El periodismo tradicional cuenta con unos principios básicos. Y algunos de ellos se aplican directamente a los medios y el manejo que hacen de la información y de los espacios en que los presentan.
Esa regla de oro que dice que la publicidad, ya sea que tenga fines maravillosos o simplemente persiga que alguien consuma algo que nunca había pensado consumir, debe ser claramente identificada como tal y nunca mezclarse con los contenidos editoriales de manera engañosa, sigue viva en la red. A fin de cuentas, Internet es solo un canal para enriquecer lo que hacemos ahora y no para saltarse los principios éticos básicos de los medios periodísticos.
Hace poco vi un especial en un medio colombiano. Bajo el sugestivo título de “Los trabajos soñados” y publicado en la sección de multimedia como si se tratara de contenido periodístico, recopila algunas entrevistas en video a personajes supuestamente conocidos en el país. Sin entrar a evaluar la calidad de lo que se presenta como contenido, me llamó la atención que al llegar al especial en un espacio breve se dijera que era una campaña de una escuela sindical y al final de los videos apareciera la dirección www.trabajodecente.org.co y una serie de logos de entidades bajo la palabra organizan.
Ello me lleva a inferir que el contenido es de carácter publicitario o como quiera llamarse. Por lo que resulta un poco esquizofrénico que aparezca reseñado, sin ninguna aclaración de que se trata de contenido para un cliente que quiere promocionar algo, en el menú de especiales multimedia al lado de contenidos propios de la publicación.
El llamado de entrada solo dice: “La actriz Alejandra Borrero, el técnico de fútbol Alexis García, la líder de Colombia Diversa, Marcela Sánchez... todos cuentan cómo los hace sentir su trabajo. Grabe su video y cuente si su trabajo es soñado. Envíe a: convocatoriasemana.com@gmail.com”
Por lo que un usuario cualquiera ingresa creyendo que va a ver un especial periodístico del medio. Y según los pocos comentarios de los usuarios al respecto, algunos siguen creyendo que así es. Me pregunto: ¿es eso válido? Y si es una iniciativa del medio en conjunto con estas entidades, ¿por qué ello no se aclara o su logo no aparece en ningún lado en el video? Y si se convoca a los usuarios a enviar contenidos, ¿ellos saben cuáles son las reglas del juego, saben que su imagen se empleará para una campaña promocional de una escuela sindical? No importa quién haga la publicidad, la Iglesia, una ONG, etc., publicidad es publicidad.
Claro, hay que conseguir plata porque seguimos teniendo problemas para financiar iniciativas on line. Pero ello no implica negociar con los fundamentos básicos de la labor de informar. La discusión queda abierta.
Publicado por:
Olga Lucía Lozano en ago 18, 2009 02:36