La posibilidad de interactividad entre el medio y la audiencia es el gran as bajo la manga de los medios digitales. Si bien es cierto que en internet existe la posibilidad de que converjan distintos medios como video, audio y texto, fue el surgimiento de la web 2.0 el que revolucionó la manera de hacer periodismo.
Rupert Murdoch, director ejecutivo de News Corporation, lo dijo en su discurso pronunciado ante la Sociedad Norteamericana de Editores de Diarios el 13 de abril de 2005: “Lo que está pasando, en pocas palabras, es una revolución en la manera en que los jóvenes acceden a las noticias. No quieren que les presenten las noticias como un evangelio, lo que quieren es noticias a pedido, cuando les resulte conveniente. Quieren ejercer un control sobre los medios, en lugar de que los medios los controlen a ellos.”
Frente a ese poder otorgado a la audiencia al brindarles la oportunidad de comentar noticias, escoger qué información quieren recibir o no, generar conocimiento de manera colaborativa (wikis, foros) e incluso abrir su blog o página web para publicar contenidos propios, es de esperarse que los medios tradicionales (televisión, radio, prensa de papel) busquen adaptarse a estas alternativas para mantenerse competitivos, no sólo al tener portales online de sus medios, sino también al intentar integrar esa voz popular y ese espíritu de colaboración al medio en sí, a pesar de las diferencias en el formato; sobre todo al ver que cada vez más su audiencia y sus anunciantes se trasladan a los espacios digitales.
Teniendo en cuenta esa cualidad anárquica del consumidor de noticias contemporáneo, una pregunta que surge es: con respecto a la agenda informativa, ¿Qué están haciendo los medios tradicionales para no crear la sensación de que la están imponiendo? La medición de noticias más leídas y más comentadas en el portal online de ese medio, por ejemplo, puede ser un poderoso indicador de qué temas mueven más al público, por ende, una jerarquización de la información en la televisión, radio o prensa en la cual se tenga en cuenta lo anterior y también se incluyan de alguna forma los aportes más interesantes de los usuarios, puede crear una identificación inconsciente de la audiencia con el medio, debido a que este último percibe al medio como una especie de adivino de sus intereses.
Para Jean François Fogel, maestro de la FNPI, en la radio, un modelo como el talk radio en el cual un anfitrión interactúa con diferentes invitados y además se incluye un elemento de participación por parte del oyente al transmitir las conversaciones en vivo de sus llamadas telefónicas, también ayuda a maximizar audiencia al involucrarlos más en el desarrollo de las noticias y atraer anunciantes.
Con respecto a la televisión, la aún en proceso televisión digital apunta indudablemente a esa interactividad entre el consumidor y el medio de comunicación. Otro ejemplo más actual sería el espacio que abre BBC news, entre otros medios, para fomentar el periodismo ciudadano, en el cual los consumidores envían sus propios reportajes o preguntas a reporteros o fuentes, ya sea vía correo electrónico o correo postal -esa misma estrategia se puede aplicar para radio y prensa-.
Por lo tanto, tomando como base los anteriores ejemplos, ¿Aplican en su medio alguno de los anteriores ejemplos expuestos? ¿Qué está haciendo su diario, emisora radial o programa televisivo para adaptarse a esos nuevo estándares de competencia impuestos por internet? ¿Cómo está aprovechando las ventajas que ofrece internet para que su medio tradicional sea un medio de la gente?
Durante los últimos días hemos visto la posición de varios medios online en contra de Google, “uno de los cinco gigantes de la tecnología junto a Microsoft, IBM, Apple y Oracle”.
Editores de varios países, entre ellos los alemanes, los franceses, los belgas, los italianos, los españoles, y varias asociaciones y empresas de periodismo poderosas como la agencia AP y The Wall Street Journal, con Rupert Murdoch a la cabeza, han bombardeado al gigante de las búsquedas. Lo tildan de “depredador” alegando que éste se aprovecha de sus contenidos sin ninguna retribución, que contribuye a la caída de la prensa y en muchos casos viola leyes de derechos de autor.
En un artículo publicado en The Wall Street Journal por Eric Schmidt, director ejecutivo de Google, Schmidt responde diciendo que no creen que sea cierto que ellos se estén aprovechando de los contenidos periodísticos sin otorgar ninguna retribución porque Google es una gran fuente de promoción y envían a los editores billones de clics al mes, gratis. También dice que con respecto a los derechos de autor, Google sólo muestra unas cuantas líneas de cada noticia y si al lector le interesa tiene obligatoriamente que ingresar al sitio web del diario. Además, Schmidt sostiene que si los editores desean pueden eliminar sus contenidos de sus índices o de Google News.
Otro de los argumentos se basa en que Google no hace ganancias a costa de los diarios debido a que sus fuentes de dinero vienen principalmente de la publicidad que va acompañada de productos que se venden en internet. Por ejemplo: alguien que escribe “cámara digital” en Google Search se encontrará con anuncios relacionados con cámaras digitales. Según Schmidt, las ganancias por publicidad en búsquedas de noticias son mínimas. No obstante, Google reconoce que una crisis del periodismo no es sana para la democracia y que hay que trabajar juntos para encontrar una solución.
Sin embargo, el magnate Rupert Murdoch, presidente de News Corp –quien se alió recientemente con Microsoft para el lanzamiento su propio buscador llamado Bing-, no lo ve de la misma forma. Murdoch dice que esas billones de visitas que Google envía a sus portales carecen de valor debido a que además de que no hay forma de rentabilizar esos usuarios, la mayoría de esos visitantes están un corto tiempo y ¿de qué sirve tener lectores ocasionales o desleales?
Por otra parte, Jeff Jarvis, columnista del prestigioso diario inglés The Guardian rebate en un texto llamado “Worthless readers –lectores sin valor-” que los únicos culpables de no saber rentabilizar a los lectores son los mismo editores, no Google, y que “prefieran quejarse en vez de hacer un esfuerzo demuestra que se han rendido frente al crecimiento, al optimismo, al futuro”.
Es relevante recordar que Microsoft estuvo al frente de una fuerte campaña en contra del software libre durante muchos años. De alguna forma u otra, existen posiciones muy diferentes en esto del desarrollo en la tecnología y Google está del lado del software abierto y la red neutra. Andrés Azocar dice en su blog hijodelmedio: “ellos saben que representan a la generación anarco-tecnológica, que odia a Microsoft y que usa el código libre como un arma sin municiones. Pero las tiene.”
Teniendo en cuenta estas bases, ¿Cuál es su posición frente al papel que juegan los buscadores en la difusión de los contenidos de los medios online? ¿Cuál sería una solución que beneficie a ambas partes y sobretodo a la audiencia?
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La contundencia con que se ha posicionado el ejercicio del periodismo en la web exige también una revolución en la manera en que los periodistas se están formando para trabajar en el ámbito digital.
Según Guillermo Franco, autor del estudio Necesidades de formación para medios digitales en América Latina: “las universidades deberían modificar sus programas curriculares para incluir las nuevas tecnologías y el emprendimiento empresarial. Normalmente las universidades ofrecen diplomados y post grados con nombres rimbombantes cuya calidad, muchas veces, no corresponde con esos nombres o convierten el periodismo digital en una asignatura dentro de todo el programa curricular”.
Esta visión es compartida por Andrés Azocar, director del Programa de Periodismo de la Universidad Diego Portales en Chile y creador del blog hijodelmedio.blogspot.com, quien en una entrevista para Nodo Digital afirmó: “No se ve mucho cambio en las escuelas de periodismo…las escuelas de periodismo no han sido atrevidas y se requiere un nivel de atrevimiento y seguridad mucho mayor de lo que estamos viendo”.
A pesar de que en la entrevista Azocar menciona algunas competencias necesarias para el periodista contemporáneo -construir páginas web, entender cómo funciona una red social, saber hacer rentable mi sitio, posicionar marca y contenidos, etc.- es evidente que aún no está muy claro cómo incorporar de manera concreta esas competencias en los programas académicos.
Si bien es cierto que muchas universidades han invertido grandes sumas en infraestructura tecnológica y que “los profesores se esfuerzan mucho por hacer sus clases más visuales, más interactivas”, conscientes de que cada periodo los alumnos llegan con más habilidades digitales, todavía hay mucho camino por recorrer con respecto a qué es lo que se les quiere enseñar a los estudiantes.
No obstante, a pesar de los vacíos que puedan existir, lo cierto es que dentro de las instituciones educativas y centros de periodismo cada día crece el interés por pensar cuáles son las competencias y los conocimientos que el periodista contemporáneo necesita y cómo introducirlos en sus programas académicos.
Por eso, esta vez en nuestro foro queremos indagar: ¿Qué cambios deben efectuar los centros de formación para adaptarse a la era del periodismo digital? ¿Cuáles cree usted que son las competencias que se deben enseñar a los periodistas digitales?
Varios medios de comunicación han comenzado a prestarle atención a la delgada línea que existe entre la vida privada y la vida profesional a raíz del auge de las redes sociales.
Periódicos como The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal, Folha y la agencia de noticias AP, han decidido controlar los perfiles personales de sus empleados en redes sociales como Facebook o Twitter. Esta medida es un ejemplo más de los terrenos movedizos en los que hoy se mueve el periodismo.
Algunas de la directrices del Washington Post, publicadas por Paid Content (en inglés), afirman entre otras cosas:
“Al utilizar redes sociales como Facebook, LinkedIn, Myspace o Twitter para reportajes, debemos proteger nuestra integridad profesional. Los periodistas del Washington Post deben identificarse como tales. Debemos ser precisos en nuestros reportajes y transparentes con respecto a nuestras intenciones al participar; concisos y claros al describir quienes somos y qué información buscamos.
Nada de lo que hacemos puede poner en duda nuestra imparcialidad. Nunca se deben abandonar las pautas que rigen la separación entre noticia y opinión, la importancia de los hechos y la objetividad, el uso apropiado del tono y lenguaje y otras características de nuestra marca periodística.
Todos los periodistas del Post deben renunciar a algunas de las ventajas de las que gozan ciudadanos privados. Deben reconocer que cualquier contenido asociado con ellos en una red social online es el equivalente a su firma en nuestro diario o sitio web.
Se debe presumir que cada acción en las redes sociales está disponible públicamente para cualquiera, incluso si se ha creado una cuenta privada. La realidad es simple: si no quieres que algo se encuentre en internet, mejor no ponerlo ahí.
Deben abstenerse de escribir, twittear, o subir cualquier cosa –incluyendo videos o fotografías- que pueda ser percibida como sesgo político, racial, sexista, religioso o cualquier otro tipo de parcialidad o favoritismo. Esta misma precaución debe ser usada al unirse o seguir a cualquier persona u organización online, es decir, no deben unirse a redes sociales relacionadas con apoyos o defensas, ni a intereses especiales relacionados con temas que cubren, a menos de que sea permitido por un supervisor para fines de reportería. Tampoco deben aceptar de, ni otorgar a sitios con causas políticas placas, detalles, ni cualquier tipo de regalos virtuales.
Es apropiado que los periodistas del Post monitoreen la información publicada en sus perfiles personales por aquellos con quien están asociados. Las páginas personales no son lugar para la discusión de asuntos internos de la redacción como manejo de fuentes, reportajes, información que se publica o no, cuestiones del personal o situaciones profesionales adversas en referencia a nuestros colegas. Lo mismo se aplica para opiniones o información con referencia a actividades de negocio del Washington Post Co. Tales sitios tampoco deben ser usados para criticar a los competidores o a aquellos involucrados con nuestro periodismo y nuestros periodistas.”
Se puede decir que los instructivos de Associated Press, Folha, New York Times, y Wall Street Journal siguen las mismas líneas, con algunas pequeñas diferencias. Por ejemplo, algunas normas del WSJ hablan acerca de no convocar a amigos o familiares para apoyar o defender el trabajo del reportero, no hablar acerca del proceso de producción y edición de artículos y separar placer y negocios en las redes.
Seguramente para algunos periodistas estos instructivos llegan enhorabuena debido a las dudas que muchos pudieran tener con respecto a su comportamiento en estos espacios.
Sin embargo, para otros, estas medidas pueden significar una limitación a su interacción en la red y una reducción del espíritu libre y desarrollo de la personalidad que caracteriza a las redes sociales.
El analista de The Guardian, Jeff Jarvis, opina en un texto titulado “Missing the point “ que con esas directrices se pierde la oportunidad de hacer reportería colaborativa. “¡Por supuesto que los periodistas deben hablar sobre sus cubrimientos! Los nativos digitales –como los denomina Rupert Murdoch, propietario del WSJ- entienden esto. Twitter, Facebook los blogs, etcétera, permiten a reporteros y periodistas librarse de la voz institucional del medio –una voz que cada vez produce menos confianza- y humanizarse. Desde luego que deben mezclar placer y negocios.”
Por su parte, José Roberto de Toledo, coordinador de la Asociación Brasileña de Periodismo Investigativo afirma: “La posibilidad de publicar con rapidez ha creado una situación inédita y un posible conflicto de intereses entre el periodista y el medio para el cual trabaja. Ambos compiten, de cierto modo, por la atención del público y por ser el primero en informar”.
Sin duda, la fuerza que toman cada día las redes sociales que se usan de forma indistinta para hacer reportería y para asuntos personales, encienden un debate sobre las posibilidades y los riesgos que conllevan.
Por eso, lo invitamos a participar en este foro y a que nos de su opinión acerca de: ¿qué tan conveniente es que los medios regulen la actividad de sus periodistas en las redes sociales? ¿se está violando algún derecho al enviar estas recomendaciones? ¿qué ventajas y desventajas traen estos instructivos para el ejercicio del periodismo? ¿ha tenido algún tipo de problema al publicar cualquier tipo de contenido en una red social online?
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“Internet es un imperio mediático de bolsillo” dice uno de los 17 enunciados del manifiesto internet. Desde hace ya algún tiempo, la producción y difusión de información dejó de ser monopolio de los periodistas y las empresas de medios. Hoy en día no hace falta un diploma o una experiencia laboral amplia para producir contenidos, basta con abrir un blog o una página web para hacerlo. El auge de las nuevas tecnologías ha reconfigurado al periodismo de distintas formas, por ejemplo, se ha modificado la relación entre el medio, los periodistas y los públicos y, en la actualidad, ese poder de crear un medio propio se traduce en que parte de la esencia del periodismo es ser emprendedor.
Sin embargo, esa facilidad para crear un medio y convertirse en productor de información no significa que sea algo que deba tomarse con ligereza. De hecho, hay muchos factores característicos de este contexto digital para tener en cuenta si lo anterior se quiere hacer con calidad e incluso de forma rentable.
Las once claves para ser un buen periodista web que recomienda Jean François Fogel, maestro de la FNPI, sirven de referencia para entender qué destrezas son indispensables a la hora de ser un productor de contenidos para la web. Entre esas recomendaciones están: No dejar de ser periodistas, bajarse del pedestal, generar debates, sumergirse en la cultura digital, conocer la narración multimedia, coordinar comunidades online, leer estadísticas de tráfico y datos de los usuarios, entenderse con los equipos de desarrollo tecnológico y adaptarse a los ciclos de vida de la información.
Por su parte, Carolina Aguirre, quien ha logrado sumar cuatro mil cometarios mensuales en su blog “Bestiaria” (finalista por dos años consecutivos de los Weblog Awards -2006 y 2007- en Estados Unidos), afirma que “el lector de internet es muy disperso… hace muchas cosas a la vez y hay que tener claro que no se le conquista con las herramientas tradicionales. Es un lector que hay que cautivar desde el título y las primeras líneas, o se perdería después”. Ella propone 10 tips para un buen blog entre los que se destacan: Saber qué tipo de blog tienes, desarrollar la idea en un renglón, no confundir tema con idea, definir la estructura del blog antes de empezar a escribir, ser contundente desde el primer renglón, conocer, interactuar y contestarle a tus lectores.
En fin, el desarrollo tecnológico ha impulsado el surgimiento de nuevos formatos y otros lenguajes periodísticos y para destacarse no basta con dominar simplemente los pasos que requiere un registro a un blog o a una página web. Frente a esto se pueden originar distintas complicaciones que van desde cuestiones técnicas (conectividad) hasta obstáculos como: cómo lidiar con los comentarios de los usuarios, cómo sumergirse en esa cultura digital, de qué forma se aprovechan las comunidades online, cómo interpretar las estadísticas de tráfico y de qué sirven los datos de los usuarios, por nombrar sólo unos cuantos.
Entonces… teniendo en cuenta estas bases ¿Cuáles son los mayores desafíos que ha tenido que enfrentar a la hora de crear un sitio web? ¿Cómo han enfrentado esos desafíos y qué conclusiones se pueden sacar a partir de ellos?
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Tal como lo dijo el magnate de los medios, Rupert Murdoch, propietario de News Corporation -la segunda compañía de medios más grande de los Estados Unidos-, ante la Sociedad Norteamericana de Editores de Diarios el 13 de abril de 2005: “Es raro que pase un día sin que se escuche decir que las nuevas tecnologías están escribiendo a toda velocidad el obituario de la prensa gráfica”.
Ya es un hecho, el surgimiento de internet ha provocado ya hace algunos años una caída constante de circulación, ingresos por publicidad y el hábito de comprar el diario, y como si fuera poco, todo lo anterior se ha agudizado con la crisis económica mundial. El resultado es que diarios de renombre, con décadas en el oficio como The New York Times, Los Angeles Times, The Sacramento Bee o The Miami Herald, entre muchos otros, se han visto obligados a recurrir a métodos irregulares, declararse en bancarrota o reducir su fuerza laboral sustancialmente.
La cuestión es sencilla: en un mundo con abundacia de información -internet-, en el cual los usuarios están a un clic de conseguir de manera gratuita todos los servicios que ofrece un diario de papel y más ¿Qué sentido tiene pagar una suscripción para un diario hoy en día? Y si no hay, ¿Qué sentido tiene que las empresas publicitarias sigan pagando por anuncios que cada vez menos personas leen? Es ese el gran desafío en el que se encuentran los diarios actualmente… y es que competir con lo gratis no es tarea fácil.
Como dice Paul Starr, profesor de la Universidad de Princeton, en el artículo Adiós a la era de los periódicos (se inicia una nueva era de corrupción) “los diarios han estado viviendo de audiencias envejecidas que adquirieron sus hábitos en torno a los medios en décadas recientes. Hace unos años parecía que podrían contar con esos viejos lectores hasta que comenzaran a florecer las ganancias del internet. Sin embargo, los anuncios en internet todavía representan sólo 8% de las ventas por anuncios. El resultado es que los diarios se están reduciendo no sólo físicamente o en fuerza laboral, sino también en su dimensión más importante: la misión editorial.”
El problema con internet es que aún no existe un modelo de negocios rentable. Además de que la mayoría de usuarios -acostumbrados a que desde sus inicios internet es gratis- se rehúsa a pagar, los anunciantes también pagan menos ya que los millones de potenciales compradores se encuentran esparcidos por la red y, por otra parte, es menos efectivo un anuncio en internet que en el periódico.
Frente a esa avalancha de dificultades, sobra decir que las cabezas de las tradicionales empresas de medios tiemblan de miedo e incertidumbre. Por esas razones, era de esperarse que tarde o temprano alguien lanzara la primera piedra y en esta ocasión fue el antes citado Rupert Murdoch -News Corp pasó de ganancias de 5.34 billones de dólares el año pasado a 3.38 billones en pérdidas este año- quien la lanzó, manifestando su intención de que a partir de 2010 cobraría por los contenidos de sus diarios bajo el argumento de que “el buen periodismo no es barato y una industria que regala su contenido está canibalizando su capacidad de hacer buen periodismo”. Time Inc, The Guardian Media Group, Axel Springer Verlag y MediaNews Group, compañías que representan a más de 700 diarios, también han expresado su interés en las plataformas de pago en línea.
Es probable que las declaraciones de Murdoch hayan sido sólo una estrategia para fomentar un debate, o es posible que, incluso teniendo en cuenta los múltiples obstáculos que puedan tener los diarios al cobrar por sus contenidos, siga adelante con su iniciativa. De lo que no queda ninguna duda es que el periodismo profesional está frente a una gran encrucijada.
Dadas sus enormes pérdidas, son legítimas las inquietudes de Murdoch y otras compañías de medios con respecto a qué pasará con el periodismo de calidad, pero ¿será el remedio peor que la enfermedad? Los portales de internet funcionan con base en el tráfico y las barreras del precio pueden ahuyentar a los usuarios y por ende a los anunciantes, como en el caso de The New York Times, Los Angeles Times y el diario El País de España. Esos intentos fallidos de cobro por contenidos en línea demostraron que la gente no pagará por información en internet si la puede conseguir gratis en cualquier otro portal. Aquel que incorpore una muralla de pago está prácticamente invitando a la competencia porque en internet las primicias tienden a desaparecer e incluso los contenidos premium por los cuales se cobra terminarán en el blog de cualquier interesado en la información, y serán ellos los que se apoderen del tráfico.
Entonces… ¿cobrar o no cobrar? Es el tema de este foro y serán ustedes los que decidan.
-Lea más sobre este tema en el blog de Franco Piccato
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Diario El País: Rebelión contra el gratis total en la Red
Artículo por Jairo Echeverri García
En estos tiempos en que los periodistas nos hemos bajado del pedestal y hemos iniciado una nueva relación con las audiencias, surgen varias preguntas que vale la pena tener en cuenta para saber que tan útiles nos consideran quienes siguen nuestros medios de comunicación en la web.
Hoy todos sabemos que es imprescindible contar con los usuarios para elegir el rumbo que siguen nuestros sitios, pero ¿sabemos guiarlos? o aún más ¿debemos guiarlos? Estas son las preguntas que circulan por as salas de redacción donde cada día aumenta el número de usuarios pero que muchas veces no saben cómo aprovechar el privilegio de tenerlos ahí. Como afirma Marcelo Franco, los sitios web deben ser una fiesta y por eso deben estar listos para recibir a sus invitados.
Por eso, queremos saber qué tan importantes son las audiencias para su sitio, qué espacios de participación tienen, de qué manera interactúan con la redacción, qué controles les ponen a sus aportes, cómo reconocen su dinamismo, de qué manera influyen en la agenda del medio, cómo pueden relacionarse entre ellos, qué herramientas les brindan…
Lo invitamos a participar y a compartir con toda la comunidad de Nodo Digital las formas en las que su medio se relaciona con las audiencias, qué dilemas han enfrentado y qué fórmulas han resultado atractivas para los usuarios de su sitio.
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La revolución de Internet en los medios ha transformado la vida a los periodistas. Hoy, en las salas de redacción cada día se viven cambios que van desde pasarse de cubículo ante la llegada de reporteros web hasta asumir tareas como salir a grabar una nota en video, subirla en un administrador de contenidos y distribuirla en redes sociales.
Cada día escuchamos acerca de la necesidad de adaptarse al ritmo dela web, de entender lo que implica la convergencia de medios y de encontrar la mejor manera de seducir a las audiencias.
Pero, ¿qué implica esto en la práctica? Lo invitamos a que participe en nuestro foro y nos cuente cómo han cambiado sus rutinas de trabajo, qué ha aprendido, cuáles han sido los mayores retos que ha asumido, cómo ha cambiado su percepción del oficio, cómo es su relación con las audiencias, cómo es el ambiente en su sala de redacción, cómo se imagina su futuro periodístico…Publique su comentario y únase a la discusión.

"El verdadero desafio en alcance de la convergencia es incorporar a los publicos de los medios tradicionales con los publicos del nuevo medio". Marcelo Franco habla sobre la convergencia en el seminario "El futuro del periodismo en Internet

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