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18 de febrero de 2017
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  • [1050] Responsabilidad social de la fotografía

    ¿Es ética la publicación de las fotos de los cuerpos sin vida de Jojoy, Raúl Reyes o Pablo Escobar? ¿No se viola la intimidad de la familia, no se pueden herir susceptibilidades por lo fuertes que son? ¿Se justifica esta imagen en la primera página de un periódico, o es
    simplemente sensacionalismo?

    Laura Sofía Botero Henao
    Estudiante
    Universidad Externado de Colombia
    Bogotá, Colombia.

    En la fotografía se pueden dar, con mayor vigor que en las palabras, los aciertos o los errores del periodista.
    Y aunque los Manuales de Estilo se esmeran en sus normas para evitar los abusos y estimular los aciertos, las solas normas no son suficientes.
    Es imposible que la aplicación mecánica de las normas baste para hacer un  uso éticamente adecuado del lenguaje fotográfico. Se necesita, además, una sensibilidad ética.
    Las normas hablan de elementos de veracidad que preservan la versión de la realidad, de alteraciones a través de la manipulación en el encuadre, en la iluminación, o en la edición. Uno es el efecto de la imagen de Reyes muerto, en primer plano y otro el de esa misma imagen enmarcada entre las botas de los militares que rodean el cadáver.
    También hablan las normas sobre la diferencia entre la intencionalidad mercantil de quienes disponen la foto entre titulares y textos de escándalo, con colorido llamativo y en una primera página; o la intencionalidad informativa de quien publica la misma foto en un contexto que permite entender la importancia social del hecho. Las fotos, lo mismo que los textos pueden responder a una necesidad social de conocimiento. En el caso del guerrillero abatido, la sociedad puede entrar en confusión cuando interviene el mito que surge de manera espontánea cuando se trata de personajes de esta clase: “no ha muerto, porque estaba “rezado”” “es un falso positivo y el cadáver no es el del guerrillero,” fueron algunos de los comentarios inspirados por el mito del guerrillero inmortal. Sucedió en este caso y volverá a suceder si la información pública no es suficientemente clara y contundente.
    No son razones suficientes para suprimir la foto, las muy sujetivas “susceptibilidades”. En cambio el criterio del servicio público que prestan una información o una fotografía, da una clara indicación. A partir de ese criterio se sabe porqué el cadáver ensangrentado de un asaltante abatido por la policía no debe ir en primera página, y sí el de un jefe guerrillero con amplio historial delictivo que lo había convertido en enemigo público.

    Documentación.

    Las imágenes fotográficas tienden a sustraer el sentimiento de lo que vivimos de primera mano, y los sentimientos que despiertan generalmente no son los que tenemos en la vida real. A menudo algo perturba más en las fotografías que cuando se vive en la realidad. En 1973, en un hospital de Shangai, observando cómo les extirpaban nueve décimas partes del estómago bajo anestesia de acupuntura a un obrero con úlcera avanzada, fui capaz de seguir esa intervención de tres horas ( la primera operación de mi vida que observaba sin náuseas) y ni una vez sentí la necesidad de  desviar la mirada. En un cine de París, un año más tarde, la operación menos cruenta del documental de Antonioni sobre China, Chung Kuo, me hizo estremecer al primer corte de escalpelo y desviar los ojos varias veces durante la secuencia. Somos vulnerables a los hechos perturbadores en forma de imágenes fotográficas, como lo somos ante los hechos reales. Esa vulnerabilidad es parte de la característica pasividad de alguien que es espectador por segunda vez, espectador de acontecimientos ya formados, primero por los participantes y luego por el productor de imágenes. Para la operación real me hicieron fregar, ponerme en bata y luego permanecer junto a los atareados cirujanos y enfermeras, desempeñando mi papel de adulta cohibida, huésped cortés, testigo respetuosa. La operación de la película no solo impide esa participación modesta  sino toda contemplación activa. En la sala de operaciones soy yo quien cambia de foco, quien hace los primeros planos y los planos medios. En el cine Antonioni ya ha escogido qué partes de la operación yo puedo observa; la cámara mira por mí y me obliga a mirar,  y no mirar es la única opción contraria. Además, la película condensa en pocos minutos algo que dura horas y deja solo partes interesantes presentadas de manera interesante, es decir, con el propósito de conmover o sobresaltar. La dramático se dramatiza mediante el didactismo de la presentación y el montaje. En una revista pasamos la página, en una película se inicia una secuencia nueva, y el contraste es más brusco que el contraste entre hechos sucesivos en el tiempo real.
    Susan Sontag: Sobre la fotografía. Random House, Barcelona 2008, pp 163 164.

    Publicado por: Javier Darío Restrepo en oct 06, 2010 10:42

    En un país como Colombia, donde la mentira oficial ha hecho carrera y de qué manera, se explica - que no justifica - la publicación de la foto de Jojoy, Raúl Reyes o Pablo Escobar.

    Y una sugerencia para Javier Darío: Responda de manera precisa y concisa a lo que se le pregunta, sin añadir glosas que califiquen o descalifiquen a "personajes" de "la vida pública", vivos o fallecidos.

     

    Publicado por: SERVIO TULIO en oct 10, 2010 09:56

    Estimada: Desconozco en profundidad el comportamiento político del gobierno Colombiano, en si miente mucho o poco, seguro que es el principal interesado en hacer conocer las fotos. Ahora, Jojoy, Raúl Reyes y Pablo Escobar, fueron en vida, hombres públicos, conocidos por medio de la prensa por sus acciones enmarcadas en el delito, vendidos como enemigos públicos, cabezas de organizaciones, lo público está sujeto a la consideración publica, y sin entrar en detalles en el porqué de las formas, en estos casos se trata de confirmar un suceso bajo, estimo, el precepto del dicho "ver para creer"; con la exhibición que puede parecer obscena, se intenta rubricar lo que puede parecer increíble. La participación de los medios en estos casos, quiero creer, es solo material.

    Publicado por: Alejandro Melchert en oct 11, 2010 07:00

    Muchas gracias por su respuesta.

    Entonces se justifica la publicación de las fotos para alimentar un mito, fotos en las que por cierto hay que ser un experto para estar seguro de quién se trata, y pasar por en cima de los derechos de las familias de quienes murieron.

    No es por ser puritana, lo que creo entonces es que se está aplicando la ley "según el marrano" como usted mismo lo dice y eso me parece totalmente reprobable.

    Publicado por: Laura Sofia Botero Henao en oct 12, 2010 11:01

    Con la situación actual, situación que se ha generado debido a toda la falta de política de seguridad, de democracia, de justicia, de conciencia, de líderes sociales, el conflicto y la violencia son el pan de cada día en nuestra tierra, "hay que ver para creer" dicen muchos, además que las noticias acá son relevante si las imágenes confirman el discurso.

    Éticamente pienso que no es correcto la manera en que se exhiben cadáveres de personas que no fueron los mejores seres humanos pero si eran seres vivos y aunque no actuaron de la mejor manera existe a su alrededor personas que merecen respeto y esperan momentos de intimidad, además que ningún país, ni ningún ser humano, y menos un gobierno, ni un presidente de quien se espera el mejor ejemplo sobre todo para las futuras generaciones debe vanagloriarse, y hacer un jubilo nacional de la muerte de algún ser. Pienso que todos los medios de comunicación nacionales incluidos algunos internacionales pecaron en amarillismo y sensacionalismo herramientas consideradas de uso para algunos medios pero salidas de la ética y la moral.

     

    Publicado por: Carolina Bastidas Salazar en oct 13, 2010 04:57

    Colombia es paradójicamente en algunas cuestiones es supremamente incrédulo y a la vez muy crédulo, considero que el tratamiento de las imágenes no es el adecuado, aunque este pretenda evidenciar que el hecho es real, cuando dicho evento tiene en si mismo una gran cantidad de elementos que lo hacen mas complejo que la muerte de un líder criminal.

    El manejo realizado apoya a la construcción de un hecho casi de júbilo al rededor de la muerte de un personaje, que si bien ha sido nocivo para nuestra sociedad, no me parece correcto empelar ciertas sensibilidades para generar emociones de gozo.

     

    Publicado por: Cristian Serrano en oct 13, 2010 09:45
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