esa verdad sea creída. Y es aquí en donde prácticas como la de adoptar una falsa identidad resultan dañinas para el compromiso periodístico con la verdad.
Mal se puede creer la verdad que cuenta alguien que mintió para encontrar su verdad. Del periodista se espera que juegue limpio, sin mentiras ni atajos y con recursos limpios y transparentes.
Lo de los disfraces, robo de documentos, grabaciones clandestinas, cambio de voz y de identidad en el teléfono y demás trucos de novela de aventuras, debilitan la credibilidad del periodista, lo hacen ver más astuto que hábil, más tramposo que honesto, más taimado que franco y veraz.
Además, como en el caso que motiva la consulta, puede poner en peligro su seguridad, porque el periodista abandona su digno papel de investigador y asume el azaroso e indigno rol de espía.
Documentación.
Principios periodísticos básicos.
• La verdad debe ser el principio básico en la investigación, elaboración y construcción de las informaciones.
• Es necesario esforzarse en la construcción de una información contrastada, estructurada, con contexto, sin opiniones personales y lo más completa posible para que el público pueda entender la realidad y formar su propio criterio.
• Deben rechazarse las presiones de aquellos que intentan poner la información al servicio de sus intereses. Cuando el periodista defiende su derecho a investigar y publicar con libertad, está protegiendo el derecho del público a ser informado.
• Los periodistas y sus medios no deben tomar partido a favor o en contra de las fuentes de información. Ni deben conseguir informaciones a través de métodos fraudulentos o a cambio de cualquier retribución o favor.
• Los casos en que la identidad de la fuente no pueda ser revelada deben ser manejados con criterio ético y sin poner en riesgo la vida de nadie. Así mismo deben evitarse las informaciones donde excedan las fuentes anónimas.
• Los medios y los periodistas deben recordar que el afán por conseguir informaciones y divulgarlas antes que los demás, no puede reñir con la confirmación de los hechos, la contextualización y la verdad. Tampoco debe poner en riesgo la vida de ninguna persona.
Fundación para la Libertad de Prensa: Manual de Autoprotección. P. 20, 21. Bogotá, 2003
¿Es ético que un periodista se comunique con un funcionario para pedirle pauta publicitaria para sus programas? ¿Es aceptable que el periodista ponga su pluma a disposición del funcionario que le da publicidad? ¿Es ético que se valga de la relación personal con los funcionarios? ¿Cuán frecuentes son estas prácticas en Latinoamérica?
Lucas Eduardo
Periodista Independiente
Buenos Aires, Argentina
Así como el pintor, el pianista o el cirujano cuidan sus manos, o el cantante protege su garganta, para el periodista debe permanecer intacta y protegida, su independencia. La independencia le da autoridad moral, le abre el camino para encontrar la verdad y es el fundamento de su credibilidad.
Sin independencia su trabajo periodístico pierde todo su valor y se vuelve sospechoso de mentira, de soborno, de lisonja interesada y de baja calidad profesional.
Por eso el periodista que se respeta y que cuida su buen nombre profesional nunca permite que en su trabajo se mezclen su nombre y la actividad de recolección de pauta publicitaria. En cualquier empresa periodística seria es una regla de oro que la consecución de pauta es un trabajo distinto y separado de la actividad periodística. No se le puede creer a un periodista que le debe agradecimiento a la persona o a la empresa que le paga el aviso y sobre la que debe informar.
Las mismas razones de independencia son las que obligan a mirar como una práctica vedada la de alquilarse para escribir a favor o defensa de una fuente. Lo pueden hacer los publicistas, de quienes no se espera que informen con veracidad y que cuentan con otros instrumentos para convencer.
Ese celo por la independencia le da un cariz propio a las relaciones del periodista con su fuente. El periodista separa lo personal de lo profesional, interroga al funcionario, como funcionario y no como amigo porque su compromiso con los lectores está por encima de la relación personal y obliga a mantener la independencia.
Esas prácticas de periodistas que buscan pauta publicitaria y que debilitan así su respetabilidad y su credibilidad; o de periodistas alquilados que ponen en juego su dignidad como personas y profesionales al actuar como mercenarios, hacen parte de la crisis de la profesión en todo el continente hasta el punto de que la erradicación de esas prácticas es condición indispensable para que el periodismo recupere su credibilidad y su influencia.
Documentación.
En la actualidad algunos o todos los países revelados en este informa están signados por una variedad de abusos en materia de publicidad oficial, entre los que se encuentran:
• Uso indebido de la publicidad oficial para condicionar contenidos. Nuestra investigación reveló numerosos casos de gobiernos a nivel local y nacional que utilizan la publicidad oficial para influir sobre aquello que se difunde en los medios. En 2004, por ejemplo, el entonces presidente de Costa Rica, Rafael Pacheco, ordenó a los miembros de su administración que dejaran de pautar en La Nación, el principal diario del país en represalia por sus coberturas críticas.
• Pagos por publicidad efectuados directamente a periodistas. En varios de os países estudiados en este informe hemos documentado la existencia de pagos publicitarios hechos directamente a periodistas individuales, en concepto de servicios publicitarios reales o ficticios, que se utilizan de modo abusivo para adquirir coberturas periodísticas favorables o silencio frente a temas conflictivos.
• Asignación discriminatoria de publicidad oficial a medios favoritos y aliados políticos. Aún en aquellos casos donde no existe un evidente e inmediato quid pro quo, la asignación de publicidad oficial suele ser abusiva, poco transparente y/o fundada en motivaciones políticas. Nuestra investigación detectó numerosos casos en los países estudiados y confirmó también que muchos de los casos de Argentina que se habían documentado en Una censura sutil, han persistido a lo largo de los años.
• Utilización de la publicidad oficial con fines propagandísticos. La publicidad del sector público ha sido utilizada también para promocionar la imagen de funcionarios o candidatos. Además de constituir una malversación de recursos públicos, los pagos publicitarios hechos con tales fines se prestan para la asignación abusiva y afectan la libertad de expresión. Las leyes en Argentina, Chile, Colombia y Perú imponen restricciones al gasto publicitario que se realiza durante las campañas electorales. Asimismo Colombia, Chile y Perú disponen límites al uso de fondos publicitarios con fines propagandísticos.
Fundación para la Libertad de Prensa: El precio del silencio. Open society institute, Elías porter y cía SRL. Buenos Aires. 2008.
¿Se puede considerar pornográfica la última campaña de Benetton”Unhate”?
Mercedes Malavé
Profesora universitaria
Caracas, Venezuela
El intento de definir qué es pornografía, ha tropezado con el hecho de que es un concepto en el que predomina lo sujetivo.
En los diccionarios se menciona su etimología: descripción de la prostitución y, enseguida, aparece como “algo ofensivo para los sentidos y las sensibilidades.”
En los códigos se asimila a obscenidad que es “lo que tiene una tendencia a depravar y corromper los sentidos y las sensibilidades.”
Y se pregunta un filósofo (Gordon Graham) “¿qué es lo que tiene la tendencia a depravar y corromper los sentidos y las sensibilidades?”
La pregunta demuestra que cualquier intento de definición resbala hacia lo sujetivo.
Si se aplican estas definiciones al material publicitario de Benetton, objeto de polémica, el resultado será que para unos son ofensivas esas imágenes: o por el respeto que profesan hacia las personas allí representadas, o por el hecho mismo del beso homosexual en unos casos, o porque se trata de material gráfico destinado al gran público.
Para otros es una hábil campaña publicitaria que promueve la polémica con imágenes provocadoras.
En lo que concierne al periodista, la presentación de materiales que ofenden los sentidos y las sensibilidades podría llegar a ser una manifestación de irresponsabilidad de mayor gravedad que la del publicista.
En efecto, de éstos se sabe que manejan materiales de ficción y que su juego es hacer que la ficción aparezca cercana a lo real; pero lo del periodista es presentar realidades, de modo que un manejo de lo obsceno puede tener el efecto de que lo obsceno y lo sórdido aparezcan como si fueran toda la realidad.
La insistencia de periódicos y noticieros en privilegiar la noticia sobre hechos sórdidos y obscenos crea esa ofensa a la sensibilidad y a los sentidos que consiste en la proclamación de la idea de que esa es toda la realidad. Es una pornografía más repugnante que aquella que comúnmente se condena.
Documentación.
Tengo o no tenga verdad el sujetivismo moral, es bastante razonable considerar que las representaciones pornográficas de sexo y violencia, y la afición a ellas son objetivamente dañinas y que al mismo tiempo su efecto es su capacidad para agredir y lastimar el alma. Lo que esta frase piadosa del Common Prayer expresa es la idea de que el principal impacto de la complacencia en ciertos tipos de fantasía se ejerce sobre la mente y el carácter y es mala en sí misma, independientemente de los efectos que lleve consigo. En este sentido, la pornografía es esencialmente subjetiva, un asunto de pureza o impureza de pensamiento, más que de rectitud o maldad de obra.
Se puede decir entonces que la pornografía es un asunto moral, conduzca o no al daño social que muchos alegan. La gente se niega a admitir esta conclusión porque teme que signifique una intrusión en la vida privada de los demás. ¡Qué me importa a mí si la gente se complace en orgías mentales de carácter pervertido! Dicha actitud me parece a mí, indica otra presuposición importante del pensamiento contemporáneo, y es que la moral tiene importancia sólo si lleva a la acción. Pero ¿por qué esto debe ser así? Existen muchos defectos –la hipocresía, la mezquindad, la intransigencia- que podemos ver claramente en los demás y contra los que anda podemos hacer. Sin embargo, que no podemos hacer nada no significa que no existan o que carezcan de importancia moral, ya que de dicha creencia se deduce un concepto de la moral como algo ligado a la acción, lo cual,por muy corriente que sea en el pensamiento contemporáneo es una distorsión y una aberración.
Gordon Graham: Internet. Fronesis, Madrid, 2001. Pp 122, 123
¿Es correcto usar en el lenguaje periodístico términos como “levantados””sicario,” “plaza”, “lugarteniente,” “ejecutado”?
Juan Carlos Rodríguez
Editor de Excelsior
Ciudad de México, México.
Cuando el periodista trabaja en zonas en donde se desarrolla una guerra, o alguno de sus equivalentes, existe el riesgo de utilizar el lenguaje de los contendientes, o sea, de manejar palabras cargadas. Un ejemplo es el uso del verbo “ejecutar” para designar la acción de asesinar. En su sentido original se ejecuta a alguien sentenciado por la justicia y condenado a la pena de muerte.
Es, por tanto, una acción que tiene un respaldo legal y que se adelanta en nombre y en defensa de la comunidad. Aplicar esta palabra para describir los asesinatos de los narcotraficantes no solo es inexacto sino que les da a esos asesinatos una apariencia de legalidad. Es sabido que las palabras se pueden utilizar como armas y que los distintos grupos –legales o ilegales- las incorporan a su arsenal.
Lo grave es que, en manos de periodistas apresurados o inconscientes, esas armas se activan y obtienen un amplísimo campo de influencia. Para evitar esa manipulación el periodista necesita conocer, en primer lugar, el sentido exactoi de las palabras con una elmental consulta al diccionario.
Hay, además, instrumentos como el que elaboró en Colombia la organización periodística Medios para la Paz con su libro: Diccionario para desarmar la palabra, en donde investiga las palabras más utilizadas por los grupos armados y se ofrecen alternativas. En segundo lugar es de gran utilidad práctica conocer y examinar críticamente el lenguaje de los subversivos manifiesto en sus comunicados y declaraciones.
Con estos dos elementos de conocimiento el periodista puede liberar su trabajo de la manipulación e impedir que se lo trate como “idiota útil” al servicio de los violentos.
Documentación.
El idioma fue democrático porque el pueblo se daba así mismo la gramática por el mero hecho de ejercerla, de decidir inconscientemente los verbos irregulares y los defectivos, de sentar las concordancias y definir el buen gusto general.
Ahora ha subido desde la base de la pirámide a su cúspide, y son los periodista y quienes aparecen con ellos en los medios informativos – políticos, jueces, banqueros, los personajes que acaparan la influencia en la televisión- los que mandan en la norma lingüística.
El ansia de poder de unos pocos no podía desapreciar ese territorio que un día perteneció a todos. En efecto, al lengua española se forjó en las aldeas, los mercados, pero se acuñó en las iglesias, los conventos, se unifica en las asambleas populares, en las fiestas, pero se esculpe en las leyes, los pergaminos. Se usa en los pueblos, se ratifica y refina en la literatura, flye de abjo hacia arriba.
En cualquier caso, la lengua se crea abajo y se consagra arriba para viajar enriquecida de nuevo hacia abajo; pero esta ratificación de los habitantes de prestigio no vulnera ni manipula el espíritu que les llega desde el pueblo, sino que se une a él para reforzarlo.
Alex Grijelmo: Defensa apasionada del idioma español. Taurus, Madrid, 1998. P. 40
La justicia ha condenado a El Universo por injurias calumniosas a un columnista. A los tres propietarios también se les condenó a tres años de prisión y a pagar cuarenta millones de dólares por “autoría coadyuvante.”¿No genera este abuso judicial autocensura y crea un grave precedente?
Gustavo Gaitán
Thornee
Re vista Lámpara
Guayaquil, Ecuador.
La autocensura, ese silencio impuesto por el miedo o por algún interés, es el efecto inmediato de medidas como las que el gobierno ecuatoriano impulsó contra el diario El Universo. El mismo efecto se produce cuando medios y periodistas son amenazados o son objeto de atentados: el instinto de la propia conservación se activa y asume el control de la actividad profesional del periodista, salvo que intervenga una viva conciencia del deber del periodista para con la sociedad, para buscar alternativas distintas a la del silencio.
Entre esas alternativas, han demostrado su valor la actuación en equipo, la colaboración con las autoridades y la calidad profesional. El periodista solo no puede hacer frente a las amenazas o a los atentados que provienen o de grupos ilegales o del propio gobierno. Por eso en situaciones como las mencionadas en la consulta, lo apropiado e inteligente es la unión de la prensa por encima de la competencia comercial que suele distanciar a los medios.
Este frente unido ha de inspirarse, no tanto en el interés empresarial de los medios, sino en el interés de la sociedad, cuyo derecho fundamental – el de la información libre- está amenazado. Demuestra su efectividad como defensa, el segundo recurso, el de la cooperación con las autoridades judiciales y de policía, cuando es el caso.
Para estas autoridades constituye un valioso recurso la alta calidad profesional del trabajo periodístico. Un periodismo de calidad en los casos de acoso judicial, aporta pruebas y fundamentación de las informaciones, que invalidan las acusaciones y muestran a la sociedad que medios y periodistas son parte esencial de la vida de la comunidad. Por tanto, este recurso garantiza un apoyo social indispensable.
Documentación.
A nuestro juicio en este campo el papel del Estado tiene particularidades que vale la pena tratar con atención. Primero, está su rol tradicional de garantizar a los ciudadanos el ejercicio de sus derechos que, en este caso, se dificulta porque desemboca en un intangible como es la libre circulación de las ideas en la sociedad. Por eso es tan importante la información protegida por el Estado. Lo que algunos consideran falso, chocante o injurioso para otros es absolutamente indispensable para expresar su pensamiento. Pero el Estado, además tiene otros roles fundamentales.
a) Un papel vital en la democratización, a través de políticas dirigidas a neutralizar la corrupción en la concesión de frecuencias, las sanciones a quienes delinquieron antes y la adopción de normas claras, transparentes y no sujetas a criterios arbitrarios de funcionarios para la concesión de frecuencias. Aun más cuando estamos a puertas de que se inicie la transición al mundo digital.
b) Es responsabilidad ineludible del Estado velar por la seguridad de los periodistas y abstenerse de pronunciamientos que puedan poner en riesgo a ciertos actores.Es necesario, por tanto, cesar el discurso estigmatizante, así como condenar e investigar las agresiones y diseñar los mecanismos de protección más adecuados.
c) El impuso en la construcción de medios públicos a través de su financiamiento estable, la garantía plena para su independencia editorial y administrativa y el desarrollo de una estricta pluralidad, dado que deben ser concebidos como propiedad de toda la sociedad.
d) La utilización de la publicitad estatal con criterios de transparencia y equidad considerando que estamos ante un mecanismo que puede significar la sobrevivencia o la muerte de medios de comunicación, con lo que esto puede significar para la vigencia de la pluralidad.
e) Eliminación de cualquier otro mecanismo de presión directa o indirecta sobre el trabajo de medios de comunicación y periodistas. Fundamedios: La libertad de expresión más allá de una durísima coyuntura.
En La Prensa bajo ataque. Editorial El Universo, Guayaquil, 2011. P. 11.
¿Cuál podría ser la relación entre ética y el rumor, como fuente de información?
Luis Ramón Viñas
Docente
Universidad Tecnológica de Bolívar
Cartagena, Colombia
Forma parte esencial de la naturaleza profesional del periodista, el compromiso con la verdad. Este compromiso le impone el deber de hacer todo lo que esté a su alcance para ofrecer a los receptores una información exacta, completa y confirmada.
Si esto se tiene en cuenta, se concluye que el rumor es un material insuficiente y de mala calidad para un periodista profesional. El rumor, en efecto, no es la verdad de los hechos sino una aproximación defectuosa, un esbozo que debe ser completado.
Por eso el periodista con experiencia y conciencia profesional lo utiliza como punto de partida, nunca como puerto de llegada. A partir del rumor se investiga, se comprueba y se reúnen los elementos que convierten una información en conocimiento. Cuando el rumor se genera y se esparce con voluntad de hacer daño, aparece el chisme, otra de las trampas en que puede caer el periodista.
Los dos, el rumor y el chisme, desaparecen en la práctica profesional cuando el periodista, consciente de su compromiso con la verdad aprende a distinguir entre una verdad incompleta y apenas incipiente, y una verdad comprobada y completa, y solo acepta esta como el aporte que profesionalmente le debe a la sociedad.
Documentación.
Un reciente caso, importante y con impacto en Chihuahua, fue el rumor de que la harina de trigo de una gran empresa dedicada a la fabricación de pan, estaba contaminada por el virus de ébola.
El rumor comenzó a correr por medio de mensajes de correo electrónico, donde avisaban que varios trabajadores de la empresa B habían muerto en el Instituto Mexicano de Seguro Social a cusa de una enfermedad rara –unos le pusieron el nombre preciso de ébola, y que, por lo tanto, la harina con que elaboraban ese producto ya estaba contaminada. La cadena de internet se fue multiplicando, pues quien mandaba el aviso pedía que se reprodujera a las amistades por ese mismo medio.
Por supuesto que nunca se precisó quiénes eran los que habían fallecido, no se daba la fuente y solo concluía con la recomendación de que no se compraran los productos de la empresa B. Cuando los medios de comunicación empezaron a trabajar para corroborar esa información se encontraron lógicamente con que no tenía pies ni cabeza el rumor, pero ya se trataba de un tema de interés local donde se involucraban vidas humanas, una empresa comercial conocida y una de las principales instituciones de salud.
El Heraldo de Chihuahua trabajó sobre dos frentes: uno, investigar si los correos que habían llegado a la redacción , aunada a la información que empezaba a llegar por teléfono, correspondía a la realidad y esto implicaba averiguar si en el IMSS había personas aisladas o con diagnóstico de enfermedades raras. Más aún: si realmente atendían a personas con ébola, a pesar de ser una enfermedad desconocida en América.
El rumor tomó fuerza porque el IMSS en vez de proporcionar información sobre una persona que efectivamente había fallecido de un mal no común, pretendió ocultar los datos. El elemento clave fue que ese paciente había trabajado anteriormente en la empresa B.
Se confirmó que no era ébola, se precisó que la harina no estaba contaminada, se precisó que la persona que había fallecido no tuvo nunca contacto con la empresa en el momento en que se le diagnosticó la rara enfermedad. Pero el rumor tuvo un gran costo comercial para pan B: le bajaron sus ventas.
El otro frente de trabajo de El Heraldo de Chihuahua fue intentar rastrear la ruta del rumor. Con varios correos electrónicos se rastrearon los orígenes de dichos mensajes y se le dio seguimiento a destinatarios para ver cómo se iban difundiendo y luego, cómo se iba transformando la información, con los agregados y datos nuevos de personas que supuestamente habían fallecido.
Se hizo la publicación y se fue relatando la cadena de los mensajes. María le platicó a Ruth, esta le puso correo a Alonso, a Ernesto, a Pedro; a su vez Alonso hizo lo mismo con Armando, con Mónica, y con Adrián; Ernesto le avisó a José Luís, a Rubén y así sucesivamente. La innovación de este seguimiento fue que se publicó tal como se fue generando, ubicando el lugar de donde se habían enviado los primeros correos.
El resultado fue que la primera persona que inició esto se sintió descubierta y exhibida públicamente por el periódico, por lo que envió un correo al director del periódico reclamándole haber publicado su nombre y el contenido de sus correos electrónicos, pero además con la amenaza de que el próximo objetivo del boicot sería el propio periódico.
Rumores: Voces que serpentean, de Javier H.Contreras, profesor de la Universidad Autónoma de Chihuahua, México.
En los últimos años los medios tradicionales están apostándole al periodismo espectáculo para sobrevivir. ¿Cuáles son los riesgos de esta clase de apuesta?
Son dos los problemas que plantea esta pregunta:
1. El periodismo de espectáculo que, contra el sentir común, estrá llamado a cumplir un importante papel. Es un periodismo bisagra, que abre o cierra. Abre al mundo del espectáculo, a la levedad, a la comercialización, a la sordidez, o a la deshumanización; mientras cierra al proceso cultural, a la apreciación de la belleza, del ingenio, del arte de la humanización por la vía de la estética, de la imaginación creadora, de la recreación del mundo y de la vida humana, de la historia.
Cuando es un periodismo que se abre a las posibilidades y se cierra a la levedad, que ennoblece la profesión y eleva a los receptores de esta información.
2. El otro problema es el de los riesgos de la apuesta por el periodismo del espectáculo cuando este se entiende como levedad informativa. Un periodismo así puede garantizar un éxito económico inmediato, pero no una permanencia a mediano plazo. La competencia de medios como internet, que proporcionan sensaciones y entretenimiento, es fuerte y especializada, de modo que más temprano que tarde prevalecen sobre el entretenimiento de papel. Creer que con mayores dosis de espectáculo sobrevivirán los periódicos es exponerse a su envilecimiento y a su conversión en material desechable.
Es una apuesta que atrae por sus resultados inmediatos y porque es un periodismo fácil; pero no de permanencia ni de dignidad profesional.
Documentación.
Comunicación y mercado: su equilibrio en la empresa. Resulta evidente pues que la estructura empresarial y la presión del mercado ejercen una poderosa influencia sobre la actividad de los medios, que a menudo se ven envueltos en tensiones derivadas de exigencias contrapuestas entre si: las de obtener el mayor beneficio posible como empresas y las de prestar un servicio a la sociedad como medios de comunicación.
No cabe abordar hoy los problemas éticos del periodismo y la comunicación sin tener presentes estas tensiones1. Son precisamente los profesionales los que experimentan de manera más directa estas tensiones. Al fin y al cabo, se han formado y preparado para realizar un servicio a la sociedad guiado por determinados valores éticos: aquellos recogidos en sus códigos deontológicos. Al mismo tiempo son empleados que realizan una labor dentro de una organización guiada por criterios de gestión comercial.
Con frecuencia es en el profesional donde se produce el desgarro entre estas exigencias contrapuestas: El periodista existe en dos mundos: ella o él se incorporan a una práctica que se caracteriza por el compromiso de decir la verdad y al mismo tiempo se trata de un empleo en el que se trabaja por un sueldo y en el que se espera que produzca una historia del tipo requerido por su periódico, su revista o su emisora de televisión. La naturaleza de tales historias está determinada por un mercado hacia el que el periodista podría experimentar escasa simpatía [...] Estas dos demandas pueden entrar claramente en conflicto.
(O´Neill, 1992: 27-28) Aznar Hugo, Comunicación responsable, Ariel Comunicaciones, Barcelona, 1999, p. 66-67.
¿Es posible que un periodista que ejerce en una radio comunitaria y elegido concejal, siga laborando como periodista? ¿Qué riesgos correría con esa dualidad de funciones?
Carolina Martínez
Responsable de Apoyo prevención de la censura
Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP
Bogotá, Colombia.
Una práctica aceptada es la desvinculación total de los medios cuando un periodista se convierte en político activo o en funcionario. Esta práctica se funda en el hecho de que como funcionario no podrá ser independiente a la hora de informar por su compromiso personal y oficial con unas políticas y unas personas.
Se ha de tener en cuenta, además, que la credibilidad de un periodista resulta severamente afectada cuando se hace un cambio tan radical de fiscal a fiscalizado, de informador a ser objeto de información. Son, pues, funciones incompatibles la de periodista y la de funcionario, salvo que se trate de las oficinas oficiales de prensa en donde el periodista debe hacer prevalecer su condición de periodista sobre la de funcionario. Otro es el caso del periodista convertido en funcionario o en político y que luego reasume sus tareas de periodista.
El cambio llega a ser tan traumático que necesitará tiempo y trabajo para recuperar la credibilidad perdida durante su paso por el sector público. En cambio, el antiguo periodista que llega al servicio público puede ser una magnífica fuente para su antiguo medio, aunque su contribución deberá manejarse con las debidas precauciones. En efecto, los valores de la profesión son sensibles a esos cambios y pueden resultar alterados en la conciencia del periodista y en la apreciación de los usuarios de los medios.
Documentación.
En el sentido más literal, el periodista debe cuidar la libertad particular bajo la cual goza de protección: la Primera Enmienda.
Hace esto porque, en palabras del código ASNE: “la libertad de prensa pertenece al pueblo. Se le debe defender contra intromisiones o asaltos de cualquier facción, pública o privada”. El New York Times, el Washington Post y otros periódicos hicieron esto en el caso de los Pentagon Papers, y tuvieron éxito para derribar el requerimiento de una corte federal que prohibía la publicación de una serie masiva de artículos que se basaban en expedientes oficiales secretos en donde se describía el origen y la conducta de la guerra de Vietnam.
La formación por los periodistas del First Amendment Congress y, antes, del Reporters Committee for Fredom of the Press (Comité de reporteros para la libertad de prensa) son ejemplos de dos enfoques específicos para defender lo que se considera ataques a la Primera Enmienda. De la misma manera, en su espíritu de discusión abierta, el periodista debe considerar e incluso solicitar puntos de vista críticos del suyo propio. Sin embargo, existe otro significado de la palabra libertad, libertad en el sentido de autonomía o independencia.
Resulta claro que la autonomía constituye un importante valor periodístico. El código ASNE habla de un “escrutinio independiente” de los bloques de poder de la sociedad. También afirma que: “los periodistas deben evitar la falta de propiedad o la apariencia de ella así como cualquier conflicto de intereses o la aparición de éste. No deben aceptar nada ni realizar actividad alguna que comprometa o parezca comprometer su integridad”. En otros códigos se prohíbe explícitamente la aceptación de regalos, de viajes gratis o con tarifas reducidas, de empleos externos, de algunas inversiones financieras, de actividades políticas, de participación en actividades cívicas, o de compromisos externos para dictar ponencias. Más molestas que estas amenazas abiertas y tangibles a la independencia de un periodista son los riesgos sutiles e insidiosos a los que el periodista se enfrenta día a día.
En un artículo clásico, Warren Breed mostraba como los reporteros pueden perder su potencial como agentes morales mediante un proceso de socialización en el cual se enseña al reportero a aceptar las políticas de la sala de prensa adversas a las necesidades del gran público. Una preocupación constante de los periodistas es el riesgo de acercarse y depender tanto de las fuentes que pierden la perspectiva crítica y se vuelven propiedad de las fuentes.
Warren Breed, “Social Control in the Newsroom”, Social Forces, Vol. 33, núm. 4, 1995, pp. 326-355. Véase Edwuar J. Epstein, Between Fact and Fiction: The problem of Journalism (Nueva York: Vintage Books, 1975), pp. 3-18. Edmund Lambeth, “Periodismo comprometido” , Noriega Editores, México, 1992, pg 46.
Cuando se cumple un aniversario de muerte de algún personaje o se le cita, el periodista usa la imagen de cuando estaba vivo. Me preocupa el efecto que esto puede tener en la familia. ¿Debe evitarse esta práctica para respetar el dolor ajeno?
Roxana Zúñiga
Directora de Noticias Repretel
San José, Costa Rica
Las normas que aparecen en los Manuales de Estilo tiene en cuenta los efectos que puede producir una fotografía en el común de las personas. Por eso coinciden en el rechazo de las fotografías de cadáveres o de personas desfiguradas por la violencia opor los estragos de una enfermedad, por el sufrimiento que pueden causar en sus aporientes y amigos y en personas sensibles.
Son imágenes que pueden servir a la curiosidad morbosa de algunos lectores o televidentes, pero que no agregan información útil al común de las audiencias. También se rechaza la fotografía que invade la intimidad de alguien, por cuanto viola el derecho de las personas a no ser molestadas en su intimidad. No se puede afirmar, en cambio, que la fotografía de alguien cuando estaba vivo y sano, ocasione sufrimiento o molestia a sus parientes. Puede ser el caso de personas altamente sensibles, pero no el de la generalidad de las personas, razón por la que no existe norma que prohíba su publicación en nombre de algún principio ético. Por el contrario, se recomienda que en el registro biográfico de personas muertas, se ilustre con fotografías que las muestren en sus mejores momentos para que el recuerdo se concentre en lo positivo. Más que los relatos escritos, el relato gráfico tiene el poder de evocar, de causar alegría o sufrimiento, de provocar esperanza o desesperanza. Si tal es su fuerza, de tal magnitud debe ser la responsabilidad para su uso.
Documentación.
Merece la pena destacar tres clases de influjo de la fotografía, detectables y éticamente cualificables. Se habla del influjo por enseñanza. No me refiero al sistema de enseñar con la ayuda de imágenes para reforzar o sustituir el discurso verbal clásico. Me refiero al hecho comúnmente conocido de que a realizar eso mismo que la contemplación de ciertas imágenes impulsa a muchos a realizar eso mismo que aparece figurativamente representado. Se habla también de influjo por sugestión. La imagen enseña siempre lo que representa, bueno o malo. Pero no necesariamente de manera sugestiva. La sugestión se produce cuando la imagen resulta atractiva y fascinadora. El espectador queda como absorto ante ella y emocionalmente conmocionado, aparecen entonces la tendencia a identificarse y adherirse a ella. Baste pensar en la concentración con que ciertos adolescentes se pegan a las pantallas o al auricular, embrujados por ciertas imágenes transmitidas por los medios.
Cuando el grado de sugestión se dispara tiene lugar lo que suele llamarse influjo hipnotizante. El espectador queda como abstraído y alienado de la realidad inmediata de la vida y como sumergido por completo en el mundo nebuloso y fantasmal de la imagen.
Niceto Blazquez: Etica y Medios de Comunicación, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1994. pp 411,412.
La radicalización de la opinión se ha exacerbado a raíz de las informaciones sobre la enfermedad del presidente Chávez y del clima preelectoral, de modo que los medios informan de acuerdo con sus convicciones políticas y no de acuerdo con la realidad. ¿La explicación? Que así buscan el bien del país. ¿Dónde queda la ética periodística: del lado chavista, o con la oposición?
Virginia Vidal
Periodista independiente
Caracas, Venezuela.
La ética queda del lado del bien común, que puede estar con uno u otro de los bandos enfrentados. Es decir, periodistas y medios llegan a ser imprescindibles para todos si, movidos por el afán de servicio al bien común, ofrecen una información útil para todos. Esto significaría que el periodista le da a sus noticias un claro sentido de “esto es lo que está sucediendo, y estos son los argumentos, los datos comprobados o los testimonios que avalan esta versión, sin importar el interés chavista o antichavista, sino el de todos los compatriotas.” Un periodismo así demanda una rigurosa consulta a fuentes de todos los lados y el recurso a expertos comprometidos con el tema y no con los partidos; De otro lado se impone el cultivo de la credibilidad de periodistas y de medios de modo que en una guerra de mentiras y de crispaciones, la del medio de comunicación se destaque por su serenidad y su evidente compromiso con la verdad. No se trata de ser neutral ni objetivo, sino de ser imparcial, es decir no militante de parcialidad alguna, y solo comprometido con el lector, a quien se le deben todos los elementos posibles de la realidad que está sucediendo. Esta ha sido la tarea del periodista siempre.
Se acentúa hoy porque en las crisis la verdad resulta secuestrada por los grupos en pugna. Es cuando el periodista tiene el deber de dar lo mejor de sí para que los receptores de su información mantengan un seguro y confiable contacto con la realidad.
Documentación.
Hoy en día el periodismo no es una profesión, es un puesto de combate. Y la información no es un insumo para comprender lo que vivimos, sino un arma para hacer propaganda. El papel d elos periodistas no es proclamar a quienes no les interesa su visión del desarrollo del mundo.
Es posible pertenecer a la oposición, o tener la posición política que nuestras convicciones nos indiquen respetando los parámetros y principios rectores de este oficio. Montar ollas, colocar titulares apócrifos a conciencia, repetir una información infundada, no conceder la réplica, no pedir disculpas, son faltas muy graves a la ética profesional, tanto como si un siquiatra se sentara a beber cerveza y a comentar en voz alta las confesiones de sus pacientes.
Son errores que le hacen un enorme daño al ejercicio democrático que algunos dicen estar defendiendo en Venezuela. Aquí se han dicho cosas insólitas en nombre de la defensa de la libertad. Ni los presidentes, ni los jueces, ni los gobernadores, ni el clero, ni el estamento militar son intocables. Tampoco lo son los medios. Todos son actores de la sociedad, indispensables porque tienen una responsabilidad pública.
La rectitud en el proceder no es un asunto reservado solo a los cargos de gobierno. Llegará el momento en el cual, empresarios, animadores, locutores, periodistas, jefes de información editores y reporteros se hagan una autocrítica e inicien, por su propio bien un diálogo honesto y civilizado con el resto de la sociedad sobre lo que ha pasado en este país en los últimos años. Marcelino Bisbal, Redescubrir el periodismo en la Venezuela del presente.
Foro: comunicación y libertad. UCAB, 2005. Pp 99, 100.
En el canal de tv en que trabajo la cámara escondida es un recurso diario. Las discusiones sobre su uso terminan cuando los responsables dicen que es la única forma de combatir eficazmente la corrupción porque el funcionario corrupto es hábil para borrar el rastro y el periodista debe ser más hábil para descubrirlo. ¿De veras, es así?
Alvaro Santiesteban
Periodista de televisión
Buenos Aires, Argentina.
En varias oportunidades se ha dado respuesta a esta pregunta con variedad de razones. Ampliamos una de ellas Hay que entender que el compromiso del periodista con la verdad es un asunto esencial; no se trata de una relación transitoria o marginal.
Así como se es médico para defender la salud; o abogado para defender la justicia, se es periodista para buscar y defender la verdad de lo que sucede. Ese objetivo esencial impone un talante, que es la exteriorización de lo que es y anima a una persona. Parte de ese talante es una personalidad contraria al disimulo y el engaño, y que mantiene como regla el juego limpio y a la vista de todos. Todo lo que tenga que ver con la astucia, con el uso de atajos o con cualquiera forma de doblez, choca con el carácter del periodista, quien se precia de la actuación transparente y sin dobleces ni trastiendas.
La razón de esto es clara: el servicio que el buen periodismo le presta a la sociedad es, ciertamente, acercarla a la realidad de las cosas mediante el hallazgo y difusión de la verdad de lo que sucede, pero además hacer que esa verdad sea creída. Una verdad que no se cree puede tener un impacto negativo en la sociedad parecido al de una mentira. Esto explica que el periodista no se limite a buscar la verdad, sino que lo haga de modo tan transparente y diáfano que nadie tenga duda sobre sus métodos e intencionalidades para obtenerla. Las cámaras escondidas, las grabaciones disimuladas, las falsas identidades obtienen verdades de modo astuto, son atajos, pero no las hacen creíbles.
Nadie les cree a los que recurren a las trampas, engaños o mentiras para llegar a la verdad. Y en últimas es el derecho de la sociedad a conocer la verdad, el que resulta pagando los costos.
Documentación.
¿Por qué los periódicos se deben apartar de las prácticas de mentir sobre su identidad y las técnicas encubiertas?
En primer lugar porque en la mayoría de los casos hay otras formas de obtener la información: el engaño es simplemente un atajo. Segundo, porque crea un entorno que tolera la mentira, lo cual es muy peligroso para una empresa periodística. Y tercero porque el vínculo más fuerte de un periódico con su público es la simple verdad. Cualquier desviación de ese vínculo, incluso cuando el público parece comprender las razones, no puede menos que debilitar la confianza que tiene la base misma de la empresa.
En una situación extrema el periódico puede hacer una excepción a la regla en contra del engaño. Un director astuto inicialmente rechazará la solicitud simplemente para obligar el equipo de reporteros a ser tan ingeniosos como puedan con el fin de buscar la historia usando otros métodos. Debido a que el pensamiento en grupo suele ser moralmente ciego será útil invitar a alguien de fuera, que tenga información, para que participe en la conversación, o tomar medidas para asegurarse de que los argumentos en contra de la excepción serán considerados a cabalidad.
Jack Fuller: Valores periodísticos., Sociedad Interamericana de Prensa, 1996, p 43, 44. R.- 1164
Estoy de acuerdo. Creo seria bastante poner atencion a lo que ha ocurrido recièn en Inglaterra por el caso de 'News of the world' y la falta de confianza en los periodistas y periodicos subsiguiente a la mala accion de solo un periodista que ha actuado sin cuidarse de la privacidad de una chica.
Efectivamente, la verdad ha de ser patrimonio del periodista y no es verdad la de quien busca un ardid para sorprender a otro y conseguir una información manipulada.
Una cámara oculta puede ser un instrumento para un policía o un detective; nunca para un periodista honrado.
Trabajar con cámara oculta es tan reprobable como violar el "of the record".
Miaguel Ángel García Brera
Profesor Asociado (jubilado) de la Facultad de Ciencias de la Información en la U. Complutense.
Cordial saludo
Siempre he pensado que no se ve bien en un periodista recurrir a estas prácticas de mentir, de ocultar identidad o de esconder herramientas para recopilar información. Existen otras maneras de llegar a la verdad. Qué bueno leerlo señor Javier Darío Restrepo.
Como periodista activa me he enfrentado en los últimos días a una petición reiterada de las fuentes para que les entregue el cuestionario de la entrevista por anticipado. Argumentan que deben preparar los insumos, que deben hacer consultas internas con su jefe que exige estar enterado de los detalles.
Elizabeth Pérez Pérez
Periodista independiente
Bogotá, Colombia
El periodista tiene como norma y principio de su relación con las fuentes, mantener su independencia con el fin de asegurar su lealtad al receptor de la información. La fuente ha de ser mirada como una ayuda para servir una mejor información y nada puede comprometer la calidad de esa información, ni siquiera los intereses de la fuente. Sin embargo, prácticas como la de la revisión previa de las preguntas de una entrevista, o de su transcripción, son rechazadas en principio por los periodistas que ven en esa vista previa una intervención indebida de la fuente. Pero esto no es una regla absoluta, más aún no se puede calificar como un principio sino como una norma Habrá casos en que esa lectura anterior aporte elementos para hacer la entrevista más exacta y completa, o para eliminar inexactitudes o temas secundarios. Una entrevista sobre física cuántica, por ejemplo, agradecería esa revisión. En cualquier caso el elemento determinante será el criterio del periodista, guiado por su voluntad de servir al receptor antes que a la fuente. La renuencia a aceptar esa intervención de la fuente se explica porque se trata de poner a los lectores en contacto con una fuente, y esos contactos han de ser espontáneos, sin artificios ni trucos de propaganda; es un encuentro para saber cómo es y cómo piensa la fuente y no para escuchar piezas preparadas o discursos escritos. El retoque de la fuente puede convertir la entrevista en propaganda, esto es, verdad a medias. No hay, pues, una norma absoluta sobre este tema. La actitud del periodista será tanto más apropiada si la dicta su voluntad de ofrecer la mejor información al receptor.
Documentación.
¿Qué obligaciones tiene un reportero con sus fuentes?
...Leerle la historia antes de publicarla es un acuerdo válido pero no muy conveniente pues la fuente va a querer modificar ciertas cosas de la historia. Sin embargo, si es la condición que pone para hablar y la información es valiosa para el lector, es mejor ceder. Lo que sí se puede acordar es que la fuente autorice o no, la historia irá sin cambiarle nada. Juanita León: La relación entre periodistas y fuentes. Proyecto Antonio Nariño. Bogotá, 2004. P.18 El no mostrar un artículo a la fuente es una regla de procedimiento, no un principio en sí mismo, es una norma de operación que pretende conservar my respetar un principio. La regla contraria a permitir a una fuente leer un artículo con anticipación es buena porque reconoce que los periodistas deben conservar el control de su trabajo. Como se ha definido, un principio es una forma de valor, una guía cuya valía no se limita a sí misma sino que también afecta el comportamiento. En ocasiones los principios parecen entrar en conflicto, la veracidad y la independencia, por ejemplo. El reportero que cede a buenas razones para mostrar su artículo a la fuente parecería conceder una relatividad a los principios. El término puede ser pernicioso y peyorativo, pero se vuelve preciso si se implica que el reportero debe buscar para ver si existen situaciones objetivas que justifiquen una excepción a la regla. Richard Morrill presidente del Centre College en Danville, escribió: “los valores originales, esos patrones de elección a través de los cuales los seres humanos están capacitados para evitar situaciones insuperables y posibles situaciones así como crear un futuro abierto, esos valores constituyen una expresión de complementariedad entre la condición humana y el mundo.
Si existe un mundo real, entonces los valores son objetivos Es bueno advertir que tener valores y participar en un diálogo no garantiza tener un comportamiento ético. Parece lógico suponer que una organización noticiosa que subraye los valores, mediante un código, un diálogo racional y el comportamiento ejemplar de sus líderes, tenga mejores probabilidades de fomentar un comportamiento ético en sus empleados.”
Desmond Lambeth: Periodismo Comprometido,. Noriega Editores, México, 1996. P 173, 174.
Estoy de acuerdo con el maestro Restrepo; depende de la publicación. Escribo para el área de investigaciones de la Universidad del Cauca, y tratamos de enviar siempre los textos a los investigadores, de manera que al ser publicados no resulten con imprecisiones. Resulta que no somos expertos en genética, telemática o química, y si no supimos interpretar al entrevistado, entonces la labor de mediador entre investigador - lector, no quedará bien hecha. Por eso es importante que sea leído primero, no para permitir intromisiones en el enfoque del artículo, por ejemplo, sino para informar bien y no perder credibilidad.
Muchas gracias por la respuesta, esclarecedora de la inquietud planteada.
Los policías de Chile podrán pedir su material informativo a los periodistas, para ayudar a los jueces en la investigación de crímenes. Esa es una disposición del proyecto de reforma del código penal. ¿Será ético entregar ese material?
Ana Mercedes Farfán
Estudiante
Santiago de Chile, Chile.
Una disposición en ese sentido convertiría al periodista en informador de la policía de los jueces, generaría hacia él la misma desconfianza que rodea a espías e informantes, echaría por el suelo su credibilidad y le cerraría las puertas de la mayor parte de las fuentes.
Es decir, el periodista no podría ejercer su profesión y perdería su derecho al trabajo, que es uno de los derechos protegidos por las constituciones en el mundo. En síntesis: una reforma de esta naturaleza puede ser demandada por anticonstitucional. El trabajo de los policías y de los jueces cuando investigan los crímenes es fundamental para la sociedad porque apresura el momento de la justicia. El trabajo del periodista y de los medios de comunicación es imprescindible para la sociedad porque hace conocer la realidad de lo que sucede y aporta el conocimiento necesario para las decisiones libres de los ciudadanos.
Ese conocimiento está supeditado a la confianza de los ciudadanos en el periodista. De esa confianza depende la colaboración ciudadana con el periodista cuando este los requiere como fuentes, o sea caminos para llegar a la verdad. Cuando esa confianza se debilita o desaparece porque se teme la cercanía o colaboración del periodista en las investigaciones judiciales, la sociedad pierde el libre acceso a la verdad. El daño no es solo para el periodista sino para la sociedad. Esta exigencia de confianza y credibilidad es la que responde el periodista cuando mantiene en su poder y protegidos por su secreto profesional, las fuentes y la integridad de la información.
Por otra parte, puesto que las informaciones del periodista son públicas, pueden ser útiles para policías y jueces, como para cualquier ciudadano.
Documentación.
Un planteamiento que merece revisión es el que trata el tema del secreto profesional desde el punto de vista legal. Es de toda lógica que conviene a la sociedad evitar la obstrucción a la justicia. Se sostiene que aquel valor es anterior a derechos como la información y por lo mismo al derecho a guardar el secreto profesional. Frente a ello, se debe concordar que el secreto profesional no es absoluto y por lo mismo si de la mantención del secreto se sigue un daño grave, como puede ser la condena de una persona inocente, el informador no puede en conciencia guardar la reserva. Pero también debe señalarse que el deber de hacer justicia no corresponde a los periodistas, ya que son los órganos del Estado los competentes para velar por ese derecho humano fundamental.
Desde esta perspectiva el informador coopera con los tribunales en la medida en que da a conocer hechos o antecedentes que pueden servir para que los órganos policiales y judiciales cumplan con su deber. Las legislaciones han reconocido tradicionalmente el secreto profesional para los médicos y abogados. También progresivamente lo están haciendo con los informadores considerando que se trata de profesionales que para el cumplimiento de su función social requieren de este derecho y deber.
Al respecto cabe citar a Carlos Soria. “La primera evidencia que muestra el secreto profesional es que desde hace un siglo aproximadamente los periodistas lo están defendiendo con tenacidad. Y también es patente que la fidelidad a este deber ético que aspira a convertirse también en un derecho y un deber jurídico, ha llevado a numerosos periodistas de todo el mundo a la cárcel. Mario Urzúa Aracena: Periodismo y ética, temas actuales.
Andros impresores, Santiago 2005. Pp 104, 105
Alrededor del nombre de Televisa hay una apasionada polémica:
- Que la poderosa empresa está en su derecho de utilizar sus medios para defenderse de sus contradictores, porque hacerlo con la palabra es algo más digno que si se valiera de la fuerza física, dicen sus defensores.
- Que el medio está para defender los interese de todos y no los suyos y menos, si usa la palabra para calumniar y mentir, responden sus contradictores y son tantos los abusos de este canal que acaba de crearse la página Telewileaks para denunciar sus acciones. ¿Cuál es el punto de vista ético al respecto?
Leonor Fernández
Editora de periódico electrónico
Ciudad de México, México.
La discusión se enriquecerá si partidarios y opositores del canal se preguntan: ¿cuál es la función social de los medios de comunicación? Es una definición que deja en claro lo digno y lo indigno de los medios de comunicación en nuestro tiempo.
En primer lugar los medios de comunicación son para servicio de la sociedad, de toda la sociedad, pese a la propiedad privada de sus equipos. Estaciones de radio o de televisión, rotativas y equipos de producción, mantienen su condición de propiedad privada, pero sus licencias para emitir lo mismo que su posibilidad de imprimir y de difundir sus impresos, están al servicio de la sociedad porque se trata de actividades para la sociedad.
Como cualquier funcionario, el periodista está al servicio del bien público, pero a diferencia de los funcionarios, el periodista actúa en una empresa privada que también participa de esa condición de prestar un servicio público. Esta naturaleza singular de las empresas de medios de comunicación, determina sus deberes éticos, más exigentes que los de cualquier empresa particular.
Documentación.
La literatura sociológica enumera un gran número de funciones de la comunicación masiva. No son solamente de importancia heurística. Como paradigmas o modelos, estas listas pueden ser de ayuda en la estructuración del proceso de investigación y en la fijación de prioridades. Se pone énfasis, por ejemplo en la fijación de las funciones de expresión de opinión, promoción, controles sobre la actividad política, la influencia de la publicidad sobre la economía, la creación de opinión pública enfocada en otras palabras, la comunicación entre los grupos que actúan activamente en el proceso sociopolítico, camarillas de cabildeo y grupos de presión, partidos políticos, etc.
Otros autores relacionan las funciones dominantes de los medios al sistema político. Algunos asignan a los medios comerciales el papel dominante de entretenimiento, y a los medios democráticos y cuasigubernamentales, funciones que son principalmente de información. El papel principal que se atribuye a los medios en los estados totalitarios es el de la calibración de opinión, complementado con el de entretenimiento superficial. Por eso en los países comunistas , argumenta este sistema de pensamiento, la política de los medios tiene un componente de agitación y propaganda.
En estas sociedades la comunicación masiva no tenía la función de difundir información tan ampliamente como sea posible, sino de indoctrinar por medio de la manipulación de la opinión, algo que se denomina “la guía socialista de conciencia” En cuanto a la función de los medios masivos en los países en desarrollo, Pye ofreció una suposición muy optimista: aún en el país más débil e inestable los medios masivos todavía conservan algo de su función más básica, la de servir de inspector general de todo el sistema político para poder proporcionar la crítica pública necesaria para asegurar algún grado de integridad política de parte de los que tienen el poder. Michael Kunczic, Conceptos del Periodismo, Fundación Friederich Ebert 1991.Bonn. P 46
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